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Año VII - Madrid, viernes 27 de octubre de 2006
 
Reportaje
 
El Club de Madrid concluyó que las soluciones en materia energética no pueden esperar más
 
Voluntad política o catástrofe

David Penado

 

El Club de Madrid (CdM) finalizó su V Conferencia Anual "Energía y Liderazgo Democrático: Desafíos" con un llamamiento urgente a la acción a los líderes políticos mundiales. En su declaración final, el CdM considera que la humanidad se encuentra en un punto crítico de inflexión con motivo de los desafíos que plantea el cambio climático y el acceso a los recursos energéticos. Además, también se destacaron las singularidades que caracterizan a la región de América Latina.

Ricardo Lagos, ex presidente de Chile y nuevo presidente del Club de Madrid, señaló en el acto de clausura de la Conferencia que el plazo para que las vulnerabilidades que se derivarán del cambio climático y del incipiente agotamiento de los recursos energéticos no renovables se hagan patentes es de tan sólo 15 años. Por este motivo, concluyó, "las medidas tienen que tomarse hoy".

Mientras que Enrique Iglesias, máximo responsable de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), puso el acento en la mesa redonda con su charla titulada "Desafíos Globales del Siglo XXI: Cambio Climático, Energía y Liderazgo Democrático", con la que se clausuró la Conferencia en que el panorama energético que existe en América Latina la diferencia de otras regiones del mundo por cinco rasgos fundamentales.

De estos cinco rasgos, dos se asocian directamente con la materia: En la región se crece a un ritmo "como no se conocía desde hace 25 años", lo que supone una demanda cada vez mayor de energía, y la región dispone de recursos energéticos "como no sucede en ninguna otra parte del mundo".

Mientras que las tres restantes características se asocian con los desafíos que se derivan de estas circunstancias: la existencia de un 40% de pobres que se deberían de beneficiar del desarrollo y de la riqueza energética; la necesidad de mantener los régimenes democráticos y de fortalecer la sociedad civil, cada vez más presente en la zona; y la conveniencia de aprovechar que, en su opinión, América Latina cuenta con la experiencia regional más larga y profunda en materia de cooperación.

Por todas estas singularidades, Iglesias señaló que una mayor integración, basada en el fortalecimiento de los mecanismos de cooperación y en el respeto medioambiental, daría como resultado un refuerzo de la seguridad energética para los países de la región y para todos sus ciudadanos.

Sin embargo, la tónica fundamental fue la de poner una vez más el dedo en la llaga que ya habían señalado Felipe Gónzalez y Antonio Guterres, ex presidentes y primer ministro de España y Portugal, respectivamente: la falta de voluntad política por parte de dirigentes, líderes y ciudadanos a la hora de enfrentarse a estas verdades y actuar en consonancia.

Las conclusiones finales incidieron así en la necesidad de que los gobiernos democráticos adopten medidas que además de evitar las consecuencias económicas que supondría una futura crisis energética, garanticen también que los beneficios de la energía se reparten equitativamente tanto entre los distintos países como en el interior de los mismos.

Javier Solana, alto comisionado de la Unión Europea (UE) para una Política Exterior y de Seguridad Común (PESC), señaló la importancia de un diálogo entre países desarollados para consumir menos, ya que bastaría con que cada habitante de EEUU consumiese lo mismo que uno de la UE para que se ahorrase, cada día, toda la energía que necesita Irán.

Solana señaló que las soluciones pasan, por ello, además de por el ahorro, por las energías renovables y por rescatar el debate en torno a las nucleares. En su opinión, hoy en día, nos encontramos ante un cambio de paradigma en la sociedad internacional ya que la mayoría de los asuntos que se tratan en el Consejo de Seguridad de la ONU ya no tienen que ver con lo ideológico, sino con la energía. De esta forma, otro de los motivos para apoyar la acción en esta materia, sería asegurar la independencia de los países frente a los gobiernos que intentan aprovechar la Energía para oprimir a sus pueblos y obtener ventajas en la arena internacional.

Por este motivo, en la presentación de las conclusiones también se apuntó a la necesidad de un concepto más amplio de seguridad energética. Bajo esta nueva concepción, la seguridad ya no sólo iría equiparada al suministro, sino también a un reparto equitativo de sus beneficios, tanto entre países como dentro de las sociedades que los integran.

Algunas de las medidas que contribuirían a esta mayor equidad serían la integración energética, el aumento de los ciclos de inversión mediante el logro de la previsión de los ciclos de la demanda y la oferta, la creación de estándares públicos o la necesidad de fortalecer y hacer más transparentes los marcos regulatorios.

En este sentido, se elogió la Iniciativa por la Transparencia de las Industrias Extractivas (EITI en sus siglas en inglés) y desde el Club de Madrid se instó a todos los gobiernos a apoyar y aplicar sus normas lo antes posible ya que las prácticas de transparencia y supervisión de los ingresos son un paso importante para garantizar el bien común de los recursos.

También se apoyó de manera decidida la ratificación del Tratado de la Carta de la Energía (Energy Charter) y las negociaciones de su Protocolo de Tránsito como forma de diseñar una hoja de ruta que permita mejorar las previsiones en materia de oferta y demanda energética.

Ana de Palacio, vicepresidenta del Banco Mundial, señaló por su parte que la información crea efectividad dentro del marco de la Ley. Por este motivo, Rut Diamint, profesora de Ciencia Política, incidió en la necesidad de apoyar a los defensores de la democracia y los derechos humanos en los países que carecen de las garantías necesarias.

Feng Gao, secretario ejecutivo adjunto de la Convención Marco de la ONU sobre el cambio climático, también señaló la necesidad de apoyar a los países en desarrollo con transferencia de tecnología que les permita ahorro en su consumo y eficacia en la producción energética.

Una línea en la que también incidió Ricardo Lagos al hablar de la necesidad de equidad y al señalar: "Todos somos responsables, pero unos más que otros y el grueso de la responsabilidad está en los grandes consumidores".

Desde la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), su secretario general, Ángel Gurría, retomó el argumento de que algunas medidas no pueden esperar por más tiempo y puso el ejemplo de la construcción de casas inteligentes que permitirían el ahorro energético. Aunque, en su opinión, tomar decisiones como esta tendría un coste de entre una y dos décimas en el crecimiento anual, pero el que se derivaría de no hacerlo sería mucho mayor.

En definitiva, se planteó la necesidad de dibujar un panorama de futuro en el que las energías renovables tengan progresivamente una mayor presencia y en el que se cree una nueva economía basada en la sostenibilidad. Para que esto sea posible, Solana reafirmó la necesidad de un diálogo más extenso y eficiente entre países ricos consumidores y países productores.

 
 

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