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El hallazgo de un nuevo yacimiento en Brasil ha hecho recordar
a muchos que una de las petroleras más importantes de Latinoamérica
es la brasileña Petrobras. Esta empresa estatal es también
una baza importante para el futuro de la política energética
del país que, tal vez, no pase sólo por el etanol,
a pesar de que Lula Da Silva, presidente de Brasil, siga considerando
al biocombustible como su primera opción de futuro.
Petrobras anunció la semana pasada que el yacimiento de
Tupi, frente a la costa de Río de Janeiro, podría
contener entre 5.000 millones y 8.000 millones de barriles de
crudo. Lula ha asegurado que el crudo podrá ser explotado
en unos cinco o seis años porque está ubicado a
unos 7.000 metros de profundidad, pero que esto no significa que
su país vaya a abandonar los biocombustibes.
En las dos últimas semanas, Petrobras ha sido noticia también
porque José Sergio Gabrielli, presidente de la petrolera,
ha confirmado que busca realizar nuevas inversiones en el gas
de Bolivia. Las negociaciones entre Petrobras y el Gobierno boliviano
están a punto de llegar a buen puerto ya que parece que
la compañía brasileña está cada vez
más dispuesta a acercarse a los deseos del presidente de
Bolivia, Evo Morales, pero reclama plenas garantías jurídicas
para los nuevos contratos como condición irrenunciable
antes de reiniciar su programa de inversiones en el gas boliviano.
Petrobras congeló sus inversiones en el país andino
en 2006, poco después de que el Gobierno de Evo iniciará
con los hidrocarburos el proceso de nacionalización de
los recursos naturales del país que había prometido
en la campaña electoral. Los brasileños no estaban
de acuerdo con las nuevas condiciones que se les ofrecían
y reclamaban, como el resto de los operadores internacionales
en Bolivia, el respeto a los contratos ya firmados.
Con la nueva decisión de invertir en el gas boliviano,
Petrobras se aleja del proyecto del Gasoducto del Sur negociado
con Venezuela. El presidente de la compañía ha declarado
que existían desacuerdos en la manera de utilizar el gas.
Según algunos analistas, Venezuela deseaba utilizar el
gas extraído de sus yacimientos para abastecer su mercado
y Petrobras lo que pretendía era licuarlo y enviarlo a
los mercados internacionales.
Además, Petrobras ha anunciado que prevé aumentar
en unos 15 millones de metros cúbicos diarios su producción
de gas natural en el país, entre finales de 2007 y el próximo
2008. Con ello pretende equilibrar el mercado brasileño
del combustible, según ha confirmado el director financiero
de la empresa, Almir Barbassa. A finales de mes, la empresa comenzará
a producir una plataforma marina en aguas del Atlántico,
que incrementará la oferta del combustible en cinco millones
de metros cúbicos por día.
Lula, a Cuba. Lula tenía previsto visitar
Cuba los próximos días 22 y 23 de noviembre para
firmar con el Gobierno de la isla varios acuerdos de índole
comercial. Uno de los asuntos que se iba a debatir era que Petrobras
ampliara sus actividades de exploración y producción
de crudo en aguas cubanas. Un día después de hacer
pública la noticia, el presidente brasileño anunció
que le había pedido a su ministro de Exteriores, Celso
Amorim, postergar el viaje para tener tiempo de realizar las gestiones
necesarias. La actitud de los altos ejecutivos de Petrobras podría
haber influido en la decisión de Lula de aplazar su viaje
a la isla.
La posibilidad de que la petrolera brasileña entre a operar
en las aguas cubanas del Golfo de México vuelve a situar
a Petrobras en el punto de mira y hace que aflore la disputa entre
Chávez y Lula por el liderazgo de la izquierda latinoamericana.
De todos es conocida la conexión de Chávez con Cuba
y su economía y puede que al gobernante venezolano no le
haga ninguna gracia que la petrolera brasileña se instale
en un territorio que casi considera suyo. Uno de los motivos de
disputa entre Chávez y Lula es que hace unos años
Petrobras no quiso participar en la remodelación de la
vieja refinería cubana de Cienfuegos que, finalmente, Cuba
y Venezuela van a realizar sin el apoyo brasileño.
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