| El
presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva,
ha perdido al segundo ministro en lo que va de este año
por acusaciones de corrupción, que esta vez han causado
la dimisión del titular de Relaciones Institucionales,
Walfrido dos Mares Guia. El funcionario presentó su renuncia
después de que la Fiscalía pidió al Tribunal
Supremo la apertura de un juicio en su contra por presunta corrupción
en la campaña electoral de 1998.
En una carta que entregó al presidente Lula, Dos Mares
Guia pidió alejarse del cargo ''temporalmente'', aunque
en realidad se trata técnicamente de una renuncia. Con
su salida, Lula pierde al que ha sido un fiel colaborador desde
su primer mandato (2003-2006), en el que fue ministro de Turismo,
cargo que dejó para ocuparse de la cartera de Relaciones
Institucionales el pasado mes de enero.
Las acusaciones involucran también al senador Eduardo Azeredo,
del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña
(PSDB), y a otras 13 personas más, entre las que figura
el publicista Marcos Valerio Fernandes, vinculado además
al escándalo de sobornos en el Congreso que hace dos años
hizo tambalear al Gobierno de Lula.
Esta semana pudimos oír las declaraciones de Lula en las
que acusaba a los ricos brasileños de reaccionar con celos
a las políticas sociales de su Gobierno, destinadas a mejorar
la situación social de los pobres y de la población
de color que vive en el país.
Durante un discurso, el mandatario brasileño aseguró
que en su país, siempre que se intenta ayudar a los más
pobres, aparecen esos celos de los ricos, que no quieren que los
mas desfavorecidos tengan lo mismo que ellos.
Según Lula, la persistencia de la discriminación
es visible, por ejemplo, en las universidades, en las que existe
hostilidad contra descendientes de africanos que ingresan en las
instituciones públicas y privadas beneficiados por el programa
de cupos para personas de color y pobres de su Gobierno.
El mandatario brasileño explicó ante asociaciones
de defensa de los derechos de los negros que este programa crea
divisiones por existir personas de color que no pagan en las universidades,
mientras que los blancos sí lo hacen.
Esta semana también, Lula hizo un llamamiento a la oposición
del país para que votara a favor de mantener el impuesto
sobre las transacciones financieras. De esta forma se prorrogaría
el impuesto hasta 2011 y además se pensaría en “Brasil”
y no en las “elecciones políticas”.
Pero el vice-líder de la Dirección Ejecutiva de
la Magistratura (DEM), José Carlos Aleluia, afirmó
que al presidente le falta autoridad moral para pedir responsabilidades
a los senadores de la oposición. Además aseguró
que Lula no tiene problemas en aumentar impuestos, practicar el
clientelismo y promover la apología de la corrupción
y de la ignorancia, según informaciones recogidas por O
Globo.
Pero no todo fueron malas noticias para el presidente brasileño.
La presidenta electa de Argentina, Cristina Fernández de
Kirchner, viajó a Brasil abordar entre otros asuntos la
cooperación energética.
Entre los participantes del encuentro realizado el pasado martes
en el palacio presidencial brasileño de Planalto, en el
que se abordó la energía, se encontraban el ministro
brasileño de Minas y Energía, Nelson Hubner, y el
director de Operaciones Internacionales de la estatal de hidrocarburos
brasileña Petrobras, Nestor Cerveró.
El asesor especial del presidente Lula para Asuntos Internacionales,
Marco Aurelio García, indicó que, durante el encuentro,
Lula y Fernández conversaron sobre la situación
actual del abastecimiento de gas para los dos países, y
analizaron un criterio general, que los dos presidentes comparten,
de que es necesario actuar de forma coordinada con Bolivia para
esa tarea.
Además, García aseguró que
en las conversaciones entre Lula y la presidenta electa de Argentina,
el mandatario brasileño destacó la reciente decisión
de Petrobras de mantener y reforzar sus inversiones en la nación
bolivariana, para que el abastecimiento de gas sea garantizado
tanto para Brasil como para la vecina nación andina.
Al terminar el encuentro, la propia Fernández
de Kirchner anunció además que los dos países
decidieron adoptar un sistema de reuniones bilaterales cada seis
meses, alternándose las sedes, y en el que estarían
presentes sus respectivos gabinetes ministeriales.
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