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Año VII - Madrid, viernes 06 de octubre de 2006
 
Reportaje
 
La presidenta de Chile opta por no bajar los impuestos
 
La semana de Bachelet

David Penado

 

Después de la marejada de manifestaciones que marcaron los primeros meses de su Presidencia, Michelle Bachelet ha presentado unos Presupuestos que pretenden dar respuestas a gran parte de las demandas que motivaron esas reivindicaciones públicas de estudiantes y en el sector sanitario. Los ingresos procedentes del cobre, han hecho posible que la presidenta pueda intentar reconciliarse con su decepcionada vieja base social.

El ministro de Hacienda chileno, Andrés Velasco, presentó a comienzos de esta semana el proyecto de Presupuestos de 2007. Su principal característica es un crecimiento del 8,9% en el gasto público y de un 11,2% en gastos sociales. Una medida que es posible porque el superávit prespuestario alcanzará el 7,6% del Producto Interior Bruto (PIB), una cifra que supera la estimación previa del 5,3%. Además los inversores internacionales parecen estar de acuerdo con esta medida, ya que el bono chileno a diez años todavía se paga al 101,27% del nominal y la rentabilidad se mantiene en un 5,24%, la más baja de Latinoamérica.

Gracias al respaldo de los mercados Bachelet ha podido decir que, en su opinión, "lo importante es que con los recursos que tenemos hoy día, por el crecimiento económico, por el sistema de impuestos que tenemos, vamos a poder hacer todas estas cosas". La presidenta ha querido destacar que su Gobierno cumple así con un compromiso electoral al añadir: "La plata que hay en Chile la vamos a gastar muy bien y la vamos a gastar muy bien en las necesidades que la gente tiene".

Así mismo, la presidenta también criticaba la incongruencia de las voces que al mismo tiempo que consideran que lo que está haciendo el Gobierno es insuficiente, piden una rebaja fiscal: "Uno no puede disminuir los ingresos y además aumentar los beneficios", sostuvo Bachelet.

Camilo Escalona, presidente del Partido Socialista chileno (PS) ponía el acento en que "el 68% del total se destinará al gasto directo en las personas y sus familias". Chile tiene aún un 18,2% de su población viviendo por debajo del índice de la pobreza, mientras que la economía de referencia de la región, Brasil, tiene un 22%.

Escalona precisaba que "de tres pesos que el Presupuesto tiene establecido, dos se van a gastar en inversión social, sea en educación, vivienda, salud o en infraestructura, lo que permitirá mejorar las condiciones de vida de las personas".

Inversión pública. En concreto Escalona destacó que las inversiones públicas en el sector salud crecerán un 16%; en cultura, un 28% y en vivienda prometen construir pisos para uno de cada seis habitantes del sector social más desfavorecido, lo que supondrá una inversión superior al anterior ejercicio en un 12,4%.

Pero todo depende del cobre y también de la energía. Esta semana, la ministra de Minería y Energía de Chile, Karen Poniachik, confirmaba la especial sintonía que existe en los últimos meses entre su país y Perú, y comenzaba a apuntalar una futura solución al último gran problema de Chile en los últimos tiempos: el suministro energético.

Perú se podría convertir a partir de ahora en proveedor de gas natural licuado para dar solución a la crisis energética que atraviesa Chile. Al menos así lo cree Poniachik que declaró que su país mira "con mucho interés la posibilidad de que el gas lo podamos comprar de Perú, junto a un pool (conjunto) de proveedores".

Una situación que cobarará verosimilitud, tan pronto se ponga en marcha el proyecto de exportación de gas de la reserva peruana de Camisea, ubicada en el sureste de Perú, que ya se ha comprometido a dirigir sus exportaciones de gas a México a partir de 2010, aproximadamente.

Este mismo mes, el presidente peruano, Alan García, había afirmado que la capacidad económica de Perú dará un "salto estratégico" con la exportación de gas natural de Camisea.

García espera disponer de cuatro millones de toneladas de gas licuado por año para la exportación en 2010. Una circunstancia que podría servir para fortalecer la cooperación entre Chile y Perú, ya que, como Poniachik señaló, su país no cuenta con gas natural suficiente para atender su mercado doméstico e industrial y cada vez encuentra más dificultades en acceder al que importa de Argentina.

Por este motivo Poniachik señaló: "Chile necesita diversificar las fuentes a quienes le compra gas y Perú, a su vez, está buscando diversificar los clientes".

Reivindicar el pasado. Pero no sólo los proyectos de futuro han marcado la actividad de la presidenta chilena durante esta semana. Michelle Bachelet, ha encabezado también una masiva ceremonia para conmemorar los 18 años del triunfo del NO, en el plebiscito que el 5 de octubre de 1988 convocó Pinochet para perpetuarse en el cargo.

Acompañada por los presidentes de los cuatro partidos de la Concertación, la senadora Soledad Alvear por la DC, el senador Camilo escalona por el PS, Sergio Bitar por el PPD y el senador José Antonio Gómez por el PRSD, Bachellet aprovechó para recordar que gran parte de la actual oposición voto SI en aquella ocasión en la que "Pinochet corrió solo y llegó segundo". Según la mandataria chilena: "Después, han seguido haciendo lo mismo. De nuestros presidentes han dicho lo peor para luego reconocer sus logros".

Con todo, incluso en este acto, Bachellet quiso mirar al futuro y afirmó que "hay Concertación para rato", y que el Gobierno aún ha de afrontar desafíos futuros.


 

 
 

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