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Después de la marejada de
manifestaciones que marcaron los primeros meses de su Presidencia,
Michelle Bachelet ha presentado unos Presupuestos que pretenden
dar respuestas a gran parte de las demandas que motivaron esas
reivindicaciones públicas de estudiantes y en el sector
sanitario. Los ingresos procedentes del cobre, han hecho posible
que la presidenta pueda intentar reconciliarse con su decepcionada
vieja base social.
El ministro de Hacienda chileno,
Andrés Velasco, presentó a comienzos de esta semana
el proyecto de Presupuestos de 2007. Su principal característica
es un crecimiento del 8,9% en el gasto público y de un
11,2% en gastos sociales. Una medida que es posible porque el
superávit prespuestario alcanzará el 7,6% del Producto
Interior Bruto (PIB), una cifra que supera la estimación
previa del 5,3%. Además los inversores internacionales
parecen estar de acuerdo con esta medida, ya que el bono chileno
a diez años todavía se paga al 101,27% del nominal
y la rentabilidad se mantiene en un 5,24%, la más baja
de Latinoamérica.
Gracias al respaldo de los mercados
Bachelet ha podido decir que, en su opinión, "lo importante
es que con los recursos que tenemos hoy día, por el crecimiento
económico, por el sistema de impuestos que tenemos, vamos
a poder hacer todas estas cosas". La presidenta ha querido
destacar que su Gobierno cumple así con un compromiso electoral
al añadir: "La plata que hay en Chile la vamos a gastar
muy bien y la vamos a gastar muy bien en las necesidades que la
gente tiene".
Así mismo, la presidenta
también criticaba la incongruencia de las voces que al
mismo tiempo que consideran que lo que está haciendo el
Gobierno es insuficiente, piden una rebaja fiscal: "Uno no
puede disminuir los ingresos y además aumentar los beneficios",
sostuvo Bachelet.
Camilo Escalona, presidente del
Partido Socialista chileno (PS) ponía el acento en que
"el 68% del total se destinará al gasto directo en
las personas y sus familias". Chile tiene aún un 18,2%
de su población viviendo por debajo del índice de
la pobreza, mientras que la economía de referencia de la
región, Brasil, tiene un 22%.
Escalona precisaba que "de
tres pesos que el Presupuesto tiene establecido, dos se van a
gastar en inversión social, sea en educación, vivienda,
salud o en infraestructura, lo que permitirá mejorar las
condiciones de vida de las personas".
Inversión pública.
En concreto Escalona destacó que las inversiones públicas
en el sector salud crecerán un 16%; en cultura, un 28%
y en vivienda prometen construir pisos para uno de cada seis habitantes
del sector social más desfavorecido, lo que supondrá
una inversión superior al anterior ejercicio en un 12,4%.
Pero todo depende del cobre y también
de la energía. Esta semana, la ministra de Minería
y Energía de Chile, Karen Poniachik, confirmaba la especial
sintonía que existe en los últimos meses entre su
país y Perú, y comenzaba a apuntalar una futura
solución al último gran problema de Chile en los
últimos tiempos: el suministro energético.
Perú se podría convertir
a partir de ahora en proveedor de gas natural licuado para dar
solución a la crisis energética que atraviesa Chile.
Al menos así lo cree Poniachik que declaró que su
país mira "con mucho interés la posibilidad
de que el gas lo podamos comprar de Perú, junto a un pool
(conjunto) de proveedores".
Una situación que cobarará
verosimilitud, tan pronto se ponga en marcha el proyecto de exportación
de gas de la reserva peruana de Camisea, ubicada en el sureste
de Perú, que ya se ha comprometido a dirigir sus exportaciones
de gas a México a partir de 2010, aproximadamente.
Este mismo mes, el presidente peruano,
Alan García, había afirmado que la capacidad económica
de Perú dará un "salto estratégico"
con la exportación de gas natural de Camisea.
García espera disponer de
cuatro millones de toneladas de gas licuado por año para
la exportación en 2010. Una circunstancia que podría
servir para fortalecer la cooperación entre Chile y Perú,
ya que, como Poniachik señaló, su país no
cuenta con gas natural suficiente para atender su mercado doméstico
e industrial y cada vez encuentra más dificultades en acceder
al que importa de Argentina.
Por este motivo Poniachik señaló:
"Chile necesita diversificar las fuentes a quienes le compra
gas y Perú, a su vez, está buscando diversificar
los clientes".
Reivindicar el pasado. Pero
no sólo los proyectos de futuro han marcado la actividad
de la presidenta chilena durante esta semana. Michelle Bachelet,
ha encabezado también una masiva ceremonia para conmemorar
los 18 años del triunfo del NO, en el plebiscito que el
5 de octubre de 1988 convocó Pinochet para perpetuarse
en el cargo.
Acompañada por los presidentes
de los cuatro partidos de la Concertación, la senadora
Soledad Alvear por la DC, el senador Camilo escalona por el PS,
Sergio Bitar por el PPD y el senador José Antonio Gómez
por el PRSD, Bachellet aprovechó para recordar que gran
parte de la actual oposición voto SI en aquella ocasión
en la que "Pinochet corrió solo y llegó segundo".
Según la mandataria chilena: "Después, han
seguido haciendo lo mismo. De nuestros presidentes han dicho lo
peor para luego reconocer sus logros".
Con todo, incluso en este acto,
Bachellet quiso mirar al futuro y afirmó que "hay
Concertación para rato", y que el Gobierno aún
ha de afrontar desafíos futuros.
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