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Se cumplen ahora 300 años del nacimiento
de uno de los matemáticos más geniales que ha conocido
la Humanidad. Leonhard Euler nació cerca de Basilea (Suiza). Estudió
en la Universidad de esta ciudad, teniendo como profesor nada
menos que a Johann Bernoulli. En 1725, Daniel Bernoulli, hijo
de Johann, llegó a Rusia para ocupar una plaza de matemáticas
en la nueva Academia de San Petersburgo y, al año siguiente,
Euler recibió la invitación para acompañarle.
Allí ejerció una intensa vida intelectual. Se dedicó
a la investigación matemática, al tiempo que actuaba
como asesor científico del Gobierno. Así preparaba
mapas, asesoraba a la Armada rusa y probaba diseños de
bombas contra incendios. Su fama aumentó cuando consiguió
resolver el llamado "problema de Basilea", que no pudieron
resolver los matemáticos durante la mayor parte del siglo
anterior.
Más tarde abandonó Rusia y se trasladó a
Alemania, llegando a ser miembro de la Academia de Berlín.
Aquí vivió un cuarto de siglo y escribió
un libro con un título sugestivo, "Cartas de Euler
dirigidas a una princesa alemana sobre diferentes temas de filosofía
natural". La princesa era Anhalt Dessau. Este libro se convirtió
en un éxito internacional. Encontrándose incómodo
en Berlín, volvió a Rusia donde murió, siendo
enterrado en San Petersburgo.
Euler llevó a cabo trabajos originales en todas las ramas
de las matemáticas tales como la teoría de números,
los logaritmos, la variable compleja, el álgebra, la geometría
y la combinatoria. Resulta muy difícil abarcar la obra
total de Euler. La publicación de sus obras completas comenzó
en 1911 y ha ocupado el resto del siglo XX. Hasta el momento han
aparecido, más o menos, seis docenas de volúmenes.
Publicar todo esto no ha sido nada sencillo, teniendo además
en cuenta la devastación producida por las dos guerras
mundiales. Cuando murió Euler habían aparecido impresos
560 documentos, pero la Academia de San Petersburgo continuó
publicando artículos póstumos durante décadas.
Un censo de 1843 contabilizaba 756 documentos. Después
fueron descubiertos otros 61 manuscritos desconocidos. Un volumen
cualquiera de las Opera Omnia tiene de 400 a 500 páginas
y algunos tienen más de 700. La colección entera
comprende unas 25.000 páginas.
Su biógrafo, William Dunham, ha escrito que Euler "fue
un inventor, un explorador y un artista". Con un entusiasmo que
aún resuena pasados más de dos siglos, se aventuró
en zonas desconocidas; no del mundo físico, sino del mundo
interior donde como Bertrand Russell dijo una vez : "el pensamiento
puro puede vivir como en su propia casa". Como ocurrió
con los grandes exploradores, de vez en cuando tomó el
camino equivocado y se olvidó de alguna referencia importante.
Sin embargo, como el antiguo arpista de Galileo, Euler se merece
nuestra total admiración. Trabajando en la semioscuridad
y sólo con el poder de su inigualable imaginación,
llegó hasta la frontera de las matemáticas y aún
más allá".
Se puede afirmar que, con posterioridad, Gauss completó
la obra de Euler. Y el enciclopedista d'Alembert declinó
el ofrecimiento que le hizo Federico II de Prusia para que asumiera
la presidencia de la Academia de Berlín cuando Euler era
todavía miembro de la misma, diciendo al emperador, que
ni él ni ningún otro matemático podían
estar por encima de Euler. Los elogios hechos a la figura de Euler
son muchísimos. Nada menos que Martín Gardner ha
escrito que "Euler demostró con genialidad sus resultados
más importantes", dando lugar a que matemáticos
posteriores se aupasen sobre sus hombros.
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