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Año IX - Madrid, viernes 30 de noviembre de 2007
 
Reportaje
 

Evo pide diálogo con partidos y líderes opositores para frenar los conflictos en Bolivia

En busca de la calma

M.F.

El presidente boliviano, Evo Morales, ha pedido a los partidos y a los líderes regionales opositores que mantengan un diálogo con el Gobierno para conseguir frenar los conflictos políticos que se han desatado en el país en torno a la nueva Constitución y a la renta universal para los ancianos y poder restablecer la calma.

Tras otros intentos de negociación que Morales ha emprendido y que no han tenido mucho éxito, ahora quiere buscar un consenso con todos los partidos sobre la Constitución, aprobada por mayoría oficialista en la Asamblea Constituyente.

Pero parece que el presidente boliviano no lo va a tener fácil, ya que los seis gobernadores opositores han amenazado ahora con una resistencia civil permanente, que comenzará el próximo lunes con una huelga de hambre.

Tras la aprobación de la Carta Magna, el empresario croata Branco Marinkovic, presidente del influyente Comité pro Santa Cruz, ha asegurado que no va a cesar en su lucha en contra del autoritarismo.

Además, Marinkovic se ha mostrado contundente y ha afirmado que no va abandonar este tema ni por cansancio ni por el chantaje de los partidarios de la Constitución de Morales, al que están sometidos los bolivianos.

La decisión de llevar a cabo una resistencia civil permanente ha surgido en las regiones de Santa Cruz, Tarija, Pando, Beni, Cochabamba y Chuquisaca.

Por su parte, Morales ha ignorado las protestas por la aprobación de la Carta Magna sin el apoyo de la oposición, y ha pedido a los miembros constituyentes afines a su ideología que vuelvan a reunirse para terminar el proceso.

Por otro lado, representantes de la Confederación de Chóferes, la patronal del transporte boliviano, han confirmado a Americaeconomica.com que no se van a unir a las movilizaciones que se están produciendo en estos momentos en Bolivia, como han hecho en otros casos, puesto que las consideran una irresponsabilidad.

Además, las mismas fuentes de la Confederación han asegurado que están replanteando el sistema de negociación con el Gobierno y van a optar por el diálogo. Pero siguen manteniendo que si no obtienen a corto plazo una respuesta, convocarán un paro de 48 horas que derivará en una huelga indefinida.

Todos estos conflictos demuestran que en Bolivia se vive una situación de tensión que se lleva anunciando desde el pasado mes de septiembre, precisamente cuando el líder de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), Felipe Quispe, indicó a Americaeconomica.com que la situación era caótica y que podía desembocar en el derrocamiento del presidente Evo Morales. Mientras que Walter Delgadillo, ministro de Trabajo boliviano, expresó entonces a este diario que el ambiente es de cierta placidez.

Según ha afirmado Carlos Malamud, analista político experto en Latinoamérica a Americaeconomica.com, la situación social en Bolivia es complicada, pero no existe un desbordamiento de la población que se moviliza.

Además, tras asegurar que las protestas en Bolivia son evidentes, Malamud ha afirmado que las movilizaciones son un reflejo del descontento ciudadano con el poder, y que intentan meter presión al Gobierno de Evo Morales sobre el conflicto por la capitalidad del país.

Por otro lado, Morales ha afirmado que la nueva Constitución garantizará la recuperación de los recursos naturales para el Estado y una nueva distribución de los ingresos.

Además, el presidente anunció que la Carta Magna será aprobada en un referéndum, que aún no tiene fecha, por ser lo más democrático.

 
 

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