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Eduardo Frei Ruiz-Tangle ha
analizado para Americaeconomica.com cuáles son los
principales desafíos energéticos a los que se enfrenta
Latinoamérica y las posibilidades que podrían abrirse
en un escenario de integración más profundo. Además,
Frei, que fue presidente de Chile entre los años 1994 y
2000, no tiene problemas en comentar la actualidad chilena y defiende
a la gobernante Concertación, en la que se encuadra su
partido, la Democracia Cristiana (DC), como si aún estuviese
al frente. El ex presidente apoya las políticas más
discutidas del Gobierno Bachelet y cree que la coalición
tiene aún un largo camino por recorrer.
-¿Qué aportan
este tipo de encuentros a los problemas de hoy, como el del tema
energético?
-Lo primero que quiero decir es que existe en la ciudadanía
la opinión de que estas reuniones son puro hablar, que
no hay temas específicos, sensibles, y en eso creo que
el Club de Madrid siempre ha tenido la preocupación de
tratar temas que son de interés internacional, pero que
al mismo tiempo también lo son de cada uno de los países.
Cuando empezamos en el año 2001 teníamos el tema
de la consolidación democrática y hoy día
estamos estudiando el tema energético que es también
de interés global y para cada uno de nuestros países.
Esto ayuda a saber que es lo que está pasando en el mundo,
cuáles son las perspectivas, y a saber cuáles son
las decisiones que deben tomar cada uno de nuestros países
para asegurarnos una independencia energética que es fundamental
para el desarrollo. Sin una independencia energética hoy
día es muy difícil predecir un crecimiento estable
y sostenido en nuestra economía.
-¿Cómo valora la situación
en América Latina en materia energética?
-Creo que en toda América Latina hay un gran debate sobre
el tema energético, producto de las situaciones que se
han ido produciendo. Por ejemplo, Venezuela tiene una importante
reserva, que es la reserva mundial, y que la está usando
de forma política para intervenir en los países.
Esto es una realidad. Venezuela usa el petróleo como una
herramienta política en Centroamérica, en todas
partes, y segundo, utiliza los ingresos que obtiene del petróleo
para intervenir en la política de los diversos países.
Tenemos un país como Brasil que está haciendo un
gran esfuerzo para diversificar su materia energética,
es uno de los países que más ha desarrollado el
etanol. Casos como el de Bolivia, estados con una cantidad inmersa
de recursos de gas que no están siendo explotados. O tenemos
el caso de Argentina, que tradicionalmente primero ha fijado precios,
con lo cual el mercado interno está muy debajo del mercado
internacional y eso ha producido una distorsión en los
mercados internos y en los mercados externos y como consecuencia
un crecimiento nulo en la inversión, lo que también
produce problemas en la región. Por lo tanto, en América
Latina no se podría decir que tengamos una política
energética global y si no tenemos una visión conjunta,
vamos a tener problemas en los próximos años, pese
a que tenemos todas las condiciones para desarrollar contactos
energéticos de primer nivel que nos asegurarán a
todos el desarrollo.
-La actual presidenta Michelle Bachelet se ha
fijado el objetivo de garantizar el suministro energético
de Chile, que parece uno de los grandes problemas del país...
-En el caso de Chile, el gran debate hoy es qué vamos a
hacer en los próximos años. Desde ese punto de vista
yo reafirmo que Chile tiene dos alternativas: o desarrolla sus
riquezas hidráulicas o tiene que hacer un análisis
a fondo del desarrollo de la energía nuclear, porque Chile
es un país que no tiene petróleo, que no tiene gas,
que no tiene carbón, ya que tenemos carbón pero
cuesta producirlo cinco o seis veces lo que en el mercado internacional.
Por lo tanto tenemos dos alternativas. Una es desarrollar nuestra
capacidad instalada que hoy es de 10.000 megas y el potencial
hidráulica es de 20.000 megas, por lo tanto del doble.
Pero si no estamos dispuestos por la opinión de los ambientalistas
internos y externos de desarrollar estos recursos, que son los
menos contaminantes y los más baratos, Chile tiene que
tomar la opción de ir a la energía nuclear. Porque
lo que ha pasado en los últimos años es que todos
los chilenos estamos pagando un 30, 40, 80% más de lo que
pagábamos hace seis años por no querer desarrollar
nuestra propia fuerza. Por lo tanto, yo creo que hay que desarrollar
el sistema hidráulico, lógicamente con cuidado del
medio ambiente, haciendo las cosas como corresponden a un país
desarrollado, a un país que está haciendo las cosas
bien, y asegurar que vamos a tener una energía compatible
con nuestro desarrollo, porque de lo contrario se va a seguir
incrementando el precio.
-Hay quien ha planteado la solución de
cambiar el enfoque en las relaciones con Bolivia y ofrecerle la
salida al mar que reclama a cambio de obtener explotaciones de
gas
-Yo creo que esos temas corren por carriles distintos. Uno es
el tema energético y otro es el tema de las peticiones
de Bolivia. Nosotros creemos, y lo hemos hecho durante muchos
años, en relaciones de cordialidad con otros países
latinoamericanos, pero jamás vamos a entrar en una negociación
de gas por territorio. No hay ninguna posibilidad, por lo tanto,
nosotros tenemos que seguir negociando con Bolivia con todos los
temas sobre la mesa y este país tiene que tomar una decisión
de qué va a hacer con su gas: si lo va a producir o lo
va a exportar, lo va a guardar para uso interno, o si lo va a
mantener bajo tierra.
-También ha hablado de la necesidad de
profundizar los procesos de integración
-Yo creo que la única manera de lograr una seguridad energética
mayor es a través de la integración. Nosotros tenemos
reservas hidroeléctricas en el sur que son incalculables,
podríamos hacer una asociación energética
con Argentina, por ejemplo. Nosotros entregarles energía
hidroeléctrica y ellos entregarnos gas. En el caso de Brasil,
este país tiene una energía avanzadísima
en el tema del etanol, también podríamos hacer un
acuerdo para biocombustibles y biodiesel. O sea, hacer una política
de integración energética que no tenemos porque
con el crecimiento de nuestros países, por ejemplo Chile
crece cada año entre el 7% y el 9% en consumo energético,
si no hacemos esta alianza estratégica, y complementar
de alguna manera nuestros sistemas energéticos, vamos a
estar todos con problemas y al final todos los latinoamericanos
vamos a tener que pagar mucho más por nuestra energía.
-Sin embargo, la última polémica
por el tema de la subida del precio del gas que Argentina exporta
a Chile, no parece que apunte en esa dirección...
-El tema con Argentina se veía venir desde hace tres o
cuatro años, cuando devalúo su moneda, cuando no
ha reajustado los precios internos, por lo tanto los argentinos
pagan un 20% o 30% -de lo que vale en los otros países-,
por lo tanto un precio que aúmenta el consumo interno a
todos los niveles. Pero esa situación no se puede mantener
en el tiempo porque no hay inversiones. Es evidente que con la
actual política que están aplicando no solamente
no van a poder mandar gas a Chile, sino que ni siquiera van a
tener para el mercado interno.
-Por el contrario, con Perú las relaciones
son ahora mucho mejores de lo que lo han sido en los últimos
tiempos. De hecho, la ministra de Energía, Karen Poniachick,
en su reciente visita a Lima dijó que Perú podría
ser uno de los abastecedores en el futuro de Chile...
-Yo creo que esos son los caminos que hay que tomar. Acabamos
de firmar un acuerdo de complementación económica,
hay una relación positiva entre los dos países.
Pero importa saber en qué condiciones está Perú
y cuáles son sus reservas porque Camisea es una oportunidad,
pero hay que saber si va a servir para abastecer a Perú
o también a los mercados externos. Para eso hay que hacer
inversiones y plantas de gas porque para exportarlo hay que liquarlo
y luego transportarlo en barcos. Son inversiones grandes que necesitan
compromisos de mediano y largo plazo importantes y no se puede
hacer una inversión tan grande si no tienes la seguridad
del suministro. Si es posible hacerlo en el largo plazo con Perú,
me parece sumamente positivo.
-¿Cómo valora el revuelo que se
ha montado dentro del Gobierno, y en Chile en general, por el
tema de apoyar o no a Venezuela en el Consejo de la ONU?
-Yo creo que el debate interno respecto a la votación de
Venezuela fue un debate absolutamente absurdo y estéril
porque la Constitución chilena establece que la política
internacional de Chile la establece el presidente de la República,
en este caso nuestra presidenta Michelle Bachelet. Yo creo que
se ha creado un debate artificial, que no corresponde, porque
al final la Constitución es clara. Ahora, no creo que la
Coalición (de Gobierno) se fuese a romper porque la presidenta
tomase una u otra opción. Por lo demás, se ha demostrado
en estos días, que llevamos toda la semana en votaciones,
que ninguno de los dos países ha conseguido el puesto en
el Consejo. Entonces la decisión que ha tomado la presidenta
era la más lógica. Si no había un acuerdo
en América Latina en llegar a un candidato de consenso,
al final ninguno tiene la plaza y creo que la decisión
fue la mejor. Desde el punto de vista de los partidos fue un debate
estéril y sobredimensionado.
-Quizá por esto no, pero se puede pensar
que una vez alcanzada cierta situación de bienestar en
Chile, algunas cuestiones ideológicas separarán
cada vez más al Partido Socialista (PS) de la Democracia
Cristiana (DC), como lo acaba de hacer el tema de la píldora
del día siguiente...
-A mí me parece interesante señalar que ya van 20
años que la Concertación está unida. Nosotros
nos formamos poco antes del plebiscito del 88 y siempre se dijo
que esta coalición iba a durar solamente para derrotar
la dictadura. Resulta que encabezamos un primer Gobierno, a mí
me tocó encabezar un segundo Gobierno, después un
tercero con Lagos y ahora un cuarto con la presidenta Bachelet.
Siempre se ha dicho que la coalición se va a romper y resulta
que ha dado cuatro Gobiernos a Chile. 20 años de Gobierno,
cosa que nunca había pasado en Chile, y por eso Chile está
estable y hay gobernabilidad. Ahora, ¿hay diversidad? Obvio,
hay opiniones respecto a temas valóricos, a temas constitucionales...
Pero la gracia de la Coalición es que ha sabido resolver
esos conflictos. La oposición siempre ha dicho que se va
a romper, pero ahí estamos. Evidentemente cuuando hay un
país con mucha mayor estabilidad económica, cuando
los conflictos sociales y los temas de desarrollo se van solucionando,
los temas van cambiando. En el año 90 el tema era consolidar
la democracia, consolidar las instituciones y reformar la Constitución.
Hoy día son los temas medioambientales, tener la píldora.
Los temas son de país desarrollado. Hemos cambiado el escenario
con la capacidad de buscar los acuerdos y seguimos gobernando.
-Pero ¿podría aguantar la DC otra
legislatura en la que la Concertación estuviese encabezada
por el mando de un presidente socialista?
-Yo creo que al final esto no se hace por secretaría. Al
final las elecciones se ganan en la calle y el candidato que gana
es el que gana. Pretender que se haga por secretaría, un
este año me toca a mí, este año le toca al
otro, eso pasaba en el siglo XIX.
-¿Cree que la reforma del sistema electoral
es una prioridad de la legislatura?
-Es una prioridad porque sucede que hay sectores que no pueden
acceder al Parlamento y con el sistema actual es muy difícil
hacer cambios. ¿Por qué? Porque es un sistema que
está muy cerrado. Hoy en día es más importante
que el partido me nomine en la lista que ser elegido por la votación
popular y creo que esa es la gran trampa que tiene el sistema
binominal. Y eso le hace mal a la democracia al final.
-A usted le tocó abordar todo el tema
de la extradición de Pinochet cuando era presidente y,
sin embargo, Chile se encuentra ahora con la situación
inversa con Perú que reclama a Fujimori. ¿Qué
cree que debería de hacerse?
-En el caso de Fujimori, como han sido todos los casos de extradición
en Chile, es un proceso que lleva la Justicia. Perú tiene
que presentar todas las alegaciones y, según han dicho
los tribunales, el próximo mayo se va a decidir cuál
es la solución. Pero este es un tema netamente radicado
en el Poder Judicial, que no tiene nada que ver ni con el Ejecutivo
ni con el Legislativo. Perú tendrá que demostrar
que la extradición procede.
-¿Cómo ve el tema tan comentado
del auge del populismo en América Latina?
-Yo creo que uno de los problemas más complejos que tenemos
hoy día, más que el populismo es la irresponsabilidad
de algunos jefes de Estado, que primero intervienen en las políticas
de otros países en lugar de resolver sus problemas internos.
Lógicamente eso crea dificultades en América Latina.
Hay dirigentes que están trabajando en política
con una mirada de los años sesenta, que no sirven, que
conducen al trabajo. Llegan al Gobierno, ofrecen todo y son incapaces
de resolver los problemas. Antes de salir de Santiago, me entregaron
el informe del Foro de Competitividad Mundial y muchos de estos
países que dan cátedra de lo que hacer o no hacer
están en el lugar 80 u88 de competitividad y niveles de
pobreza en su país del 50%-60%. Por lo menos en Chile hemos
hecho bien nuestra tarea. Hemos ido avanzando, disminuyendo la
pobreza, consolidando el proceso democrático y resolviendo
los temas económicos más fuertes.
-Sin embargo, es ahora cuando sectores como el
de los estudiantes presentan con más ímpetu sus
reivindicaciones...
-Bueno, porque ven que hay oportunidades y posibilidades, producto
de lo que hemos logrado en estos años. El país está
bien porque tiene superávit fiscal. Hay muchos sectores:
empleados públicos, profesores... que quieren tener mayores
ingresos porque el país está bien y es producto
precisamente de los éxitos que Chile ha tenido el país
en los últimos años.
-Comparte entonces la opinión de Bachelet
de que este no es el momento de una rebaja fiscal...
-Yo creo que los niveles tributarios en Chile son absolutamente
normales. Tanto si se compara a nivel latinoamericano como internacional.
Lo que pasa es que en Chile se pagan impuestos y en otros países
se tienen tasas tributarias muy importantes, pero no se pagan.
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