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El secretario de Estado de Economía español, David
Vegara, aseguraba esta semana, en el marco de un encuentro organizado
por APIE, que la fortaleza del euro y la volatilidad de los tipos
de cambio no son bienvenidos, ya que dificultan la asignación
eficiente de los recursos, a la vez que lastran las exportaciones
de las compañías europeas. Según considera
Vegara, el euro no debería soportar todo el peso de las
repercusiones de los desequilibrios mundiales que está
provocando la brusca depreciación del dólar, y tanto
el yen como el yuan deberían formar parte del ajuste.
Vegara se une así a la Comisión Europea, que ya
reflejó su “preocupación” por la
escalada del euro, y a la ministra francesa de Finanzas, Christine
Lagarde, que ha anunciado que trabajará con sus homólogos
europeos para organizar un frente común para resolver los
problemas derivados de las altas cotas del euro. Esta actitud
de las autoridades europeas pretende forzar a las de otras zonas
económicas como China y EEUU a reajustar el tipo de cambio
de sus divisas.
El secretario de Estado de Economía también se refirió
a los tipos de interés y señaló que el precio
del dinero podría haber tocado máximos, por lo que
no cabría esperar más subidas, debido a que la curva
de tipos de interés a tres meses no refleja subidas adicionales,
y a la evidencia de que el mercado ya ha hecho parte del trabajo
de las autoridades monetarias.
Esta tesis coincidía con los expertos consultados por El Boletín, que no obstante no descartaban del todo una subida
hasta el 4,25% antes de conocer la decisión final. Según
Gregorio Izquierdo, del IEE, la crisis de las subprimes está
todavía muy reciente y las condiciones de crédito
se han endurecido. Además, la fortaleza del euro, que daña
las exportaciones de las empresas europeas, se vería agravada
con una subida en el precio del dinero, en un momento en que los
gobiernos europeos quieren crear un frente común para combatirla.
Datos ‘macro’. No obstante, se mantenía
cierto grado de incertidumbre después de que la inflación
subiese en septiembre en la zona euro hasta situarse en el 2,1%,
por encima del objetivo máximo del 2% establecido por el
BCE. Otro dato que podría avalar una subida en el precio
del dinero es la masa monetaria M3, que se situó en el
11,6% en agosto, muy por encima de la cota del 4,5% que establece
el BCE como adecuado.
Sin embargo no todos los datos macroeconómicos eran
favorables a una subida. La actividad del sector servicios de
la zona euro registró una pronunciada desaceleración
en su crecimiento en el mes de septiembre. El Índice PMI
de Servicios descendió hasta 54,2 puntos el pasado mes,
a partir de los 58,0 registrados en agosto, cifras en línea
con las estimaciones preliminares que se habían avanzado.
Pese a que el descenso ha sido compartido por las principales
economías europeas, ha sido especialmente pronunciado en
Alemania, donde ha registrado una caída hasta una cota
de 53,1 puntos desde los 59,8 puntos de agosto.
Banco Central. El consejo de gobierno del Banco
Central Europeo (BCE) decidía finalmente mantener los tipos
de interés a corto plazo para la zona del euro en el 4%,
tal y como esperaba el mercado. En una rueda de prensa posterior
al consejo del organismo europeo, su presidente, Jean-Claude Trichet,
manifestaba que era necesaria más información antes
de decidir hacia donde va a orientar la política monetaria
del BCE.
Trichet afirmó que la economía en la zona euro es
favorable a medio plazo, aunque advirtió de que pueden
existir riesgos inflacionarios. El presidente del BCE indicó
que “los fundamentos de las economías de la zona
euro apoyan un pronóstico favorable a medio plazo”,
pues “los beneficios de las empresas y la productividad
continúan, el crecimiento del empleo ha sido robusto y
el desempleo ha caído”, aunque advirtió que
este análisis está acompañado por una creciente
incertidumbre, ya que las expectativas para mantener estables
los precios tienen riesgos al alza.
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