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Año IX - Madrid, viernes 23 de noviembre de 2007
 
Reportaje
 

Lula pierde a otro ministro acusado de corrupción en menos de un año

Dura semana para el presidente
N.R.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha perdido al segundo ministro en lo que va de este año por acusaciones de corrupción, que esta vez han causado la dimisión del titular de Relaciones Institucionales, Walfrido dos Mares Guia. El funcionario presentó su renuncia después de que la Fiscalía pidió al Tribunal Supremo la apertura de un juicio en su contra por presunta corrupción en la campaña electoral de 1998.

En una carta que entregó al presidente Lula, Dos Mares Guia pidió alejarse del cargo ''temporalmente'', aunque en realidad se trata técnicamente de una renuncia. Con su salida, Lula pierde al que ha sido un fiel colaborador desde su primer mandato (2003-2006), en el que fue ministro de Turismo, cargo que dejó para ocuparse de la cartera de Relaciones Institucionales el pasado mes de enero.

Las acusaciones involucran también al senador Eduardo Azeredo, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y a otras 13 personas más, entre las que figura el publicista Marcos Valerio Fernandes, vinculado además al escándalo de sobornos en el Congreso que hace dos años hizo tambalear al Gobierno de Lula.

Esta semana pudimos oír las declaraciones de Lula en las que acusaba a los ricos brasileños de reaccionar con celos a las políticas sociales de su Gobierno, destinadas a mejorar la situación social de los pobres y de la población de color que vive en el país.

Durante un discurso, el mandatario brasileño aseguró que en su país, siempre que se intenta ayudar a los más pobres, aparecen esos celos de los ricos, que no quieren que los mas desfavorecidos tengan lo mismo que ellos.

Según Lula, la persistencia de la discriminación es visible, por ejemplo, en las universidades, en las que existe hostilidad contra descendientes de africanos que ingresan en las instituciones públicas y privadas beneficiados por el programa de cupos para personas de color y pobres de su Gobierno.

El mandatario brasileño explicó ante asociaciones de defensa de los derechos de los negros que este programa crea divisiones por existir personas de color que no pagan en las universidades, mientras que los blancos sí lo hacen.

Esta semana también, Lula hizo un llamamiento a la oposición del país para que votara a favor de mantener el impuesto sobre las transacciones financieras. De esta forma se prorrogaría el impuesto hasta 2011 y además se pensaría en “Brasil” y no en las “elecciones políticas”.

Pero el vice-líder de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura (DEM), José Carlos Aleluia, afirmó que al presidente le falta autoridad moral para pedir responsabilidades a los senadores de la oposición. Además aseguró que Lula no tiene problemas en aumentar impuestos, practicar el clientelismo y promover la apología de la corrupción y de la ignorancia, según informaciones recogidas por O Globo.

Pero no todo fueron malas noticias para el presidente brasileño. La presidenta electa de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, viajó a Brasil abordar entre otros asuntos la cooperación energética.

Entre los participantes del encuentro realizado el pasado martes en el palacio presidencial brasileño de Planalto, en el que se abordó la energía, se encontraban el ministro brasileño de Minas y Energía, Nelson Hubner, y el director de Operaciones Internacionales de la estatal de hidrocarburos brasileña Petrobras, Nestor Cerveró.

El asesor especial del presidente Lula para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, indicó que, durante el encuentro, Lula y Fernández conversaron sobre la situación actual del abastecimiento de gas para los dos países, y analizaron un criterio general, que los dos presidentes comparten, de que es necesario actuar de forma coordinada con Bolivia para esa tarea.

Además, García aseguró que en las conversaciones entre Lula y la presidenta electa de Argentina, el mandatario brasileño destacó la reciente decisión de Petrobras de mantener y reforzar sus inversiones en la nación bolivariana, para que el abastecimiento de gas sea garantizado tanto para Brasil como para la vecina nación andina.

Al terminar el encuentro, la propia Fernández de Kirchner anunció además que los dos países decidieron adoptar un sistema de reuniones bilaterales cada seis meses, alternándose las sedes, y en el que estarían presentes sus respectivos gabinetes ministeriales.

 
 

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