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Año VII - Madrid, viernes 8 de septiembre de 2006
 
Reportaje
 
La política económica del Gobierno argentino sigue impulsando el crecimiento del país
 
El Financial Times alaba a Kirchner

David Penado

 

Argentina parece haberle dado la vuelta a la situación de crisis que la atravesó a principios del nuevo siglo e, imponiendo su propio modelo de crecimiento. Tanto es así que el diario británico Financial Times (FT), defensor de las políticas económicas más ortodoxas, acaba de alabar el modelo aplicado por el Gobierno argentino del presidente Néstor Kirchner.

No es para menos, si tenemos en cuenta que se espera que Argentina complete su cuarto año consecutivo de crecimiento por encima del 8% y que además ha conseguido que el país no se vea afectado por las mismas coyunturas que afectan a otros mercados.

Según señala el FT, la diferencia con el modelo de crecimiento de los 90, basado en seguir las fórmulas del consenso de Washington, Argentina es hoy "más sólida, ya que los números macro son muy buenos y además cuenta con superávit fiscal y comercial, una inflación controlada y una acumulación de reservas". Además, se ha producido una caída significativa en la tasa de desempleo y la inflación se ha estabilizado y, aunque sigue siendo alta, se estima que concluirá el dentro de la meta oficial que se sitúa entre el 8% y el 11%.

No es de extrañar entonces que, según las previsiones de la Unión de Bancos Suizos (UBS), Argentina liderará este año el crecimiento económico en Latinoamérica, a un ritmo de un 7,8%, por delante de Chile y Perú que lo harán al 5,4% y 5%, respectivamente. Mientras que el conjunto de la región lo hará tan sólo a un ritmo de entre el 3,9% y el 4,4%.

La superación del FMI. El motivo de éste cambio, podría basarse según apuntan algunos analistas económicos en que Argentina parece haber aprendido de los errores de la década del noventa, y al estar menos dependiente de los mercados internacionales, y de las recetas que le puedan querer imponer de fuera, el país está mucho menos sujetos a sufrir crisis como las que sufrieron en los noventa.

En lugar de poner las grandes cifras macro como el objetivo en sí mismo, sin prestar atención a los desajustes internos que éstos pudieran provocar, una de las grandes críticas que siempre se le hizo a las políticas impulsadas desde el FMI y que obligaron a su revisión, ahora se ha puesto la política monetaria al servicio del crecimiento.

Incluso la muy discutida política de acuerdos de precios que el Gobierno está aplicando con el objetivo de controlar la inflación y que ha sido el principal reproche que le ha hecho el FMI a la nueva política económica del presidente Kirchner, encuentra sus defensores, ya que algunos economistas cuestionan ahora la efectividad de las políticas monetarias como vehículo de control de la inflación.

Un tipo de cambio competitivo y una tasa de interés baja, serían los nuevos ejes de la política argentina del Gobierno de Kirchner, en lugar de la inflación y el déficit público.

En esta línea la ministra de economía argentina, Felisa Miceli, ha asegurado en esta última semana que la política activa en cuanto a tipos de cambio es el camino a seguir para el crecimiento de Argentina. Miceli ha afirmado que se mantendrá la política monetaria de venta de pesos en el mercado de divisas con el objetivo de prevenir que la moneda argentina se revalorice y pueda afectar a las exportaciones. Por ello, el Banco Central de Argentina vende pesos por dólares casi todos los días, con el objetivo de mantener la cota.

Luces y sombras. La importancia de las exportaciones en el nuevo modelo económico y de las inversiones en Inversión+Desarrollo+Innovación (I+D+I), son otros de los puntales de la economía argentina, que, por el contrario, encuentra sus mayores problemas en el suministro energético y en la excesiva concentración que parece tener el crecimiento en el sector de la vivienda.

El Gobierno argentino, por medio de su ministro de Planificación, Julio de Vido, ha exigido a las petroleras que incrementen sus inversiones y que abastezcan al mercado nacional. De Vido, ha criticado expresamente a estas empresas, ya “que ganan millones de dólares”, pero no aumenten su producción en gasoil. Entre las compañías presentes en ese sector destacan la hispano-argentina Repsol YPF y la brasileña Petrobras.

No sería la primera vez que Argentina se enfrenta a una crisis de suministro y además esta cuestión le ha generado ya diversos problemas con su vecino Chile al trasladarle la subida del gas que Argentina, a su vez, importa de Bolivia. Incluso el presidente Kirchner ha presentado un proyecto por el que relanza la energía atómica en una estrategia que recuerda a la situación de los años 70.

Pero quizá el mayor problema sea el de la vivienda, dado que este sector se encuentra ante una situación que le podría hacer morir de éxito. En una situación que recuerda a España, cada vez más argentinos son incapaces de acceder a su propia vivienda sin hipotecarse de por vida.

Un problema que los críticos de Kirchner, aquellos que le acusan de populista, harían extensible al resto de su política económica ya que consideran que no cuenta con una visión de largo alcance. En esta línea interpretan la sustitución del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, por Felisa Miceli, más cercana al presidente.

Lavagna, que también fue ministro con Duhalde, también se ha unido a estas críticas y no hace ascos a las voces de sirena que lo quieren impulsar como alternativa a Kirchner, incluso en una insólita alianza con el mismo Duhalde y con Alfonsín.

Pero Kirchner sigue muy distanciado en las encuestas y las cifras de crecimiento no parece que vayan a jugar en su contra. Por lo menos, por el momento. Quizá haya que esperar a la próxima legislatura para ver si los críticos tenían parte de razón o tan sólo intentaban oficiar como agoreros en busca de un rédito electoral que parecen muy lejos de conseguir.

 
 

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