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El juez estadounidense Thomas
Griesa ha ordenado congelar temporalmente las inversiones de
las administradoras de fondos de pensiones argentinas en EEUU,
que suman alrededor de 553 millones de dólares (430 millones
de euros). La polémica decisión se produce después
de una complicada semana para la presidenta Cristina Fernández,
que está haciendo todo lo posible para aumentar el control
sobre la salida de divisas del país. El magistrado se
ha convertido en los últimos años en el terror
del matrimonio Kirchner, ya que además tiene en sus manos
las sentencias sobre el default argentino.
Griesa ha emitido la orden tras
aceptar el requerimiento de los representantes de acreedores
argentinos que quedaron fuera del canje de deuda pública
de ese país establecido en 2005. El pasado abril, Griesa
ya autorizó el embargo de decenas de millones de dólares
del Banco Nación de Argentina, tal y como pedían
dos fondos de inversión acreedores de deuda argentina
que no aceptaron la reestructuración de 2005, Aureluis
y Blue Angel.
Esos fondos de inversión
iniciaron un juicio en EEUU contra el Estado argentino, al que
reclaman 2.000 millones de dólares por el cese de pagos
de la deuda pública. Se calcula que hay bonos por 20.000
millones de dólares en manos de quienes no aceptaron
la reestructuración hace tres años.
Control de las importaciones.
Mientras el debate sobre el futuro de las gestoras de pensiones
continúa en el Congreso argentino, Cristina Fernández
ha decidido hacer un exhaustivo seguimiento de las importaciones,
en un nuevo intento por frenar la salida masiva de dólares
del país. A partir de ahora, hasta 1.200 artículos
de consumo necesitarán una licencia automática
para entrar en el país.
Esta acción se suma a
la petición a las gestoras de fondos para que repatrien
las divisas que consigan tras vender sus participaciones en
empresas que cotizan en el extranjero, casi 4.900 millones de
euros, entre las que destacan las entidades estadounidenses
Bank of America, Hewlett-Packard y Johnson & Johnson. En
total, las AFJP tienen activos por 86.200 millones de dólares.
De acuerdo a la información
disponible en la página web del regulador bursátil
argentino, los fondos de pensiones tienen también unos
536 millones de dólares en acciones brasileñas,
incluidas participaciones en los gigantes Vale do Rio Doce,
Petrobras y Bradesco. A pesar de que la cifra representa apenas
un 0,1% del valor total del mercado brasileño, lo cierto
es que también simboliza un 21% de la media diaria negociada
en el Bovespa.
Impacto en el mercado
local. En el mercado bursátil argentino, estas
entidades juegan el principal papel entre los inversores institucionales
por los elevados montos que manejan y el flujo de unos 300 millones
de dólares mensuales que reciben de sus clientes.
Las AFJP acumulan inversiones
por unos 30.000 millones de dólares en los mercados financieros
del país, de los cuales un 55% está colocado en
bonos argentinos. Las gestoras también poseen activos
en el mercado de ADR, entre las que destacan su participación
en Banco Hipotecario, Telecom Argentina, Telefónica de
Argentina, Transportadora del Gas del Sur o YPF.
Los bruscos descensos que el
Merval ha registrado desde que se anunciaron los planes de Cristina
Fernández, que ha llevado al selectivo argentino a perder
más de un 60% en lo que va de año, ha obligado
a las autoridades a tomar medidas extremas para reflotar la
Bolsa. El regulador eliminó esta semana los límites
para llevar a cabo recompra de acciones. Hasta ahora, sólo
se permitía a las empresas recomprar un 10% de sus títulos.
Si finalmente el plan de nacionalización
de las gestoras es aprobado por el Congreso, las acciones que
poseen estos fondos pasarían a manos del Ejecutivo. Según
los expertos consultados por la agencia Dow Jones, la participación
del Estado en algunas empresas cotizadas podría superar
el 25%.
Una razón de ser.
El presidente de la Asociación de Fondos de Pensiones,
Alejandro Palla, en declaraciones a la prensa local, aseguró
ayer que no es seguro que se apruebe el proyecto de ley impulsado
por Cristina Fernández, y pidió a expertos independientes
que participen en el debate del Congreso, añadiendo que
las AFJP podrían presentar un proyecto de ley alternativo
si se les da la oportunidad.
Los esfuerzos del Gobierno de
los Kirchner tienen una clara razón de ser. El Banco
Central de Argentina anunció el miércoles que
cerca de 14.380 millones de dólares (casi 11.200 millones
de euros) han salido del sistema financiero del país
de enero a septiembre de 2008; 5.800 millones lo hicieron entre
junio y septiembre. La cifra supone ya el 50% de la cantidad
del sistema de pensiones, que alcanza 30.000 millones de dólares.
Tras estas cifras, Cristina ha
redoblado sus esfuerzos para mantener el control en el mercado
monetario, y muchos expertos se atreven a asemejar esta situación
con el control monetario establecido hace años por el
presidente venezolano, Hugo Chávez, aunque eso sí,
mucho más moderado. Sin embargo, algunos asegura que
de seguir así la línea política del Gobierno,
podría aparecer un mercado paralelo de divisas similar
al bolivariano, en el que los ciudadanos puedan acceder a una
mayor cantidad de dólares.
El secretario de Industria, Fernando
Fraguío, firmó ayer la resolución por la
que extiende a más productos importados las licencias
automáticas. De las importaciones de bienes de consumo
por 8.000 millones de dólares del año pasado,
sólo se aplicaron licencias automáticas a compras
por 900 millones de dólares. Si se hubiese aplicado la
nueva resolución, los ingresos controlados por el Gobierno
habrían ascendido a 4.000 millones de dólares.
Panorama sombrío.
El panorama político en el país ha provocado una
salida masiva de dólares en el último mes, con
unos inversores atemorizados por un posible nuevo default similar
al de 2001.
Este deterioro en la situación
económica del país se ha visto reflejado en la
última decisión de la agencia Standard & Poor's,
que ha rebajado sus calificaciones para la deuda soberana de
Argentina en moneda extranjera y local de "B/B" a
"B-/C", seis niveles por debajo del grado de inversión,
con lo que equipara al país con otras regiones como Bolivia
o Líbano. Esta es la segunda vez desde el pasado mes
de agosto en la que la agencia rebaja el rating del
país.
Los bonos argentinos han sufrido
severas caídas este mes, impulsando la rentabilidad de
la deuda denominada en dólares a máximos del 30%.
Los observadores atribuyen esta tendencia a la desconfianza
de los inversores frente a las últimas medidas adoptadas
por Cristina Fernández para intentar frenar lo que ya
muchos consideran un desastre económico en el país,
muy afectado por el descenso en el precio de las materias primas.
Y es que la soja, el trigo y
el maíz representan más de la mitad de las exportaciones
del país, que ahora se ven muy perjudicadas por la caída
de precios, lo que podría provocar serios problemas en
las cuentas fiscales del Gobierno argentino. Según los
analistas consultados por Bloomberg, el PIB del país
crecerá tan sólo un 3,3% en 2009, frente al 8,8%
que ha registrado de media en los últimos cinco años.
Incluso el premio Nobel de Economía
de 2001, Joseph Stiglitz, se aventura a augurar un futuro sombrío
tras la crisis internacional en un foro empresarial en Buenos
Aires. El premio Nobel recordó que este año se
han destruido un millón de empleos del sector privado.
Sobre la nacionalización de las pensiones Stiglitz manifestó
la conveniencia de realizar este tipo de cambios a largo plazo
y no adoptarlos como una medida de urgencia.
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