| Las
obras del Canal de Panamá se han convertido en un poderoso
aliciente para la economía del país centroamericano.
Los dos sectores locales que más se han beneficiado hasta
el momento han sido el comercio y la construcción. Los
bancos panameños no han tenido ningún problema para
prestarles el dinero necesario.
El mayor endeudamiento en el país se ha registrado
en el sector comercial. En agosto, la cartera de préstamos
al comercio ascendió a 5.106 millones de dólares
(unos 3.518 millones de euros), lo que supone un aumento del 25,2%
respecto al mismo período del año pasado.
Según algunos observadores, la mayor parte
de esos préstamos bancarios se han realizado a comerciantes
situados en la Zona Libre de Colón. Se trata de un “paraíso
fiscal” muy activo desde el punto de vista del comercio
internacional y que se ha consolidado como un eje básico
comercial de la zona por sus peculiares características
de opacidad, en algunos aspectos, y su enclave estratégico
por donde circulan muchos de los suministros que son necesarios
para las obras de ampliación del Canal de Panamá.
La industria de la construcción de Panamá
es otro de los sectores que presenta mayores endeudamientos bancarios.
Los compromisos crediticios de esta industria ascendieron a 1.135
millones de dólares (unos 782 millones de euros) en agosto,
lo que supone un aumento del 19% respecto al mismo mes del año
anterior, según datos oficiales de la Superintendencia
de Bancos
Al cierre del primer semestre, la construcción
registró inversiones que superaban los 550 millones de
dólares (unos 378 millones de euros). Estas elevadas cifras
se deben al desarrollo de proyectos de gran envergadura, como
hoteles y apartamentos para clientes extranjeros y a las obras
de ampliación del Canal.
Las constructoras panameñas van a participar
en las obras de la mano de socios internacionales formando consorcios
debido a la gran envergadura del proyecto. Algunas de las concesiones
que han hecho públicas las empresas internacionales para
intentar conseguir la adjudicación de las obras es que
toda la mano de obra que se contratará será panameña.
La ampliación del Canal de Panamá generará
4.434 empleos directos en 2010, en pleno auge de las obras de
construcción del nuevo juego de esclusas, según
un informe de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Más
de la mitad de los puestos de trabajo corresponderá a oficios
no cualificados. El ministro para Asuntos del Canal y presidente
de la ACP, Daniel Kuzniecky, ha confirmado que hasta el momento
ya se han contabilizado 1.525 puestos de trabajo. Se espera que
en el período de duración de la obra se creen 40.000
empleos indirectos más.
Pero ni siquiera con tales concesiones las empresas interesadas
tienen seguro conseguir los contratos ya que la lucha está
siendo brutal. Bien lo sabe Carlos Slim, cuya empresa perdió
la primera licitación de estas obras el pasado mes de julio
por una diferencia de 3,4 millones de dólares (2,6 millones
de euros). El ganador fue la empresa panameña Constructora
Urbana SA, que hizo la oferta más baja.
El consorcio mexicano-panameño, Cilsa-Minera María,
en el que participa una de las empresas de Slim, presentó
el jueves el precio más bajo en la licitación para
el segundo contrato de excavación en las obras. La oferta
de Cilsa-Minera María fue de 25,4 millones de dólares.
La segunda más baja fue la del Consorcio Masering Cromas,
de Colombia, por 30,5 millones de dólares, seguida de la
propuesta por la panameña Constructora Urbana, SA por 30,9
millones de dólares. Con este precio todo parece indicar
que en esta ocasión a Slim no se le escapará el
contrato.
Sin embargo, Slim aún tendrá que esperar diez días
para cantar victoria. Ese es el plazo previsto por la Autoridad
del Canal de Panamá (ACP) para anunciar el nombre del ganador
de esta licitación en la que presentaron sus propuestas
de precio ocho empresas de cinco países diferentes. Según
el boletín informativo presentado por la ACP hace unos
días, el proceso de selección evaluará tanto
el precio y la oferta técnica como la capacidad de construcción,
experiencia y solidez financiera de los proponentes.
El contrato que casi está ya en poder el magnate mexicano
incluirá las tareas la remoción de 7,5 millones
de metros cúbicos de tierra en un tramo de 2,4 kilómetros.
También implicará la construcción de la segunda
fase de la nueva carretera Borinquenm, que supondrá la
relocalización de un tramo de aproximadamente 1,3 kilómetros
y la construcción de un nuevo puente sobre el canal de
desviación del río Cocolí.
La ampliación de la vía, aprobada en octubre de
2006 por los panameños en referéndum costará
más de 5.000 millones de dólares (3.624 millones
de euros) y finalizará en 2014. La meta es instalar un
juego de esclusas —una en el Atlántico y otra en
el Pacífico— de mayor tamaño y ensanchar otro
sector. La vía tiene tres puestos de dos esclusas cada
una y los nuevos estarán en las entradas del Caribe y del
Pacífico.
La primera fase deberá estar lista en marzo de 2010. La
empresa ganadora tendrá 26 meses para ejecutar los trabajos
de excavación, remoción y disposición de
7,4 millones de metros cúbicos de materiales, limpiar 146
hectáreas de terreno, reubicar 3,4 kilómetros de
carretera, y preparar sitios para reubicar seis torres de transmisión
eléctricas de 230 kilovatios entre la capital panameña
y un poblado aledaño.
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