El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, está intentando conseguir el voto de las clases trabajadoras para su mujer, Cristina, en las próximas elecciones. El mandatario va a obligar a los fabricantes y a los supermercados bajar el precio de sus productos un 5%. Por su parte, los empresarios ya advirtieron que la industria no está en condiciones de aplicar esas rebajas.
El mandatario firmó el pasado martes un acuerdo con los supermercados para que bajen ese porcentaje en el precio de los productos que venden, aún cuando algunos empresarios ya anunciaron que no iban a poder complacer a su presidente.
Lo único que se ha concretado sobre este acuerdo electoralista es que tendrá vigencia hasta el próximo 10 de diciembre, cuando asumirá el nuevo presidente. Aún queda por saber a qué productos se va a aplicar esta rebaja y qué día entrarán en vigor los nuevos precios.
Kirchner habló ayer ante los empresarios del sector alimentario y les expresó la necesidad de hacer "esfuerzos combinados para mantener el poder adquisitivo de la gente y también las rentabilidades, pero no desmedidas". Gracias al boom del consumo, las cadenas minoristas han facturado un 23% más que el año pasado y captan el 33,5% de las ventas.
El dueño de la empresa láctea argentina La Serenísima, Pascual Mastellone, argumentó que esta vez el Gobierno no cuenta con la conformidad de su compañía y que muchas otras piensan lo mismo. El empresario argumenta su decisión de no complacer al presidente a causa de la situación económica en la que se encuentra su compañía, al igual que muchas otras.
La intención del Ejecutivo es que el convenio se centre en alimentos y abarque una canasta de productos básicos, sobre los que se aplicaría el recorte del 5%. A pesar de las reticencias manifestadas por algunos empresarios, los funcionarios aseguran que hay margen para aplicar estos descuentos.
Otros asuntos que pueden ensombrecer la futura elección de la mujer del actual presidente se dieron la semana pasada. El jueves pasado Kirchner aseguró que existen sectores de inversores extranjeros que demandan una subida de precios. Según el mandatario, estos sectores pretenden desestabilizar su Gobierno y generar alarmas innecesarias sobre el aumento del valor de los productos.
Cristina también se ha encargado de moverse y de hacer precampaña. La candidata a la Presidencia de Argentina visitó el pasado 3 de octubre Brasil para presentar su programa electoral y afianzar las relaciones con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. La senadora llegó en un momento en que los rumores sobre la adquisición de los activos argentinos de la petrolera estadounidense Exxon Mobil por parte de la estatal brasileña Petrobras van cobrando fuerza .
Definitivamente el uso de medidas electoralistas cuando la reelección del líder, o en este caso de la saga, es tan viejo como la política misma. En menos que canta un Kirchner veremos cómo repercuten estas pequeñas ayudas, para el sector más amplio (más votos), en la perpetuación de la especie. |