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La rivalidad que el presidente Telefónica, César Alierta, y el magnate mexicano Carlos Slim mantienen por el dominio del negocio de las telecomunicaciones en Latinoamérica ha subido de tono esta semana cuando la filial mexicana de la operadora española ha exigido que tanto Telcel
(subsidiaria de América Móvil) como Telmex, de telefonía fija, sean
declaradas por las autoridades mexicanas de la competencia empresas dominantes en sus respectivos sectores.
Si esta petición llega a buen puerto, las empresas de Slim sufrirían el peso de una regulación más
estricta en contra de prácticas anticompetitivas. Tal vez la iniciativa no triunfe, pero el envite está lanzado y sitúa al Gobierno mexicano en una posición díficil. Más aún, cuando el propio presidente de México, Felipe Calderón, se comprometió la pasada primavera con el secretario del Tesoro de EEUU, Henry Paulson, a
impulsar la competencia en sectores clave como las telecomunicaciones.
Calderón dijo entonces que su Gobierno preparaba una norma que permitiría a las empresas telefónicas ofrecer servicios de televisión y a las compañías de cable prestar servicios telefónicos. Pero obvió hablar del hecho conocido de que Telmex, que posee más del 90% de las líneas telefónicas fijas, y América Móvil, que controla el 75% de la telefonía móvil, no hayan sido consideradas nunca operadoras dominantes por la Comisión Federal de Competencia (CFC).
Ahora, las autoridades tendrán que plantearse evaluar la posibilidad. Esta misma semana, en una concurridísima rueda de prensa, el presidente de Telefónica México,
Francisco Gil, aseguró que su compañía
va a presentar expedientes de dominancia en la CFC y acusó directamente a las dos telefónicas
del magnate Carlos Slim de abusar de sus posiciones de dominio
como las mayores operadoras de telefonía móvil y
fija del país.
El secretario general y del consejo de Telefónica
México, Yago Bazaco, declaró que, de tener éxito
los expedientes, pedirían regulaciones más estrictas
para las dos empresas mexicanas, sobre todo en el caso de la interconexión
de redes, fundamental para la convergencia tecnológica,
que permite a las empresas de telecomunicaciones prestar paquetes
de servicios combinados como televisión de pago, telefonía
e Internet de banda ancha. Algo que quizá la legislación les permita hacer pronto, pero que no podrá conseguir ni la filial de la operadora española, ni ninguna otra sin conectarse con
las redes de las empresas de Slim.
Los portavoces oficiales de Telmex han declarado que la compañía no
se niega a interconectar a sus competidores y que no aplica tácticas
anticompetitivas en absoluto. Una opinión que contrasta con la del resto de las "telefónicas mexicanas", que
alegan que Telmex exige requisitos y tarifas demasiado altas para
firmar los convenios de interconexión.
Ahora la CFC debe decidir y dar el siguiente paso. César Alierta parece no dudar de que la opción que tomarán las autoridades de la competencia mexicana será la correcta. Como ha declarado esta semana en el IX Foro Latibex que se ha celebrado en Madrid, en Latinomérica se han experimentado muchos avances últimamente en lo que se refiere a la seguridad jurídica. Aunque con un matiz. México todavía acumula algún retraso.
Pero, en honor a la verdad, el presidente de Telefónica también subrayó en el mismo foro que en los últimos seis meses, este país ha experimentado muchos avances. ¿Quizá desde la visita de Paulson? Tal vez, algo antes o un poco después. De hecho, Alierta no precisó el momento exacto en que los cambios positivos habían empezado a ser apreciables. |