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Una semana más el conflicto
en el estado de Oaxaca ha marcado la actualidad mexicana, con
una nueva escalada. Las llamadas a la intervención del
Gobierno federal, comienzan a multiplicarse, mientras que este
se enfrenta al balance de una legislatura que amenaza con quedar
marcada por este final turbulento. Además, el muro que
construirá EEUU en la frontera supone un nuevo revés
para el aún presidente, Vicente Fox.
Oaxaca sigue hacia el abismo.
Después de los sucesos de esta semana, el gobernador del
estado de Oaxaca, Ulises Ruiz, ha pedido al Gobierno federal un
nuevo pacto fiscal y ayudas presupuestarias que, en su opinión,
servirían para acabar con el conflicto que mantiene inmovilizada
la ciudad que él preside.
Ruiz busca una solución
desesperada a un conflicto que no deja de apuntar a su cabeza
ya que la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) pide ya
directamente la dimisión de Ruiz. Pero según este,
"la ejecución de proyectos estratégicos de
infraestructura y productivos" sería la solución
para acabar con los problemas de marginación que parecen
constituir, para Ruíz, la verdadera causa detrás
del conflicto.
Las peticiones de Ruiz son también
una respuesta al secretario de Gobernación, Carlos Abascal,
que propuso el pasado viernes una "reforma integral"
del estado oaxaqueño que entre otros puntos incluiría
la posibilidad de revocar el mandato del gobernador.
Con todo, la APPO sigue manifestando
su determinación de acabar con el mandato de Ruiz y le
ha acusado de encontrarse detrás de los últimos
ataques con bomba a diversas sedes bancarias. En opinión
de esta Asamblea, se estaría intentando crear el clima
adecuado para una intervención armada apoyada desde el
Gobierno federal.
Una declaración que se
produjo después de que las sucursales del banco mexicano
Banorte, del español Santander y de Banamex, propiedad
del estadounidense Citibank, en la ciudad de Oaxaca fueron afectadas
por explosiones de bombas de pequeña intensidad.
Cabe recordar que la ciudad mexicana
de Oaxaca, en el sur del país, se encuentra en estado de
sitio desde que, hace más de cuatro meses, miles de maestros
iniciaron protestas en demanda de mejoras salariales a las que
se sumó un grupo de extrema izquierda. Esta circunstancia,
unido a la reticencia inicial del gobernador Ulises Ruiz de negociar,
devino en una serie de actos violentos que hasta el momento han
dejado varios muertos.
Fox hacia el balance de su legislatura.
El Gobierno del presidente saliente Vicente Fox ha prometido resolver
el problema antes de entregar la banda presidencial, el 1 de diciembre,
al presidente electo Felipe Calderón. Para ello Carlos
Abascal, secretario de Gobernación (Interior), ha seguido
haciendo llamadas a la negociación.
Pero muchos creen que si estas
conversaciones fracasan, llevarán al Gobierno a utilizar
la fuerza y abrir la puerta a la intervención de la Policía
Federal Preventiva (PFP).
De esta forma un nuevo borrón
mancharía el final de la Presidencia de Vicente Fox que
se abstuvo de emplear la fuerza en el bloqueo de los seguidores
de Obrador en ciudad de México.
Todo ello en una semana, en que
después de los intentos de Fox de alcanzar acuerdos con
el presidente estadounidense, George Bush, el fracaso se ha hecho
patente.
Bush ha firmado esta semana en
el Estado de Arizona la ley que aprueba la construcción
del muro, a pesar de los intentos del Gobierno mexicano por evitarlo
Con esta acción, EEUU ha
demostrado que las notas diplomáticas y la carta dirigida
al presidente por parte de las autoridades mexicanas, no han afectado
la decisión tomada en este asunto.
Tanto Vicente Fox como el presidente
electo, Felipe Calderón, han criticado el muro, al que
tildaron de vergonzoso, y lo compararon con el Muro
de Berlín, que separó Alemania durante el transcurso
de la Guerra Fría. Pero ha sido en vano. Pese a ello, pese
a las iniciativas legislativas que no ha podido aprobar, Fox ha
intentado reivindicar su mandato, cuando su fin se acerca. Sin
embargo, los últimos conflictos taparán en parte
las reformas de su Gobierno.
Ahora además, seguramente,
esta infraestructura en la cual se van a invertir 1.200
millones de dólares (unos 950 millones de euros)- simbolizará
una separación más allá de la meramente física
entre EEUU y México, y las buenas relaciones que hasta
ahora mantenía gran parte de Centroamérica con el
país norteamericano posiblemente se enfriarán.
Calderón sigue su rumbo.
Pese a todo, al igual que en las anteriores semanas, el presidente
electo mexicano, Felipe Calderón Hinojosa, no se ha dejado
alterar por los acontecimiento y ha seguido con la presentación
de sus planes.
Calderón ha presentado en
el Congreso de la República su propuesta de agenda legislativa.
Entre los puntos más significativos, Calderón ha
señalado que no piensa en privatizar las empresas paraestatales
Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Calderón ha puesto así
fin a los rumores surgidos durante la campaña electoral
al señalar en su agenda que el Estado debe conservar sus
poderes en materia energética y fortalecer, "sin privatizar",
a Pemex, la CFE y Luz y Fuerza del Centro. Para ello, el presidente
electo propone fortalecerlas mediante mecanismos de transparencia
y financiación, pero sobre todo, "dotarlas de instrumentos
que les permitan cumplir mejor su cometido".
Calderón también
anunció una serie de medidas orientadas a mejorar el funcionamiento
de las pequeñas y medianas empresas (pymes), tales como
agilizar el marco legal de licitaciones de obras públicas,
impulsar reformas que reduzcan la evasión fiscal y aumentar
la eficiencia recaudatoria, o simplificar el pago de impuestos.
Estas medidas, han hecho afirmar
a los principales bancos y agentes de bolsa mexicanos que durante
el periodo de Gobierno de Felipe Calderón las variables
económicas seguirán moviéndose en torno a
los parámetros establecidos durante la Administración
Fox.
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