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Año VII - Madrid, viernes 27 de octubre de 2006
 
Reportaje
 
Por primera vez en España, las energías renovables han superado a la hidráulica
La crisis energética, una crisis vital

A. Miguel Arruti

Recientemente, se han reunido en Finlandia los primeros ministros de la Unión Europea. Ha asistido también el presidente ruso, Vladimir Putin. El tema a tratar ha sido la energía. La Unión es deficitaria y necesita importar este elemento imprescindible, no sólo para el progreso, sino para la simple subsistencia.

El concepto de energía es uno de los más básicos de la ciencia, concretamente de la Física, y uno de los más profundos. Hay diversos tipos de energía, pero la energía, sea cual sea el calificativo que la añadamos, resulta absolutamente necesaria para la vida.

Los acontecimientos de los últimos años no dan lugar al optimismo. El espectacular encarecimiento de los precios del petróleo y del gas natural, los desastres meteorológicos, como el huracán Katrina , distintos problemas políticos, como los que se producen en Irán o Venezuela, y la guerra de Irak, son algunos hechos que dan lugar a la crisis energética que se cierne sobre Europa.

La UE pretende, con escaso éxito, diseñar una estrategia que garantice, a largo plazo, el abastecimiento de energía. La situación de España es, si cabe, peor todavía. La dependencia de nuestro país, en lo que a energía se refiere, superó el pasado año, por primera vez, el 85%, lo que significa un 7,7 puntos más que en 2004. Sólo cinco países de la Unión tiene un porcentaje superior al español.

El pasado año, nuestro país importó el 99,79% del petróleo consumido, el 99,6% del gas natural, el 55% del carbón, casi el 40% del gasóleo y el 100% del uranio. No parece, al menos a corto plazo, que podamos sufrir problemas de abastecimiento pues nuestro déficit energético se cubre con productos que proceden de muy distintos países.

La energía eléctrica se suministra en España de una manera muy equilibrada. En 2005, las centrales de carbón alcanzaron el 27,7% del total de electricidad generada. Las nucleares, el 19,6%, y las de ciclo combinado de gas, el 16,8%.

Por primera vez, las energías renovables, con un 22,2%, especialmente la eólica (6,9%) superaron a la hidráulica (6,6%). Estos datos ponen en evidencia que es imposible cerrar las centrales nucleares, lo que, más de una vez, ha sido sugerido por algunos grupos políticos.

Los españoles representan un rechazo popular a la energía nuclear. Especialmente por el problema de los residuos nucleares. Problema, en modo alguno, resuelto de manera satisfactoria. Lógicamente, cuando hablamos de energía nuclear, nos referimos a la fusión. La fusión, que representa otras características, se presenta hoy todavía lejos de ser una realidad industrial.

España dispone de un centro de almacenamiento de residuos de baja y media actividad, “El Cabril”, en Córdoba, que está considerado como uno de los más modernos del mundo. El 95% de los residuos radiactivos que se generan en España son gestionados de una forma que podemos considerar segura. El 5% que resta, corresponde a residuos de alta radiactividad, que se generan con el combustible gastado de las centrales nucleares y que se almacenan en las piscinas de estas instalaciones.

La posesión de fuentes de energía ha dado lugar a guerras y a tensiones políticas. Hoy como ayer. Es deseable, y conviene hacer un esfuerzo conjunto, para que la energía se distribuya con equidad en el mundo y que aquellas formas de energía más peligrosas, concretamente la energía nuclear por fusión, se desarrolle con todas las garantías que hoy proporcionan la ciencia y la técnica.

 
 

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