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El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, ha decidido esta semana agradecer al mandatario venezolano, Hugo Chávez, los servicios prestados en las negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) destinadas a la liberación de algunos rehenes. Según algunas versiones, una llamada directa del hiperactivo político bolivariano a las Fuerzas Armadas Colombianas ha provocado este deselance. Otros, sin embargo, creen que Uribe, sencillamente, no ha podido soportar el protagonismo internacional que había logrado el caraqueño durante este proceso. Mientras, el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, y los familiares de los secuestrados intentan que el mandatario colombiano vuelva a admitir a Chávez.
Uribe explotó el 21 de noviembre cuando supo que el presidente venezolano había llamado directamente a Mario Montoya, general jefe del Ejército colombiano, para hacerle preguntas sobre los secuestrados. Algo que Chávez se había comprometido a no hacer.
Algunos han ido más lejos. Por ejemplo,
Juan Carlos Lecompte, esposo de la ex candidata presidencial de Colombia Ingrid Betancourt. Según él, el problema es que Uribe siempre se ha opuesto a la posibilidad de que se llegara a algún acuerdo humanitario entre las partes que resolviera el problema. Por eso ha alejado a Chávez de la primera línea de fuego, porque en esta ocasión había muchas posiblidades de que la negociación fructíficara. Una posición que, evidentemente, no comparte Uribe. Él opina que las FARC quieren protagonismo político y que no tienen ninguna intención real de liberar a los rehenes.
El político venezolano, por su parte, ha declarado que acata y respeta la decisión del Gobierno de Uribe, aunque lo lamenta por Colombia. También asegura que sigue a la espera de las pruebas de vida que las FARC le habían prometido entregarle.
La presión ha podido en parte con Uribe, que este mismo viernes se veía forzado a admitir que vería con buenos ojos que las FARC le entregaran las pruebas de vida a quien creyeran conveniente, porque eso redundaría en aportar tranquilidad a las familias. También -no podía hacer menos- que la entrega de los rehenes, sí se produce, podría efectuarse en cualquier país. Eso sí, además Uribe ha querido dejar claro que Chávez ya no es un mediador reconocido por Colombia.
Algunos observadores venezolanos consultados por Americaeconomica.com creen que el presidente colombiano no va a salir beneficiado de este proceso, aunque puedan comprender su actitud.Y a pocos días del referéndum sobre la reforma constitucional venezolana, Chávez también pierde ya que debe conceder credibilidad democrática a ese previsible cambio de la Carta Magna impulsado por él. La pérdida del mandato de mediación impedirá que el mandatario consolide su imagen como político de dimensiones mundiales. Algo que estaba a punto de conseguir. Primero gracias a su enfrentamiento con el Rey de España, Juan Carlos I, maniobra con la que consiguió convertirse en la figura de una Cumbre Iberoaméricana en la que estaba destinado a ser una simple figura secundaria. Por eso provocó el incidente y posteriormente mantuvo una escalada constante de declaraciones al respecto.
Luego siguió 'brillando' en la Cumbre de la Organización de Países Exportadores de Pétroleo (OPEP), donde apoyó a Irán y pidió al cartel, con el apoyo del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, que se convirtiera en una organización política capaz de resistir el ascenso del imperialismo estadounidense.
Más tarde, el bolivariano obtuvo la deseada foto con Sarkozy en Paris, ya metido plenamente en su papel de mediador entre las FARC y Colombia, sin olvidar su escala en Portugal. En su periplo europeo, además, fraguó acuerdos energéticos con la petrolera francesa Total y la portuguesa GALP, cuyo contenido real no ha transcendido, pero que tienen un importante valor simbólico.
En cualquier caso, los familiares de los rehenes de las FARC tenían fundadas esperanzas en que la controvertida organización paramilitar llegase a un acuerdo con Chávez. Ahora, tras la falta de responsabilidad del bolivariano y los posibles celos de Uribe, las liberaciones parecen un poco más lejos que antes. Y esa no es una buena noticia en ningún caso. |