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El Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación mexicano (Tepjf) ha concluido
esta semana la revisión de 375 impugnaciones y ha descartado
de forma unánime que vaya a cambiar el resultado final
de las elecciones del pasado 2 de julio en México, que
fueron ganadas por el conservador Felipe Calderón por una
diferencia de un 0,56% (236.000 votos). Esta decisión ha
llevado al líder del Partido de la Revolución Democrática
(PRD), Andrés Manuel López Obrador, a anunciar su
intención de formar un Gobierno de la República
o una coordinación nacional de la resistencia civil pacífica.
Desde el PRD se considera que la
decisión del Tribunal responde a las presiones que han
recibido desde los sectores más conservadores de la sociedad
y que atenta claramente contra la realidad de lo sucedido en la
jornada electoral y en sus inmediaciones. Según los perredistas,
un complejo pero implacable mecanismo de manipulación electoral
e injerencias de los poderes establecidos habrían conseguido
imponer al candidato conservador, Felipe Calderón, del
gobernante Partido de Acción Nacional (PAN).
Para el partido del sol azteca
(PRD) se trata de un momento en la historia de méxico en
el que sólo sus medidas de protesta pueden evitar que la
nación vuelva a caer en un régimen dominado por
un partido que utiliza los resortes del Estado como si fueran
suyos. El PAN sustituiría así al Partido Revolucionario
Institucional (PRI), que gobernó México durante
71 años, hasta que en el año 2000, Vicente Fox Quesada,
del PAN, accedió a la Presidencia. Entonces hacía
su bandera de acabar con la "dictablanda" del PRI, partido
al que desde el PAN calificaban como "cloaca".
Ahora, el PAN y el PRI esperan
alcanzar pactos conjuntos en el Congreso, se han aliado en Chiapas
y desde el PRD se han presentado pruebas según las cuales
los antiguos "tejedores" electorales del PRI estarían
actualmente al servicio del PAN.
Por ello, Obrador ha convocado
a sus seguidores para el 16 de septiembre en el Zócalo
de la capital mexicana con el propósito de celebrar una
Convención Nacional Democrática en la que discutirán
el nuevo plan a seguir. Entre las medidas que se propondrán
se incluyen desconocer el cómputo del Tepjf y a Calderón
como presidente, constituir un Gobierno o una Coordinación
de la Resistencia Civil Pacíifica y aplicar un programa
básico con cinco objetivos (como la reducción de
la pobreza o la fortaleza del sistema educativo).
El nuevo mesianismo mexicano.
Subyace en el fondo, como se le ha acusado desde el PAN, cierta
concepción mesiánica de Obrador y los suyos. Independientemente
de las evidencias de fraude, parece evidente que están
llevando la protesta demasiado lejos, si se tiene en cuenta que
incluso si López Obrador fue el ganador de las elecciones
presidenciales, tan sólo representaría a la minoría
mayoritaria de un país en el que tres fuerzas políticas
se reparten la mayor parte del espectro político. Además,
muchos de los que inicialmente apoyaron al PRD se han distanciado
de éste por las medidas de resistencia que está
tomando.
Sin embargo el mesianismo tampoco
es ajeno al PAN. Pese a las declaraciones de Calderón,
en el sentido de que pasó la época de los mesías
salvadores (en alusión a Obrador), parece que esta concepción
se ha apoderado de la vida política mexicana. Así,
ambos partidos basan sus argumentaciones en razones que tienen
más que ver con la fe que con la razón. Los mismos
elementos son pruebas de tesis contrarias. Para el PAN, la sola
existencia de órganos electorales como un tribunal o un
instituto son pruebas de independencia, mientras que para el PRD
su existencia es prueba de que están al servicio del PAN.
También existen serias incongruencias
en la actitud del PAN, ya que por un lado ofrece diálogo
y puestos en el Gobierno al PRD, por otro, pacta con el PRI la
Presidencia en el Congreso para el partido conservador, cuando,
por Ley, le correspondería a la segunda fuerza por número
de diputados: el PRD.
Puestas así las cosas, quizá
un recuento "voto a voto" hubiera servido para calmar
las aguas, para evitar la fractura cada vez mayor en la escena
política mexicana. Una fractura que podría extenderse
al conjunto de la sociedad. Aunque Francisco Gil Díaz,
el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público mexicana (SHCP), ha asegurado que la fortaleza
de la economía del país es suficiente para hacer
frente a cualquier radicalización de las medidas propuestas
por Obrador, resulta dificil de creer que esto sea cierto si al
final la protesta descarrila por la vía revolucionaria.
¡Revolución!
Ese es el grito con el que algunos de los seguidores de Obrador
secundan a éste en sus Asambleas en el Zócalo de
la capital, donde continúan movilizados. Algunos analistas
creen que detrás de la agitación se esconde un líder
perredista enajenado, dispuesto a todo, para llegar al poder.
Pero podría ser al revés...
Tal y como están las cosas,
existen dos convicciones: Obrador no llegará a la Presidencia
de la República (por lo menos a la institucional), pero
sólo él puede aplacar a los más radicales
de sus seguidores. Así, el líder perredista trata
de mantener también los cauces de la protesta sin superar
ciertos límites, pero éstos podrían resultar
cada vez más difusos. Para muchos, la acampada en el centro
de la ciudad, ya es una imposición que les impide desarrollar
su vida con normalidad. Sin embargo, es difícil prever
una solución al conflicto que sirva para calmar los ánimos.
Quizá tan sólo algo tan imposible como la integración
de PRD en el nuevo Gobierno.
Sobre todo cuando algunos parecen
empeñados en apagar el fuego con gasolina. Según
publicaba ayer el diario La Jornada, el Gobierno del presidente
mexicano Vicente Fox Quesada se encuentra capacitando a grupos
de "disuasión" en instalaciones militares de
Guanajuato y en la base aérea de Santa Lucía, con
el objetivo de detener a los líderes de los movimientos
de resistencia civil y desarticularlos.
Fox parece confirmar así
sus amenazas de que, si una vez se hubiese pronunciado el Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) continuaban
las movilizaciones de resistencia civil, no dudaría en
utilizar sus poderes para acabar con ellas.
Lo peor de todo es que en la formación
de estas brigadas estarían participando algunos integrantes
del grupo que en los años 70 se conoció como "Los
Halcones". Un comando dirigido por el entonces coronel Manuel
Díaz Escobar Figueroa, implicado en la represión
violenta de varias manifestaciones que se saldaron con decenas
de muertos y cientos de heridos. Entre sus tácticas: infiltrarse
en las manifestaciones y provocar disturbios que llevaban a la
consiguiente reacción de los cuerpos de seguridad. Según
La Jornada, a muchos de los nuevos brigadistas ya se les
habría aleccionado con el propósito de infiltrase
entre los seguidores de Obrador y, por ello, se les ha pedido
que descuiden su aspecto.
En respuesta, el grupo rebelde
mexicano Ejército Popular Revolucionario (EPR) ha amenazado
con alzarse en armas si el Gobierno del presidente Fox reprime
los diversos movimientos de protesta de la izquierda surgidos
en el país. "Si el Gobierno reprime, va a abrir el
movimiento de las armas", ha declarado un dirigente del EPR.
Mientras tanto, sigue la movilización
de los perredistas en el Zócalo de la capital. Allí
los aztecas fueron derrotados por los conquistadores españoles,
encabezados por Hernán Cortés. Un elemento que debería
hacer reflexionar al partido del sol azteca. Quizá no puedan
evitar ya la derrota, pero sí la batalla.
A veces para ganar el futuro, es
necesario perder el presente.
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