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Año VII - Madrid, viernes 13 de octubre de 2006
 
Reportaje
 
La tensión social decrece en Bolivia
 
Un respiro para Evo Morales

Rodrigo Montero

 

En los últimos días, el Ejecutivo de Evo Morales ha estado sufriendo la agitación de diversos sectores de la sociedad boliviana, como los mineros, transportistas y las facciones ultra-conservadoras del Ejército del país, que incluso hicieron presagiar un intento de golpe de Estado. Pero nuevas negociaciones con los trabajadores de las minas y del transporte, sumadas a una multitudinaria manifestación de respaldo al Gobierno en La Paz, han fortalecido de nuevo a Evo Morales, como así han asegurado fuentes empresariales de Santa Cruz a Americaeconomica.com.

Precisamente, a primera hora de la tarde del martes pasado, fuentes solventes del Gobierno de Bolivia informaron a Americaeconomica.com de que el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas del país andino estudiaban en esos momentos la posible respuesta ante un golpe de Estado que se podría estar fraguando en Bolivia, tal y como advirtió el periódico El Nuevo Herald y el académico alemán Heinz Dieterich. Según comunicaron las mismas fuentes a este diario, la Presidencia de la República de Bolivia no descartaba que se estuviera larvando un golpe militar para derrocar al actual Gobierno.

El Nuevo Herald citaba el martes fuentes diplomáticas de Bogotá (Colombia) que decían que "organismos internacionales con funciones humanitarias radicados en Bolivia, emitieron ayer (por el lunes) un llamado cerrado de alerta roja que advierte, entre ellos, la inminencia de un golpe de Estado, presumiblemente a cargo de una amplia facción militar y policial de extrema derecha autodenominada 'ejército patriótico', cuya consigna es derrocar al presidente Evo Morales".

Por su parte, Heinz Dieterich dio un paso más allá al asegurar que "el primer intento de golpe de Estado contra Evo Morales está planeado para mañana miércoles (por el miércoles pasado)", según fuentes del Gobierno de Bolivia que el académico alemán no citaba. Además, Dieterich añadió que "el uso de francotiradores en la matanza de Huanuni indica la participación de los golpistas en los disturbios mineros".

Sorprendente resultó también su afirmación de que varios militares chilenos "estarían involucrados en la conspiración".

A pesar de estas alarmantes afirmaciones, diversos diplomáticos extranjeros ubicados en Bolivia aseguraron esta semana a Americaeconomica.com que no observaban ningún tipo de movimiento insurgente en el país andino y que en Bolivia están sucediendo "problemas con cierta periodicidad" debido al importante proceso de cambio político vivido en esta nación desde que Evo Morales llegó al Gobierno.

Conflicto con mineros. La localidad de Huanuni comenzó el pasado domingo a enterrar a los mineros fallecidos en el enfrentamiento armado por el control de un yacimiento de estaño que causó 21 víctimas durante la semana pasada, según cifras oficiales.

Un conflicto que mantenían mineros que trabajan por cuenta propia en cooperativas y obreros de la compañía estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol).

Ambos grupos se enfrentaron por primera vez el jueves de la semana pasada con dinamitas, armas de fuego, palos y piedras por el control de los socavones de Posokoni, situados a 288 kilómetros de La Paz. En Huanuni se encuentra el yacimiento de estaño más rico de Bolivia.

El número de víctimas fue confirmado al diario La Razón (Bolivia) por el Defensor del Pueblo boliviano, Waldo Albarracín, que se basó en informaciones que recibió del Ministerio de la Presidencia.

Estos enfrentamientos, que también produjeron gran cantidad de heridos, hicieron a los mineros cooperativistas posicionarse en contra del Gobierno, que en un principio se negaba a indemnizar a los familiares de las víctimas.

Pero ahora, el Ejecutivo destinará alrededor de un millón de dólares (798.000 euros) para las viudas, heridos y reconstrucción de las viviendas dañadas por los conflictos.

De este modo, la crispación social de Bolivia se diluye por momentos. Ayer jueves miles de campesinos e indígenas del país asistieron en La Paz a una colorida y bulliciosa concentración que se convirtió en un espaldarazo al presidente Evo Morales.

A su vez, el Ejecutivo boliviano, además de llegar a acuerdos con los mineros, ha logrado que los transportistas que estuvieron en huelga durante dos días en La Paz hayan girado sus reivindicaciones 180 grados.

En este sentido, el jueves pasado estaba prevista una huelga de transporte en Santa Cruz que acabó convirtiéndose en una pequeña marcha en el centro de la ciudad para apoyar al Gobierno de Evo Morales, gracias a los acuerdos suscritos a última hora respecto al precio del combustible y otros asuntos que reclamaban los chóferes.

De momento, parece que el Ejecutivo ha sabido salir al paso de esta crisis y controlar ciertos sectores descontentos. Pero la crispación en el país andino está a la orden del día, y lo que hoy son buenas intenciones, mañana pueden convertirse en fruto de un nuevo conflicto.

 
 

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