| Venezuela
ha movido ficha en el terreno internacional. El nombramiento de
nuevos embajadores en Chile, Guatemala, Honduras y Paraguay, además
del anuncio de la reunión del presidente de las islas Canarias
(España), Adán Martín, y el fin de la polémica
con España sobre las acusaciones de estar albergando a
un terrorista de ETA, han caracterizado la política exterior
venezolana en esta semana.
El presidente canario ha iniciado
este viernes un viaje a Venezuela para contactar con la colonia
canaria y repasar los proyectos de cooperación en ese país.
En su visita de seis días, tiene previsto reunirse con
Hugo Chávez. Según fuentes del Gobierno canario
que han informado al diario El Boletín, la reunión
oficial con el presidente venezolano será el próximo
lunes. La agenda prevista se prolongará por distintas regiones
del país y la delegación se trasladará a
los estados de Lara, Aragua Vargas y Carabobo, donde visitará
distintos centros sociosanitarios.
Entre los actos organizados, el
presidente del Gobierno canario visitará el Hogar Canario
Venezolano de Caracas o el Centro Canario Larense, institución
que ha preparado la celebración del Día de Canarias
con cientos de participantes de los distintos estados. También
durante la visita está programado un desayuno con el embajador
de España en Venezuela, Raúl Morodo.
Por otro lado, Venezuela ha renovado
a cuatro embajadores para relanzar su política exterior
en Latinoamérica. María Urbaneja se encargará
de la Embajada venezolana en Chile, Víctor Delgado se ocupará
de la de Honduras, Jenny Figueredo liderará la de Guatemala
y Franklin González será el nuevo embajador venezolano
en Uruguay.
El canciller Nicolás Maduro
dijo que estos cambios "forman parte del plan del Gobierno
venezolano para profundizar las relaciones económicas,
políticas y energéticas con los países latinoamericanos",
aunque en la Cancillería se dice que fue una orden directa
de Hugo Chávez, que busca "mayor efectividad"
en el las relaciones de Venezuela con el exterior, según
informa Descifrado.com.
A su vez, el Gobierno de Chile
ha afirmado que "aprecia" la decisión de Venezuela
de retirar del país andino a su embajador, Víctor
Delgado, después de la polémica por las declaraciones
del diplomático en las que afirmaba que la actitud del
partido del Ejecutivo chileno, el Partido Demócrata Cristiano
(PDC), era la misma que la que mantuvo esa formación política
con el depuesto presidente Salvador Allende en la víspera
del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, lo que el Gobierno
de Michelle Bachelet calificó como "inaceptable".
Aun así, Chile mantiene
la incógnita sobre si apoyará a Venezuela o a Guatemala
en la votación para que uno de los dos países obtenga
un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU,
pese al gesto de Caracas de renovar a su embajador en el país
andino.
Venezuela también se esmeró
esta semana en zanjar la polémica reciente suscitada con
España. El ministro de Interior venezolano, Jesse Chacón,
afirmó ayer que el miembro de ETA -grupo terrorista que
opera en España- José Arturo Cubillas "no está
solicitado por la justicia española" y que "no
existe ningún miembro de ETA" en el Gobierno de Hugo
Chávez, al aludir a la esposa de Cubillas, Goizeder Odriozola,
que trabaja en el Ministerio de la Presidencia.
"Primero quiero aclarar algo:
en el Gobierno no existe ningún miembro de ETA; hay una
muchacha que trabaja en el Ministerio de la Secretaría
(de la Presidencia), que es venezolana, nacida en Venezuela",
dijo Chacón en referencia al nombramiento de Odriozola
como directora del despacho del Ministerio de la Presidencia del
país caribeño.
El ministro agregó ante
los periodistas que Odriozola, que fue nombrada en su cargo a
principios de septiembre, "no tiene ningún hecho que
le imposibilite trabajar con el Gobierno".
Chacón dijo que Odriozola
"conoció en Venezuela a una persona (Cubillas) que
en el año 1989, en el segundo Gobierno de Carlos Andrés
Pérez, se benefició de un acuerdo que hubo entre
el Gobierno español, el de Argelia y el de Venezuela para
que vinieran 11 personas vinculadas al problema vasco que había
en ese momento en España, con la intención de que
rehicieran su vida aquí (en Venezuela)".
Los 11 miembros de ETA enviados
en 1989 a Venezuela desde Argelia, tras el fracaso de las conversaciones
entre ETA y el Gobierno español, "no tienen ninguna
solicitud por parte de ningún gobierno, ni a través
de la Interpol, ni de otro organismo", manifestó el
ministro.
Todos estos hechos confirman que
el Gobierno de Venezuela no sólo está interesado
en presentar su disconformidad con el Ejecutivo de EEUU para fortalecer
un sistema mundial multipolar, sino que también busca alianzas
en Iberoamérica que impidan que el país caribeño
acabe aislándose en el terreno internacional.
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