| El
tema de la licitación de combustibles en Honduras no ha
terminado aún. A principios de esta semana se hacía
público el documento que contiene las bases
del proceso que actualmente está siendo estudiado
por el Congreso Nacional, encargado de su aprobación. Esto
ha provocado la puesta en venta de la mayor distribuidora de combustibles
del país, que teme perder rentabilidad.
En un acto de presentación
llevado a cabo en la Casa Presidencial, el jefe de Gobierno hondureño,
Manuel Zelaya Rosales, entregó una copia del documento
a cada uno de los representantes de los distintos sectores que
participarán en la licitación: miembros de la Comisión
de Notables (formada para vigilar la transparencia del proceso),
importadores locales de carburante y representantes de las empresas
que trabajan en este sector, además de varios miembros
del Gabinete gubernamental. Posteriormente, el presidente remitió
una copia al Congreso Nacional para su discusión y aprobación.
Se espera que en el proceso de
licitación participen unas 60 multinacionales, algunas
de las cuales estaban esperando la publicación de las bases
para confirmar su participación. De todas estas compañías,
podría haber varias ganadoras, ya que algunas están
especializadas en diferentes tipos de carburantes, según
el consultor Robert Meyeringh, quien también ha
explicado que el reto es obtener la mayor rebaja posible de precios,
dentro del marco de la ley hondureña y mediante las prácticas
comunes en la industria del petróleo.
Una vez que el decreto sea aprobado,
se abrirá un plazo de 15 días para presentar las
ofertas. El, o los, ganadores se conocerán tras otros 15
días de análisis de las propuestas presentadas,
mediante un evento público retransmitido por radio y televisión.
En declaraciones posteriores al
acto, Manuel Zelaya ha afirmado que, aunque en un principio ha
habido reticencias al proceso, cada día cuenta con más
apoyos, a medida que se van conociendo sus detalles. Sectores
como la Iglesia, las centrales obreras y la empresa privada han
seguido el proceso desde el principio, al igual que los países
cooperantes, como EEUU.
Para la compañía
Distribuidora e Importadora de Petróleos de Honduras (Dippsa)
esta no es una perspectiva muy agradable. Según ha informado
su presidente ejecutivo, Henry Arévalo Fuentes, la compañía
saldrá próximamente a la venta, ya que cuando se
consume el proceso de licitación y el Estado sea el único
administrador del combustible, la empresa perderá su rentabilidad.
La firma hondureña, que
cuenta con más de 180 gasolineras distribuidas en todo
el territorio nacional, además de dos terminales de petróleo
(Petrotela, en la costa atlántica, y Petrosur, en el Pacífico),
espera consumar la venta por unos 100 millones dólares
(algo más de 78 millones de euros) antes de mediados de
septiembre.
Según Arévalo Fuentes,
Dippsa, que controla el 25% de la importación y distribución
de los combustibles del país, cuenta con al menos siete
ofertas de otras tantas multinacionales, entre las que se encuentran
Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), una compañía
británica y una israelí.
Sin embargo, Arévalo ha
declarado que resultará difícil tomar una decisión
porque, aunque Venezuela está muy interesada en la compra,
la Embajada estadounidense en Honduras, que considera esa operación
una maniobra política de Caracas, no la ve con buenos ojos,
y una ruptura política con EEUU podría poner en
peligro el Estatus de Protección Oficial (TPS, según
sus siglas en inglés) que permite a 90.000 emigrantes hondureños
vivir en aquel país.
Por este motivo, el presidente
de Dippsa ha señalado que serán las multinacionales
Texaco (EEUU) y Esso (Reino Unido) quienes cuenten con las mayores
posibilidades de hacerse con la empresa hondureña.
|