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La situación en Bolivia parece estar bastante confusa, mientras que para algunos medios el panorama social parece ser caótico, el Gobierno resta importancia a todas estos acontecimientos. El líder de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), Felipe Quispe, y Walter Delgadillo, ministro de Trabajo boliviano, han expresado a Americaeconomica.com sus diferentes impresiones de la actualidad que vive su país. Mientras el alto funcionario asegura que el ambiente es de cierta placidez, Quispe indica que la situación es caótica y puede desembocar en el derrocamiento del presidente Evo Morales.
Actualmente es difícil definir cómo se encuentra el país, ya que como comunicó hace unos días a este diario la responsable de la Unidad de Monitoreo y Análisis de Conflictos (UMAC) del Ministerio de Trabajo, Mariana Prado, la situación en Bolivia es de continua expectación ante posibles nuevas huelgas diarias.
Tal vez lo más destacable sea la situación que se está viviendo en Santa Cruz, donde el Ejercito tomó durante varias horas el Aeropuerto de Viru Viru. El Ejecutivo ha justificado el control por parte de los militares debido a que tres funcionarios de la Administración Autónoma de Servicios Auxiliares y Navegación Aérea de Santa Cruz (Aasana) fueron encontrados portando armas.
Pero la coyuntura en la ciudad cruceña no termina aquí, ya que organizaciones civiles han decidido enfrentarse a los militares en disconformidad con la toma del aeropuerto. Finalmente, el Gobierno ha ordenado la retirada de Ejercito y policías de la importante base aérea internacional.
Otros incidentes destacables pueden ser los altercados que se están dando en El Alto, donde asociaciones vecinales y de estudiantes han decidido salir a la calle y quemar bares, cantinas, prostíbulos y todo local donde se sirva alcohol, alegando tantas razones como sitios quemados, desde que son focos de perversión para la juventud hasta que estos negocios muestran muy poco interés por las inquietudes de los adolescentes.
No hay que olvidar las amenazas que la Asociación de Chóferes de Bolivia realiza al Gobierno. Los transportistas han demostrado más de una vez el poder que tienen sus medidas de presión, como paros durante días y cortes de calles y carreteras de todo el país, que lo colapsan por completo.
Ante todas estas situaciones existen dos focos diferentes con los que se mira la realidad: el del lado gubernamental y el del opositor, que en otros tiempos fue muy amigo del actual presidente. Felipe Quispe, que en su día fuera mano derecha de Evo Morales, dijo a esta publicación que las huelgas y bloqueos por parte de los transportistas y las medidas de presión de diversa consideración utilizadas por otros grupos se van a generalizar de manera altamente peligrosa para el actual dirigente, ya que provocarán un clima de mayor tensión en las calles bolivianas, donde se encuentran los seguidores y detractores del presidente.
El sindicalista dijo sentirse decepcionado por la forma de gobernar de Morales, diciendo de éste que no está siendo muy inteligente y que está actuando de manera muy liberal. También acusó al presidente de no cumplir sus promesas, ya que la comunidad indígena aymara, a la que Quispe pertenece, sigue igual que antes.
Delgadillo calificó en declaraciones a Americaeconomica.com, las revueltas que se están dando por diversas ciudades bolivianas como “asuntos domésticos de poca importancia”. El alto funcionario catalogó la salida del Ejército en Santa Cruz como “una simple medida de seguridad que la autoridad estatal competente decidió llevar a cabo”.
El Gobierno intenta transmitir un comprensible mensaje de calma, que la inestabilidad social, como tal, no existe, que los pequeños altercados están controlados, y que lo que no se encuentra bajo control son hechos aislados y de carácter doméstico.
Hace unas semanas, no muchas, Evo se atrevía a desafiar a la Casa Blanca. El presidente boliviano de una u otra manera tensó las relaciones con EEUU. De momento, el titular de Hidrocarburos boliviano, Calos Villegas, se encuentra en EEUU desde el pasado domingo entablando reuniones con representantes de importantes compañías energéticas y petrolíferas norteamericanas.
Bolivia posee las segundas reservas de gas en Sudamérica, después de Venezuela, y el Gobierno está interesado en atraer inversiones externas para aumentar la producción de gas y así cumplir con Brasil y Argentina, sus únicos mercados de gas. Tal vez sea el momento idóneo para tener contento al “amigo” norteamericano concediendo a empresas estadounidenses algunos terrenos para la extracción del preciado gas, por lo que pueda pasar.
Todos estos movimientos que se están produciendo en Bolivia hacen sospechar que evidentemente algo está pasando, hasta las prostitutas amenazan con ir a la huelga, paseando desnudas por las calles y realizarían su trabajo sin ninguna medida de seguridad ¿Cómo se llamaría esta queja? ¿Huelga de condones caídos?
Aparte de bromas, es inevitable recordar las situaciones similares de levantamientos populares que vivieron algunos ex presidentes de Bolivia. |