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Los magistrados sandinistas del Tribunal de Apelaciones de Managua
han detenido la derogación de los Consejos de Poder Ciudadano
(CPC) al tramitar un recurso de amparo y trasladar la discusión
a la esfera judicial. No ha servido de nada que la derecha liberal
y la disidencia sandinista unieran sus votos en el Congreso para
conseguir una mayoría de 52 escaños para que la
Ley 630, por la que los CPC se consideraban estructuras del Poder
Ejecutivo, fuera derogada.
Varios miembros de los CPC presentaron el recurso de amparo ante
el Tribunal de apelaciones y de este modo, la Sala Constitucional
de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) es el nuevo escenario donde
se discutirá la legalidad o no de los CPC creados por el
presidente del Gobierno, Daniel Ortega. El proceso podría
estancarse puesto que la Sala Constitucional está formada
por tres magistrados liberales y tres sandinistas. De esta forma,
los CPC ya son legales y están funcionando.
Los CPC son órganos de consulta popular que
el Gobierno de Ortega organiza desde hace cinco meses en todos
los barrios y comarcas rurales del país. Según Ortega
son un modelo de democracia directa. La dirección de estos
comités está en manos de la primera dama, Rosario
Murillo, cada vez con más poder político en el país
centroamericano.
La formación de los CPC se ampara en la Ley
de Organización y Competencia del Poder Ejecutivo, que
faculta al presidente para crear los consejos que considere conveniente.
La oposición decidió hacer frente
a los CPC con una reforma legal tras descubrir que los mismos
estaban siendo organizados con sandinistas leales a Ortega con
la intención, supuestamente, de reeditar los órganos
de represión y control que existieron durante el primer
Gobierno sandinista (1979-1990).
El miércoles 21 de noviembre, el Congreso
de Nicaragua impidió la formación de los CPC. Los
miembros del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), de derecha,
de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), también
de derecha, y del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS),
de izquierda, formaron un bloque de oposición contra el
presidente Ortega y los CPC fueron rechazados.
Los diputados de la oposición acusaron a
Ortega de organizar comités con fines partidarios, al estilo
de países como Venezuela o Cuba. El diputado de MRS Víctor
Tinoco declaró que se trata de un proyecto disfrazado de
participación ciudadana que esconde la visión autoritaria
y excluyente de Ortega.
Por su parte, el diputado de ALN Eduardo Montealegre
denunció que los CPC son una organización paraestatal,
con mecanismos de chantaje y terror con los que Ortega pretende
gobernar de manera autoritaria y absolutista. Por su parte, el
jefe del bloque legislativo del PLC, Maximino Rodríguez,
acusó a Ortega de crear células partidarias para
establecer un régimen cuartelario.
El presidente Daniel Ortega se defiende de las acusaciones
argumentando que los CPC son un modelo de democracia participativa
y no se le puede negar al pueblo su derecho a organizarse. Finalmente,
el mandatario nicaragüense se ha salido con la suya y los
comités se llevaran a cabo con la dirección de los
mismo en manos de la primera dama.
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