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La papelera Botnia, situada en la ciudad de Fray Bentos (Uruguay), sigue siendo la causa de acuerdos y desacuerdos entre Argentina y Uruguay desde que se iniciasen las obras de edificación de la fábrica. Las medidas adoptadas por ambos países no parecen apaciguar los ánimos de los ambientalistas que siguen oponiéndose a su explotación debido a la contaminación que sufrirá la zona fronteriza.
Si al comienzo de la semana parecía que todo volvía a la normalidad, el trascurso de lo días ha dejado un mal sabor de boca. Una buena prueba de ello es que el martes ambos países firmaron un plan energético por el que construirán conjuntamente una planta regasificadora en la costa uruguaya
El acuerdo entre las naciones vecinas parte de un convenio alcanzado entre el ministro argentino de Planificación, Julio De Vido, y el ministro de Industria uruguayo, Jorge Lepra.
Sumado a este acuerdo positivo, el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, había reabierto dos puentes de acceso a Argentina sobre el Río Uruguay que estuvieron cortados 48 horas. Los puentes habían sido cerrados como medidas preventivas por las posibles acciones de ambientalistas argentinos que protestaban por la instalación de la planta.
La apertura del puente se debió a que no se había registrado ningún incidente en esos días e incluso el Gobierno se dispuso a facilitar la entrada y salida de uruguayos o argentinos que quisiesen volver a sus países.
Tras ello, Tabaré también había resuelto abrir el puente que une las ciudades de Paysandú y Colón, cerrado después de que los ambientalistas argentinos dijeran que iban a pasar a Uruguay de cualquier manera para dirigirse a Fray Bentos, donde se sitúa la fábrica de celulosa.
Sin embargo, el tercer puente y el más importante de la frontera, el que une Fray Bentos con Puerto Unzué, fue cerrado por los ambientalistas argentinos hace mas de un año de forma ininterrumpida, y sólo lo abrieron cuando decidieron regresar a suelo uruguayo para realizar manifestaciones de protesta por el comienzo de las operaciones de la fábrica.
Tras estos primeros golpes de suerte, los ambientalistas han vuelto a hablar y han pedido al presidente Néstor Kirchner que instrumente la aplicación del código aduanero, con el objetivo de impedir el paso de materiales que tengan como destino la papelera de origen finlandés, asentada en territorio uruguayo.
Los ambientalistas tomaron esa decisión durante la reunión realizada en el paraje de Arroyo Verde, donde mantuvieron el corte ininterrumpido de la carretera binacional 136 en repudio a Botnia,
Esos documentos fueron enviados al Gobierno desde la Asamblea de Gualeguaychú entre el pasado 5 de noviembre hasta el día 12, y a causa de no haber recibido respuesta por parte de las autoridades argentinas, esta organización ambientalista decidió difundirlas a través de los medios de comunicación.
Finalmente ayer el Gobierno y la policía uruguaya han advertido que adoptarán nuevas medidas sorpresa ante los sucesivos cortes de ruta realizados por los asambleístas de Entre Ríos (Argentina), en la ciudad de Fray Bentos (Uruguay).
Por si la situación no estuviese bastante tensa ya, está previsto que los ambientalistas realicen una marcha mañana sábado, a lo que Uruguay ha respondido con la adopción de fuertes medidas de seguridad.
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