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los últimos días, el Ejecutivo de Evo Morales ha
estado sufriendo la agitación de diversos sectores de la
sociedad boliviana, como los mineros, transportistas y las facciones
ultra-conservadoras del Ejército del país, que incluso
hicieron presagiar un intento de golpe de Estado. Pero nuevas
negociaciones con los trabajadores de las minas y del transporte,
sumadas a una multitudinaria manifestación de respaldo
al Gobierno en La Paz, han fortalecido de nuevo a Evo Morales,
como así han asegurado fuentes empresariales de Santa Cruz
a Americaeconomica.com.
Precisamente, a primera hora de
la tarde del martes pasado, fuentes solventes del Gobierno de
Bolivia informaron a Americaeconomica.com de que el Ministerio
de Defensa y las Fuerzas Armadas del país andino estudiaban
en esos momentos la posible respuesta ante un golpe de Estado
que se podría estar fraguando en Bolivia, tal y como advirtió
el periódico El Nuevo Herald y el académico
alemán Heinz Dieterich. Según comunicaron las mismas
fuentes a este diario, la Presidencia de la República de
Bolivia no descartaba que se estuviera larvando un golpe militar
para derrocar al actual Gobierno.
El Nuevo Herald citaba
el martes fuentes diplomáticas de Bogotá (Colombia)
que decían que "organismos internacionales con funciones
humanitarias radicados en Bolivia, emitieron ayer (por el lunes)
un llamado cerrado de alerta roja que advierte, entre ellos, la
inminencia de un golpe de Estado, presumiblemente a cargo de una
amplia facción militar y policial de extrema derecha autodenominada
'ejército patriótico', cuya consigna es derrocar
al presidente Evo Morales".
Por su parte, Heinz Dieterich dio
un paso más allá al asegurar que "el primer
intento de golpe de Estado contra Evo Morales está planeado
para mañana miércoles (por el miércoles pasado)",
según fuentes del Gobierno de Bolivia que el académico
alemán no citaba. Además, Dieterich añadió
que "el uso de francotiradores en la matanza de Huanuni indica
la participación de los golpistas en los disturbios mineros".
Sorprendente resultó también
su afirmación de que varios militares chilenos "estarían
involucrados en la conspiración".
A pesar de estas alarmantes afirmaciones,
diversos diplomáticos extranjeros ubicados en Bolivia aseguraron
esta semana a Americaeconomica.com que no observaban
ningún tipo de movimiento insurgente en el país
andino y que en Bolivia están sucediendo "problemas
con cierta periodicidad" debido al importante proceso de
cambio político vivido en esta nación desde que
Evo Morales llegó al Gobierno.
Conflicto con mineros.
La localidad de Huanuni comenzó el pasado domingo a enterrar
a los mineros fallecidos en el enfrentamiento armado por el control
de un yacimiento de estaño que causó 21 víctimas
durante la semana pasada, según cifras oficiales.
Un conflicto que mantenían
mineros que trabajan por cuenta propia en cooperativas y obreros
de la compañía estatal Corporación Minera
de Bolivia (Comibol).
Ambos grupos se enfrentaron por
primera vez el jueves de la semana pasada con dinamitas, armas
de fuego, palos y piedras por el control de los socavones de Posokoni,
situados a 288 kilómetros de La Paz. En Huanuni se encuentra
el yacimiento de estaño más rico de Bolivia.
El número de víctimas
fue confirmado al diario La Razón (Bolivia) por
el Defensor del Pueblo boliviano, Waldo Albarracín, que
se basó en informaciones que recibió del Ministerio
de la Presidencia.
Estos enfrentamientos, que también
produjeron gran cantidad de heridos, hicieron a los mineros cooperativistas
posicionarse en contra del Gobierno, que en un principio se negaba
a indemnizar a los familiares de las víctimas.
Pero ahora, el Ejecutivo destinará
alrededor de un millón de dólares (798.000 euros)
para las viudas, heridos y reconstrucción de las viviendas
dañadas por los conflictos.
De este modo, la crispación
social de Bolivia se diluye por momentos. Ayer jueves miles de
campesinos e indígenas del país asistieron en La
Paz a una colorida y bulliciosa concentración que se convirtió
en un espaldarazo al presidente Evo Morales.
A su vez, el Ejecutivo boliviano,
además de llegar a acuerdos con los mineros, ha logrado
que los transportistas que estuvieron en huelga durante dos días
en La Paz hayan girado sus reivindicaciones 180 grados.
En este sentido, el jueves pasado
estaba prevista una huelga de transporte en Santa Cruz que acabó
convirtiéndose en una pequeña marcha en el centro
de la ciudad para apoyar al Gobierno de Evo Morales, gracias a
los acuerdos suscritos a última hora respecto al precio
del combustible y otros asuntos que reclamaban los chóferes.
De momento, parece que el Ejecutivo
ha sabido salir al paso de esta crisis y controlar ciertos sectores
descontentos. Pero la crispación en el país andino
está a la orden del día, y lo que hoy son buenas
intenciones, mañana pueden convertirse en fruto de un nuevo
conflicto.
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