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El Gobierno argentino parece que
por fin logrará su sueño de que la inflación
no supere la barrera psicológica del 10%. Aunque el Banco
Central prevé que, de octubre a diciembre el crecimiento
de los precios se acelerará con las subidas de los precios
de la ropa y la comida, sitúa el pronóstico para
la inflación en el conjunto del año en un rango
entre el 8% y el 11%, después del 12,3% de 2005. Además,
a finales de semana, el Gobierno logró un acuerdo con los
principales fabricantes de alimentos para mantener la actual estructura
de precios de los productos de consumo masivo hasta fines de 2007.
"Hemos acordado continuar
con la actual estructura de márgenes de comercialización
hasta diciembre de 2007, hasta que el libre juego de la oferta
y la demanda permita que interactúen libremente",
aseguró el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Según destacó Moreno,
se transita un "sendero de ajuste positivo, en el que los
precios definidos por las compañías van a ser fiel
reflejo de estructuras de costos", al tiempo que reiteró
el "compromiso adquirido" por el Gobierno de una "rentabilidad
justa y razonable".
De esta forma, después de
que los precios al consumo subieran un 7,1% en los primeros nueve
meses del año -frente al 8,9% del mismo período
del año pasado-, los mayoría de los analistas consultados
mensualmente por el Banco Central proyectan una subida anual del
9,9%, pese a lo que éste aún se mantiene más
prudente en sus previsiones y fija ese rango de entre el 8% y
el 11%.
Además, de cara a 2007, el Banco Central
prevé que la subida de precios sea similar a la de este
año ya que el Gobierno mantiene acuerdos desde hace unos
meses con docenas de compañías para congelar las
tarifas por un año más y así frenar la inflación.
Desde hace cinco años, el Gabinete de Kirchner ha forzado
la congelación de los precios de servicios públicos
como las aguas, la electricidad y los teléfonos.
La inflación era la gran asignatura pendiente
de la economía argentina después de que se hayan
hechos públicos los pronósticos que afirman
que crecerá en 2006 por encima del 8% por cuarto año
consecutivo, según ha declarado el Banco Central del país,
que subía así sus estimaciones previas que se situaban
en torno al 7%. Además, el organismo preveía que
la firmeza del ritmo de expansión actual tendrá
un efecto de arrastre sobre el año próximo, lo que
le permite anticipar una sólida expansión en 2007.
PIB, comercio exterior e inversión privada.
Hasta el mes de agosto, el Producto Interior Bruto (PIB) argentino
ha acumulado una expansión del 8,6%, según datos
oficiales. De esta forma, después de tres años continuados
de crecimiento en torno al 8%, Argentina ha aumentado su PIB en
un 40% desde que se enfrentó a una feroz crisis financiera
a finales de 2001.
El crecimiento del PIB argentino se apoya principalmente
en los sectores de la construcción, la industria y el financiero.
Por lo que respecta al desempleo, el informe del Banco Central
prevé que caiga al 9% para finales de año, con lo
que sería la primera vez en más de una década
que se sitúa por debajo de los dos dígitos, después
del 10,1% que registró en 2005 y del 10,6% que marcó
el dato oficial del segundo trimestre desde 2006.
En el área de comercio exterior, el Banco
espera que el país obtenga un récord de exportaciones
de 44.500 millones de dólares (35.282,2 millones de euros)
en 2006, lo que superaría los 40.100 millones (31.793,6
millones de euros) del año anterior. Aún así,
la balanza comercial tan sólo alcanzaría un saldo
positivo de 10.500 millones de dólares (8.325 millones
de euros), inferior al obtenido el año pasado.
Por su parte, la inversión privada en Argentina
ascendió a 11.940 millones de dólares (9.496 millones
de euros) en el tercer trimestre del año, la más
alta desde el mismo período del año 2000, según
un estudio del centro de estudios económicos Orlando Ferreres
y Asociados.
Al igual que sucede con el conjunto de la economía,
el sector de la construcción y de maquinaria y equipos
es el responsable, en buena medida, de este empuje en la inversión
privada. Además, el Gobierno argentino realiza una campaña
para atraer inversiones, especialmente en el área de las
infraestructuras, con el objetivo de mantener el ritmo de la economía,
que crece a tasas mayores al 8% anual desde el año 2003.
Micelli frente a las aseguradoras privadas.
La ministra de Economía argentina, Felisa Micelli,
ha asegurado que su Gobierno no le permitirá a las empresas
de medicina privada subir las cuotas mensuales a sus asegurados.
Esta declaración se produce después de que las compañías
anunciasen su intención de subir sus tarifas entre un 20%
y un 23% a partir de principios de 2007.
Las empresas de medicina privada justificaban esta
medida en base al aumento de los costes en el sistema de salud,
como el incremento salarial del 19% que reclama el sindicato del
sector sanitario. Además, las compañías argumentan
también que la mayor utilización de los medicamentos,
el incremento de precios de estos, la aparición de nuevas
tecnologías y el uso de las prestaciones sanitarias, hacen
necesario subir los precios.
Algunas compañías, como la Swiss Medical,
ya habían empezado a enviar las cartas a sus afiliados
notificándoles la subida, con lo que persiste la incógnita
de qué medidas tomará la ministra Micelli para impedirlo.
Un extremo que ésta no ha aclarado.
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