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Año VII - Madrid, viernes 06 de octubre de 2006
 
Reportaje
 
Pese a su considerable ventaja, Lula necesita apoyos para asegurarse la reelección
 
Los gobernadores son la clave

David Penado

 

La primera vuelta de las elecciones brasileñas no ha confirmado los pronósticos de las encuestas que apuntaban a una holgada victoria de Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT). Todo queda, por lo tanto, pendiente de una nueva cita electoral en la que, el 29 de octubre, Lula y y Geraldo Alckmin, candidato del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) se disputarán definitivamente la Presidencia. Con la vista fija en esa fecha, ambos candidatos han empezado ya la lucha por llevar a su lado a aquellos aliados que potencialmente les asegurarían la victoria.

Pese a que Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), obtenía el 48,61% de los votos frente al 41,64% de Gerardo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), este apoyo resultaba insuficiente.

Es decir, pese a sus seis millones de votos más, Alckmin sorprendía con el gran apoyo recibido por los electores y convertía la ventaja de Lula en insuficiente, dado también el 6,85% de los sufragios de la tercera candidata, Heloísa Helena, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y excindida del PT.

La carrera para la segunda vuelta de la elección presidencial en Brasil no se ha hecho esperar y tanto Lula como Geraldo Alckmin han intentado asegurarse nuevos apoyos de cara a la elección definitiva. La primera clave pasaría por los diez estados -de los 27 de Brasil- que también afrontarán una segunda ronda en sus elecciones a gobernador. Ambos candidatos saben que intercambiar apoyos -gobernador por Presidencia- puede ser su mejor as bajo la manga.

Los candidatos a gobernador del PT y del PSDB aún se han de enfrentar en dos estados: Río Grande del Sur y Paraná, en la Amazonía; pero en los ocho restantes, los candidatos presidenciales tratarán de establecer alianzas con terceros partidos y recuperar posiciones en sus flancos débiles: el sur para Lula y el noroeste en el de Alckmin.

Papel crucial. Sin embargo, también los 17 gobernadores que ya han sido elegidos pueden jugar un papel crucial dado que, como ha demostrado su victoria en primera ronda, cuentan con una gran capacidad a la hora de movilizar electores.

Lula da Silva, ha sido el primero en verlo claro y no ha esperado más para pedir a los gobernadores electos una amplia movilización para garantizar su reelección. Mientras tanto, su rival, Geraldo Alckmin, no sólo se dejaba tomar la iniciativa en esta lucha, sino que además perdía un apoyo clave en Río de Janeiro, tercer mayor colegio electoral del país y aún en liza en la lucha por el Gobierno estatal.

Alckmin había anunciado una alianza en Río de Janeiro con un polémico ex gobernador, Antonhy Garotinho, quien se ha enfrentado a varias denuncias de corrupción en su contra. Pero el tiro le salió por la culata cuando el alcalde carioca, César Maia, hasta ahora aliado de Alckmin, pero también feroz rival político de Garotinho, calificó esa aproximación del socialdemócrata como "el beso de la muerte".

A continuación, la candidata a la gobernadora estatal que el alcalde apoya, Denise Frossard, anunció su ruptura con Alckmin. "Él (Alckmin) mostró que no le gusta Río de Janeiro. Definitivamente no le gusta Río. Le retiro mi apoyo y voy a seguir mi camino", dijo Frossard a periodistas.

Por su parte Lula celebraba la alianza con Sergio Cabral, el candidato del PMDB al Gobierno de Río de Janerio, y atacaba a su adversario al señalar que están en liza "dos proyectos distintos de país". Según Lula, Alckmin vislumbra tan sólo un Brasil de 40 millones de habitantes -la quinta parte más favorecido de la población-, sin embargo el presidente resaltaba que su Gobierno "no hace distinción partidaria en ningún tipo de política, principalmente la social".

Lula mandaba así un mensaje que iba dirigido tanto a asegurar el apoyo de su base electoral -la de los sectores sociales más desfavorecidos-, como a tranquilizar a las zonas más prósperas del país, como Sao Paulo, donde el apoyo a su ex-gobernador Alckmin fue decisivo. "Pregunten a Aécio (Neves, gobernador de Minas Gerais) y a Cláudio Lembo (gobernador de Sao Paulo) si ha habido algún Gobierno que colocase tanto dinero en política social como lo hemos hecho nosotros en Minas Gerais y Sao Paulo", señaló Lula.

La nueva estrategia de Lula. En cierto sentido, cabe apreciar un cambio de estrategia electoral por parte de Lula después del resultado de las elecciones del domingo, que, en contra de la mayoría de los pronósticos, le obliga a ir a una segunda vuelta para asegurarse su reelección. Según sus propias palabras, el presidente petista pretende ahora "politizar a la sociedad" en la nueva campaña y conseguir llegar más allá de sus apoyos tradicionales. También ha anunciado que asistirá a los nuevos debates televisivos que se produzcan, después de que su ausencia en el último de ellos mermase su popularidad.

Una estrategia que puede haber cogido, de nuevo, a Alckmin con el paso cambiado. Este sigue insistiendo en que su objetivo prioritario es el de incrementar el ritmo de crecimiento económico y en que para ello se propone hacer "las reformas que el país necesita".

Alckmin parece tener bien presente que uno de los motivos de su fortaleza en la primera vuelta fue el apoyo mayoritario que consiguió entre la clase empresarial. Pero también parece ignorar que esta estrategia ha funcionado para asegurarse cierto nivel de apoyo, pero no parece la mejor para trascender sus propios límites.

Lula, por el contrario, ha reaparecido ahora con un nuevo discurso en el que intenta llegar a sectores más cercanos a Alckmin y ha incluido en su discurso nuevos elogios para la Justicia, los empresarios, e incluso para el ex presidente, y antiguo rival político de Lula, Fernando Collorde Mello (1990-1992). Además ha aclarado que no piensa disputar la reelección como "candidato de los pobres".

Lula ha señalado que, aunque pretende favorecer a los más desfavorercidos, gobierna para 190 millones de brasileños. Incluso justifica este apoyo a los pobres como una forma de mejorar el interés común y las perspectivas de progreso del país.

Los puntos fuertes de Alckmin: empresarios y disidentes. De esta forma, Alckmin parece que, por el momento, tan sólo lleva la iniciativa en la lucha por los apoyos de los candidatos caídos en la primera vuelta y en el apoyo financiero.

Más allá del análisis en clave territorial, en función del apoyo de los gobernadores, también se puede considerar la perpectiva de los otros candidatos que no han llegado a la segunda vuelta. Heloisa Helena, del Partido para el Socialismo y la Libertad (PSOL), y Cristovam Buarque, del Partido Demócrata Trabajador (PDT) pueden decidir así, con su apoyo a uno u otro candidato, quién es el próximo presidente.

Ambos pertenecieron en su momento al PT, pero mientras que Heloisa Helena ya ha declarado que no apoyará a ninguno de los dos candidatos, "porque defienden las mismas políticas liberales", Buarque se sitúa en el otro extremo del espectro político.

Buarque, antiguo ministro en el Gobierno de Lula, se ha mostrado proclive a apoyar a Alckmin porque, en su opinión, es el más capacitado para impulsar el crecimiento económico. Sin embargo Buarque deja aún todas las puertas abiertas.

Lula ha reaccionado afirmando que va a intentar establecer coaliciones con candidatos aliados, aunque en su opinión, "los electores ya están pensando en quién van a votar independientemente de lo que vamos a decidir".

El otro gran apoyo de Alckmin se encontraría entre los inversores internacionales ya que la Bolsa de Brasil recibió con subidas el resultado de las elecciones presidenciales, que obligaba a Lula a ir a una segunda vuelta con el conservador Geraldo Alckmin.

Nada más conocerse los resultados, los primeros cambios de la jornada en la Bolsa de Brasil mostraron una revalorización del 1,84% en el índice iBovespa, hasta situarse en los 37.120 puntos. Electrobras lideraba las subidas en el índice de referencia del país, con un avance del 5%. Copel (3,5%), Sadia (3%), se situaban también a la cabeza de las ganancias, junto a Vivo, Petrobras y Vale do Rio Doce, con revalorizaciones próximas al 1,5%.

Sin embargo, esto tampoco supone ninguna novedad ni ningún apoyo extra para Alckmin. Por lo tanto está por ver si será capaz de repetir la historia de la primera vuelta y dar la vuelta a los indicios que apuntaban su derrota.

Pero como muestra de las sorpresas que aún pueden quedar por venir, Fernando Collor de Mello, destituido en 1992 por corrupción y antiguo rival de Lula, ha reaparecido ahora con su elección al Senado y ya ha adelantado que su candidato para esta segunda vuelta es su viejo enemigo político. Un apoyo que está por ver si beneficiará o perjudicará a Lula.

 

 

 

 
 

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