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Año VII - Madrid, viernes 06 de octubre de 2006
 
Reportaje
 
La crisis de las regiones de Bolivia se agudiza
 
Al borde de la fractura

Rodrigo Montero

 

"Plenipotenciaria", "fundacional" y "originaria" son las tres palabras que el Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido oficialista de Bolivia, ha introducido para que la Asamblea Constituyente tenga la capacidad de redactar una nueva Constitución que modifique el sistema jurídico, legislativo y ejecutivo para "refundar" ese país andino. Tres adjetivos que han levantado la ira de las cuatro regiones más ricas, que amenazan con escindirse de La Paz.

Los gobiernos de los departamentos de la denominada "media luna" (Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando), en el este de Bolivia, continúan con las protestas en contra del carácter "plenipotenciario, fundacional y originario" de la Asamblea Constituyente y han anunciado que someterán a referéndum en sus territorios el acate de dicha definición. Aunque, según la legislación vigente en Bolivia, este referéndum sería ilegal.

De acuerdo con la Constitución actual y la Ley 1836 del Tribunal Constitucional, la consulta popular solamente puede ser planteada por tres autoridades: el mandatario, el presidente del Congreso Nacional y el presidente de la Corte Suprema de Justicia.

La oposición de las regiones más adineradas de Bolivia, que concentran el 70% de los recursos naturales del país, obedece a lo que califican de "creciente injerencia" sobre la Asamblea por parte del desconocimiento de convenios previos y la aprobación de la declaración de la Constituyente como "originaria". Ese concepto implica plenos poderes, por encima de los tres constituidos.

En esta línea, Jaime Santa Cruz, vicepresidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz -asociación civil integrada por 264 asociaciones de empresarios, indígenas, campesinos y trabajadores de la ciudad de Santa Cruz-, ha asegurado a Americaeconomica.com que su colectivo planteará un recurso de nulidad al Tribunal Constitucional porque, según sus palabras, la Asamblea Constituyente "no es originaria" sino "derivada" y "viola derechos fundamentales".

Por su parte, el viceministro de Coordinación Gubernamental, Héctor Arce, considera que no corresponde al Tribunal Constitucional ejercer control sobre la Constituyente.

Morales ordenó el 23 de septiembre a los asambleístas del oficialista MAS que aprobaran la declaración de la Asamblea como "originaria". Este partido tiene 137 representantes de los 255 y para la aprobación logró un total de 156 votos sin llegar a una mayoría conformada por los dos tercios de la cámara, algo que en un principio iba a respetarse y que, por no haberse cumplido, ha levantado las críticas de la oposición boliviana.

Para añadir más leña al fuego, la Corte Suprema de Bolivia advirtió el miércoles pasado de que la Asamblea Constituyente "debe cumplir la Constitución" y no puede considerarse "plenipotenciaria" porque eso significa "trastocar el orden legal y pone en riesgo la integridad nacional, la paz social y la seguridad" del país. La Corte contradice así al Gobierno que preside Evo Morales y al MAS.

La decisión del máximo tribunal judicial en Bolivia, que tiene su sede en la capital de Bolivia, Sucre, donde funciona la Constituyente, fue difundida en un comunicado y en una rueda de prensa ofrecida por el presidente de este organismo, Héctor Sandoval.

El comunicado señala que '"a actual Asamblea, al no tener un carácter fundacional ni ser emergente de una revolución triunfante, no puede ser considerada originaria", ya que "debe ceñirse a su Ley de Convocatoria y está forzada a cumplir con la actual Constitución Política del Estado".

Pero, en medio de esta trifulca, un momento emotivo hizo que en esta semana los los oficialistas y opositores en la Asamblea Constituyente se reconciliaran, hasta llegar a abrazarse y cantar juntos, en un momento reconciliador provocado por el regreso de uno de sus miembros que estuvo a punto de morir.

La mayoría de los 255 asambleístas bolivianos se estremecieron al dar la bienvenida a Román Loayza, constituyente del MAS, que estuvo en coma durante diez días después de que el 1 de septiembre cayera en el foso de la orquesta del teatro donde funciona el foro.

Todavía convaleciente, Loayza saludó a sus colegas, invitado por el jefe del partido opositor conservador Poder Democrático y Social (Podemos), Rubén Darío Cuéllar, que le dio la bienvenida.

Sus palabras encontraron eco en varios opositores e incluso, en un ambiente cargado de entusiasmo, los asambleístas se empezaron a dar la mano, se abrazaron y culminaron cantando "Viva mi patria Bolivia", el segundo himno nacional.

Este emotivo momento y el hecho de que el pasado martes ambas partes celebraran una sesión en la que se aprobaron once artículos de carácter técnico, hacen vislumbrar tímidamente una salida pacífica al conflicto de las regiones en Bolivia. Una problemática que, más que versar sobre nacionalismos, etnicismos y otras cuestiones, tiene que ver con las profundas desigualdades sociales del país y el reparto de la riqueza, de la que hasta ahora en Bolivia, sólo disfruta una minoría.

 
 

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