| "Plenipotenciaria",
"fundacional" y "originaria" son las tres
palabras que el Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido oficialista de Bolivia, ha introducido
para que la Asamblea Constituyente tenga la capacidad de redactar
una nueva Constitución que modifique el sistema jurídico,
legislativo y ejecutivo para "refundar" ese país
andino. Tres adjetivos que han levantado la ira de las cuatro
regiones más ricas, que amenazan con escindirse
de La Paz.
Los gobiernos de los departamentos
de la denominada "media luna" (Santa Cruz, Tarija, Beni
y Pando), en el este de Bolivia, continúan con las protestas
en contra del carácter "plenipotenciario, fundacional
y originario" de la Asamblea Constituyente y han anunciado
que someterán a referéndum en sus territorios el
acate de dicha definición. Aunque, según
la legislación vigente en Bolivia, este referéndum
sería ilegal.
De acuerdo con la Constitución
actual y la Ley 1836 del Tribunal Constitucional, la consulta
popular solamente puede ser planteada por tres autoridades: el
mandatario, el presidente del Congreso Nacional y el presidente
de la Corte Suprema de Justicia.
La oposición de las regiones
más adineradas de Bolivia, que concentran el 70% de los
recursos naturales del país, obedece a lo que califican
de "creciente injerencia" sobre la Asamblea por parte
del desconocimiento de convenios previos y la aprobación
de la declaración de la Constituyente como "originaria".
Ese concepto implica plenos poderes, por encima de los tres constituidos.
En esta línea, Jaime Santa
Cruz, vicepresidente del Comité Cívico Pro Santa
Cruz -asociación civil integrada por 264 asociaciones de
empresarios, indígenas, campesinos y trabajadores de la
ciudad de Santa Cruz-, ha asegurado a Americaeconomica.com
que su colectivo planteará un recurso de nulidad al Tribunal
Constitucional porque, según sus palabras, la Asamblea
Constituyente "no es originaria" sino "derivada"
y "viola derechos fundamentales".
Por su parte, el viceministro de
Coordinación Gubernamental, Héctor Arce, considera
que no corresponde al Tribunal Constitucional ejercer control
sobre la Constituyente.
Morales ordenó el 23 de
septiembre a los asambleístas del oficialista MAS que aprobaran la declaración de la
Asamblea como "originaria". Este partido tiene 137 representantes
de los 255 y para la aprobación logró un total de
156 votos sin llegar a una mayoría conformada por los dos
tercios de la cámara, algo que en un principio iba a respetarse
y que, por no haberse cumplido, ha levantado las críticas
de la oposición boliviana.
Para añadir más leña
al fuego, la Corte Suprema de Bolivia advirtió el miércoles
pasado de que la Asamblea Constituyente "debe cumplir la
Constitución" y no puede considerarse "plenipotenciaria"
porque eso significa "trastocar el orden legal y pone en
riesgo la integridad nacional, la paz social y la seguridad"
del país. La Corte contradice así al Gobierno que
preside Evo Morales y al MAS.
La decisión del máximo
tribunal judicial en Bolivia, que tiene su sede en la capital
de Bolivia, Sucre, donde funciona la Constituyente, fue difundida
en un comunicado y en una rueda de prensa ofrecida por el presidente
de este organismo, Héctor Sandoval.
El comunicado señala que
'"a actual Asamblea, al no tener un carácter fundacional
ni ser emergente de una revolución triunfante, no puede
ser considerada originaria", ya que "debe ceñirse
a su Ley de Convocatoria y está forzada a cumplir con la
actual Constitución Política del Estado".
Pero, en medio de esta trifulca,
un momento emotivo hizo que en esta semana los los oficialistas
y opositores en la Asamblea Constituyente se reconciliaran, hasta
llegar a abrazarse y cantar juntos, en un momento reconciliador
provocado por el regreso de uno de sus miembros que estuvo a punto
de morir.
La mayoría de los 255 asambleístas
bolivianos se estremecieron al dar la bienvenida a Román
Loayza, constituyente del MAS, que estuvo en coma durante diez
días después de que el 1 de septiembre cayera en
el foso de la orquesta del teatro donde funciona el foro.
Todavía convaleciente, Loayza
saludó a sus colegas, invitado por el jefe del partido
opositor conservador Poder Democrático y Social (Podemos),
Rubén Darío Cuéllar, que le dio la bienvenida.
Sus palabras encontraron eco en
varios opositores e incluso, en un ambiente cargado de entusiasmo,
los asambleístas se empezaron a dar la mano, se abrazaron
y culminaron cantando "Viva mi patria Bolivia", el segundo
himno nacional.
Este emotivo momento y el hecho
de que el pasado martes ambas partes celebraran una sesión
en la que se aprobaron once artículos de carácter
técnico, hacen vislumbrar tímidamente una salida
pacífica al conflicto de las regiones en Bolivia. Una problemática
que, más que versar sobre nacionalismos, etnicismos y otras
cuestiones, tiene que ver con las profundas desigualdades sociales
del país y el reparto de la riqueza, de la que hasta ahora
en Bolivia, sólo disfruta una minoría.
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