| Las
grandes petroleras se enfrentan ahora a un periodo más
complicado. Un informe publicado recientemente por Merrill Lynch
señala que los beneficios del conjunto de las empresas
del sector entre julio y septiembre caerán por primera
vez en los últimos 13 trimestres. Se acabaron las ganancias
récord.
Según estos analistas, la
reducción de las ganancias de las petroleras en el tercer
trimestre sería del 10% hasta los 21.985 millones de dólares
(unos 17.600 millones de euros) en relación al periodo
entre abril y junio, y de un 1% con respecto al tercer trimestre
de 2005.
Las mayores reducciones serían
las protagonizadas por BP, Royal Dutch Shell y la francesa Total
con una caída de sus beneficios en relación al segundo
trimestre del 21%, el 16% y el 5%, respectivamente. A su vez,
Repsol YPF, que presentará sus resultados en los próximos
días, habría incrementado sus beneficios durante
el tercer trimestre en torno a un 4%.
Entre los motivos de este recorte
figurarían la disminución de los márgenes
del área de exploración y producción motivada
por los mayores costes de mantenimiento en las instalaciones del
Mar del Norte y por los cortes en la producción en países
como Nigeria.
Las compañías también
se habrían visto afectadas por la caída del precio
del petróleo. De hecho, desde su máximo anual marcado
en julio, el precio del barril ha caído en torno a un 23%.
Esta bajada habría contribuido a reducir los márgenes
en el segmento de refino y marketing.
Las petroleras podrían sufrir
una fuerte caída en los márgenes en el negocio de
refinado en Europa en el año 2010, según un informe
publicado por Standard & Poor’s. La agencia de calificación
señala que las compañías se verían
afectadas por la deuda contraída en los actuales proyectos
de inversión para ampliar su capacidad en este segmento.
Estos analistas señalan
que el cash flow por barril podría caer hasta
un rango entre los dos 2,0 y los 2,5 dólares frente a al
rango entre 4,6 y 6,7 dólares por barril en el que se mueve
en la actualidad. En este sentido, las petroleras que operan en
el área de refino en Europa van a encontrarse con la competencia
del petróleo llegado de las nuevas plantas construidas
por Rusia en la zona de los Urales y las que entrarán en
funcionamiento en Oriente Medio y Africa en los próximos
cinco años.
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