| Aunque
las encuestas apuntan a una victoria del diputado sandinista Daniel
Ortega, las apuestas aún no están cerradas, y la
incertidumbre está siendo la tónica dominante en
la campaña que está viviendo estos días el
país centroamericano, que vivirá sus comicios presidenciales
y legislativos el próximo 5 de noviembre.
La ventaja de Ortega sobre su inmediato rival, el derechista
Eduardo Montealegre, es de 11 puntos, según arrojaba recientemente
un estudio realizado por la firma Cid Gallup. Esta diferencia
no sería suficiente para alzarse con el sillón presidencial
en una primera vuelta, con lo que la mayoría de los analistas
políticos vaticinan una segunda ronda.
El 33% de intención de voto que actualmente ostenta el
candidato sandinista estaría muy alejado del 17% que obtendría
el ex vicepresidente José Rizo, del Partido Liberal Constitucionalista
(PLC), la coalición que actualmente gobierna el país,
pero no sería suficiente para alcanzar el 35% mínimo
requerido para proclamarse vencedor automáticamente.
La próxima semana 3,6 millones de nicaragüenses están
llamados a las urnas, en unos comicios muy caldeados, en los que
se elegirá también a los 90 diputados del congreso
unicameral. Los recientes acontecimientos acaecidos en Nicaragua
han elevado la tensión y avivado la curiosidad internacional.
Daniel Ortega, además de ser ex presidente del país,
es un viejo conocido de EEUU, ya que en los años 70 fue
un destacado activista de la lucha sandinista contra la dictadura
de Somoza, y en los 80, durante su mandato, se convirtió
en un peligroso adversario para los norteamericanos, debido a
su proximidad con Cuba y la ex URSS.
Tanto el Consejo Supremo Electoral (CSE) como las Fuerzas Armadas
de Nicaragua han establecido un férreo control en el país
para que las elecciones se desarrollen con la máxima normalidad
posible. Unos 8.000 soldados patrullarán las más
importantes ciudades para velar por la seguridad de los votantes,
y además se contará con más de 200 medios
terrestres, navales y aéreos.
Aun así, un comunicado de prensa enviado a mediados de
semana por el Departamento de Estado de EEUU ponía en alerta
a sus conciudadanos y a los norteamericanos que visitaran el país
durante el periodo electoral, por el temor de revueltas y manifestaciones
violentas en el caso de que se alzase victorioso Ortega.
Además el visto bueno de la mayoría del Parlamento
de una nueva ley anti aborto ha alborotado aun más el ambiente.
De aprobarse definitivamente este nuevo reglamento, el aborto
terapéutico estaría penado con hasta 30 años
de cárcel, lo que significa que legalmente ninguna mujer
podría abortar bajo ninguna causa.
La comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos
han contestado a esta propuesta con duras críticas. Diplomáticos
europeos y de la Organización de naciones Unidas (ONU)
aconsejaron a los dirigentes nicaragüenses que propusieran
el debate para después de los comicios, ya que este tema
podría resultar muy espinoso. Los defensores de derechos
humanos fueron tajantes con su condena, y argumentaron que Nicaragua
es uno de los países latinoamericanos con mayor tasa de
violaciones en adolescentes. |