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El talón de Aquiles de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, es en los últimos tiempos el Transantiago, que trae a la mandataria de cabeza. El acontecimiento más reciente que parece haber hecho desesperar a Bachelet ha sido el estruendoso fracaso de la presidenta chilena de intentar financiar ese transporte público.
Este fracaso tuvo lugar cuando con 18 votos en contra, entre los que se encontraban los de los democratacristianos Adolfo Zaldívas y Fernando Flores, aliados de la presidenta chilena, el Senado rechazó la partida presupuestaria que presentó el Gobierno para asegurar la financiación del transporte santiaguino, a partir del próximo mes de abril.
Los votos en contra procedían de la oposición conservadora de Chile, pero resulta inverosímil que justamente los dos votos que han hecho fracasar la propuesta de Bachelet han sido de los dos senadores democratacristianos de su partido. Durante el debate que se mantuvo en el Senado quedó clara la división entre la coalición oficialista y la oposición.
Lo que el Senado chileno votó fue una propuesta del Gobierno, que puso en la mesa la firma de un protocolo en el que se comprometía a enviar al Congreso del país una ley especial para financiar el Transantiago a partir del próximo mes de abril. La firma era la última baza que tenía Bachelet para intentar convencer a la Alianza (oposición) para que diera sus votos para la aprobación del presupuesto de ese sistema de transporte público.
Las intenciones de la mandataria chilena eran buenas, ya que ese pacto con la Alianza establecía que se entregarían ahora, a través de la ley de presupuesto, unos 90 millones de dólares (unos 61 millones de euros) para llegar hasta abril, pero a cambio se incorporaría la necesidad de hacer llegar en esa fecha un proyecto de ley para solventar permanentemente el Transantiago.
La oferta fue hecha por el Ejecutivo chileno el pasado fin de semana, durante los contactos que mantuvieron con la oposición, tanto entre senadores como entre las directivas de los partidos políticos.
Durante el transcurso de ese diálogo, los ministros de Transportes, René Cortázar, y de la Presidencia, Viera Gallo, constataron la rígida postura de la Alianza, que ya insistía hace una semana en inyectar el dinero sólo a través de una ley especial, pero materializada ahora mismo y no a fines del primer trimestre de 2008.
A estas exigencias opositoras, el Ejecutivo explicó que su razón para no atenerse a esa petición, no es otra que la actual situación de ese medio de transporte, que no permite tener claridad sobre la cantidad precisa que se necesita para financiarlo, e insistió que eso es algo que sólo se sabrá por esas fechas.
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