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La Comisión Europea (CE) encuentra cada vez
mayores presiones para que no triunfe su propuesta de separación
patrimonial de las redes de producción y transporte de
los grandes consorcios de la energía. E.ON y Gazprom se
han aliádo ahora para hacerle frente.
Si hace unos días, el presidente del gigante
energético alemán, Wulf Bernat, declaró en
una entrevista al diario Financial Times, que la amenaza
venía de Bruselas en lugar de Rusia; ahora, el vicepresidente
de Gazprom, Alexander Medvedev, manifiesta que los planes de la
CE podrían poner en peligro el suministro de gas a Europa.
Estas declaraciones se producen después de los mensajes
de confianza que han lanzado las autoridades rusas en los últimos
meses, cuando aseguraban que su país continuará
siendo un proveedor confiable de suministros energéticos
a Europa, si bien Rusia ha discrepado sobre las políticas
de la UE respecto a la liberalización de los mercados energéticos.
En un intento por reducir la dependencia de Rusia
(Europa importa de este país el 25% del gas que consume),
Bruselas propuso restringir la capacidad de Rusia para comprar
oleoductos y redes de electricidad, política que Moscú
ha criticado catalogándola de discriminatoria.
Tranquilidad. En este escenario, el Ejecutivo
comunitario asegura estar muy tranquilo. El portavoz de Energía
de la CE, Ferrán Tarradellas, en declaraciones a El Boletín,
ha asegurado que la Unión Europea es un "buen mercado
para Gazprom" y no le interesaría cortar el suministro.
Respecto a las presiones de E.ON, Bruselas se manifiesta de forma
contundente "E.ON no es quien aprueba las leyes", indica
Tarradellas.
Amenazas. Bernotat se muestra confiado en
que la CE finalmente no cumpla "las amenazas". Para
el máximo responsable de la alemana el proceso llevará
su tiempo sobre todo cuando algunos miembros importantes como
Francia y Alemania se oponen al mismo. Pero Bruselas aunque entiende
esta defensa, también recuerda que el Gobierno alemán
no puede pasar por alto a la industria alemana, que se vería
beneficiada por esta medida, al traer consigo unos precios más
atractivos de la energía por el aumento de la competencia
en el sector.
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