|
Antes de retirarse, el presidente Néstor Kirchner trata de prepararle el terreno a su mujer, Cristina Fernández de Kirchner. Uno de los puntos importantes que debe ultimar se refiere al suministro energético, uno de los problemas más importantes de Argentina, sobre todo cuando se acerque el invierno.
Se prevé que la presidenta electa, Cristina Kirchner, quién tomará posesión de su cargo el próximo 10 de diciembre, lo haga en un clima muy favorable con los posibles acuerdos de inversión que su marido busca con importantes compañías como la brasileña Petrobras y la española Repsol YPF.
Para tener todo bien preparado, Cristina había formado un club de admiradores para su proclamación como presidenta. Así, Petrobras le había dado la bienvenida con el aumento de un 30% de su producción de petróleo en el país austral. Un presente capaz de rivalizar con los 4.000 millones de dólares (2.775, 8 millones de euros) que invertiría Pdvsa allí mismo por cuenta del mandatario venezolano Hugo Chávez.
Ahora el presidente quiere dejar allanado el tema del suministro energético. Para este último punto esta semana ha instado a Repsol y Petrobras a que inviertan “mucho más” y se incorporen de esta forma al crecimiento argentino. Kirchner ha comentado la conversación con su “amigo” Zapatero en la que le pedía asumir los desafíos de la inversión de Repsol en Argentina.
El presidente argentino ha dicho que el país necesita que Petrobras y Repsol-YPF inviertan y funcionen porque están manejando un recurso que es central y fundamental para Argentina.
Por su parte, el presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau, ha dicho en Madrid que en muchos de los países donde se encuentra la compañía los Estados quieren quedarse con la parte más amplia de las subidas y “eso no puede ser”. Brufau se ha referido a las retenciones que el Gobierno argentino ha cobrado a las exportaciones de hidrocarburos. Brufau también ha advertido que esas políticas podían "resentir " inversiones futuras.
Mientras Néstor Kirchner prepara todos estos entresijos, su mujer no se ha quedado parada y ha tomado la iniciativa. Así esta semana ha sellado importantes acuerdos en el sector energético.
Uruguay, Paraguay y Chile han sido los protagonistas de las nuevas relaciones.
Por un lado, Cristina se ha reunido con el mandatario paraguayo, Nicanor Duarte, para confirmar el programa de finalización de la obra de la presa hidroeléctrica Yacyretá, ubicada en el pueblo paraguayo de Ayolás. La obra, cuyo coste ha supuesto unos 12.000 millones de dólares (8.000 millones de euros), permitirá que unas 48.000 hectáreas paraguayas no sean inundadas.
Por otro lado, Argentina y Chile han puesto en marcha el millonario proyecto de exploración minera de Las Flechas, en plena cordillera de Los Andes, frontera natural entre ambos países. El acuerdo supondrá una inversión superior a 1.500 millones de dólares (1.009 millones de euros).
Las Flechas, donde se buscarán yacimientos de cobre y oro, es uno de los cinco proyectos incluidos en el Tratado de Integración Minera Argentino-Chileno, firmado en la década pasada y que ha situado a los dos países entre los más atractivos para la inversión extranjera.
Además, los gobiernos de Argentina y Uruguay han firmado un plan energético por el cual ambos países construirán conjuntamente en la costa uruguaya una planta regasificadora.
En el marco de este plan, los representantes de ambos países firmarán también en Buenos Aires (Argentina) un acuerdo entre la Administración Nacional de Combustibles Alcohol y Portland de Uruguay (Ancap) y la Unión Transitoria de Empresas del mismo país (UTE) con la petrolera estatal argentina Enarsa.
Para tranquilizar los ánimos de los que enjuician el clan Kirchner, el presidente ha asegurado en su discurso frente a los empresarios de la construcción, que "no hay que dramatizar" la cuestión energética y que la presidenta electa viene con una "batería de medidas" para solucionar los inconvenientes que genera la marcha. |