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Todo lo que afecte a la industria del automóvil,
la construcción y la fabricación naval, repercute
en el mundo de la siderurgia. En el pasado agosto, las ventas
de coches cayeron un 2,7%, hasta 99.662 unidades. La
demanda continúa con la marcha descendente que inició
a finales del año pasado por reducción del gasto
de las familias, ante la subida de los tipos de interés.
En lo que llevamos de ejercicio, las matriculaciones de turismo
y todoterrenos ascendieron a 1.119.044 vehículos, un 1,5% menos que los registrados entre enero y agosto del
año pasado.
Existe el temor, totalmente fundado, de que las
marcas indias y chinas inunden el mercado. Ante esta situación,
Renault y Nissan luchan por tejer una red industrial en los países
de bajo coste, para aprovechar la mano de obra barata. Así,
las dos empresas aliadas desde 1998 han firmado un protocolo de
intenciones con Marruecos para construir una factoría en
Tánger, lo que supone una inversión inicial de 600
millones de euros, que se podría elevar a mil millones
en el futuro. Esta nueva instalación tendrá una
capacidad de producción de 400.000 unidades anuales, convirtiéndose
en uno de los centros de fabricación de vehículos
más importantes de la cuenca del Mediterráneo. Esta
nueva fábrica no perjudicará a las plantas de Valladolid
y Palencia. La nueva factoría de Tánger centrará
su producción fundamentalmente en los vehículos
de Dacia, la marca rumana con la que Renault intenta conquistar
los mercados emergentes.
Es proverbial que China copie los productos de las
empresas del mundo desarrollado. Los coches no son una excepción.
Los fabricantes extranjeros, conscientes de esta cuestión,
suelen hacer la vista gorda, ya que, en China, detrás de
cada empresa de coches se encuentra el Estado y la justicia es
tan lenta que una demanda puede quedar bloqueada varios años
en los tribunales. Es el precio que hay que pagar por estar presentes
en un mercado, que el año pasado creció un 26%. La propia canciller alemana, Angela Merkel, manifestó
durante su reciente visita al gigante asiático, que "las
copias son un gran problema en China".
En la última edición del Salón
del Automóvil de Francfort, se pusieron de manifiesto las
dos tendencias en la fabricación de coches, que son: o
bien los poderosos todoterrenos, o los turismos de pequeñas
dimensiones, para cumplir con lo legislado por la Comisión
Europea que obliga a reducir las emisiones de CO2. Al mismo tiempo,
se pretende vender estos coches a un precio bajo en los mercados
emergentes. Un ejemplo de esta doble estrategia la presenta Volkswagen,
que ha presentado el todoterreno Tiguan, que completa la gama
de todoterrenos iniciada por el Touareg. Presentó también
el prototipo Up!, un microcoche de cuatro plaza, cuyo precio puede
llegar a ser de seis mil euros, con el objeto de venderlo en la
India, China o Brasil. Por su parte, Seat, que es filial de Volkswagen,
cerrará este año con un resultado operativo positivo,
un año antes de lo previsto. Ha presentado en Francfort,
el todoterreno Tribu, que insinúa cómo será
el primer todoterreno deportivo de la firma. Llamó también
la atención en Francfort, el microcoche Iq, de Toyota,
que es un biplaza, que competirá con el Smart de Daimler,
cuando se desarrolle la versión definitiva en 2009.
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