|
El Tribunal Arbitral del Mercosur
parece haber puesto algo de paz en las diferencias que mantienen
Argentina y Uruguay con motivo de la construcción de dos
compañías papeleras de capital europeo. De momento,
ambos países han expresado su conformidad con el fallo
del Tribunal sobre la demanda uruguaya por el bloqueo de dos puentes
fronterizos por parte de manifestantes argentinos que se oponen
firmemente al proyecto de las papeleras en la localidad fronteriza
de Fray Bentós, en las inmediaciones del río Uruguay,
que separa a los países vecinos.
La luz verde que ha otorgado el
Senado argentino a la implementación de un fondo dentro
del Mercado Común del Sur (Mercosur) para superar las asimetrías
existentes entre los miembros del principal bloque comercial de
Sudamérica, también parece haber tenido algo que
ver en esta tregua temporal, después de que Uruguay manifestase
su disgusto con la forma en que se estaban repartiendo los beneficios
de la integración comercial.
El dictamen del Tribunal Arbitral.
El órgano judicial ha señalado que Argentina
debió haber tomado las debidas diligencias para prevenir,
ordenar, o en su caso, corregir los cortes de las rutas que unen
a ambos países, pero puntualiza que, en atención
a las circunstancias del caso, no resulta procedente que
se adopten o promuevan determinaciones sobre conductas futuras.
El Tribunal 'ad hoc' del Mercosur
estuvo presidido por el español Luis Martí Mingarro
y contó con la representación de Carlos Barreira,
por la parte argentina, y de José María Gamio por
la uruguaya. No es de extrañar entonces que la mediación
arbitral parezca, en cierta forma, haber hecho encaje de bolillos
para no agraviar aún más la polémica entre
ambos países.
Los tres jueces resolvieron que
Argentina no deberá "afrontar ninguna sanción"
por los perjuicios provocados por los cortes ya que considera
que el Gobierno argentino, presidido por Néstor Kirchner,
actuó "de buena fe y de manera racional" al afrontar
la situación.
Sin embargo, el Tribunal también
admite que se violó el Tratado de Asunción en su
artículo primero y hubo ausencia de la "diligencia
debida" por parte de Argentina, por lo que advierte frente
a la posibilidad de que un hecho de estas características
pueda volver a repetirse.
El Gobierno uruguayo se considera
entonces parcialmente satisfecho ya que "un fallo de esta
naturaleza tiene un componente moral y político entre los
dos países muy importante", señaló el
ministro de Asuntos Exteriores uruguayo, Reinaldo Gargano.
No obstante, Gargano no descartó
que su Gobierno ponga una nueva demanda ante un órgano
jurisdiccional aún por definir y plantear una demanda por
daños económicos, decisión que en todo caso
correspondería al presidente Tabaré Vázquez.
Reservas cara al futuro.
Sin duda, no hay que olvidar que el malestar uruguayo ante esta
demanda se ve atenuado por un doble motivo: el Tribunal de la
Haya aún ha de decir la última palabra en lo que
se refiere al proyecto de las papeleras, y el Gobireno argentino
ha dado un paso importante a la hora de satisfacer sus demandas.
Así, el Senado argentino
ha aprobado un proyecto para la Integración y Funcionamiento
del Fondo para la Convergencia Estructural y el Fortalecimiento
de la Estructura Institucional del Mercosur. Un mecanismo que
en cierta manera actuará como los fondos estructurales
europeos a la hora de reducir las diferencias entre los diferentes
socios del bloque comercial
El senador socialista argentino
Rubén Giustiniani incidió en la presentación
del proyecto de Ley ante la Cámara parlamentaria que "este
fondo dará una respuesta concreta a las demandas planteadas
por Uruguay y Paraguay". Estos países habían
manifestado últimamente que no percibían los beneficios
de la integración y que, de continuar así, podrían
replantearse su permanencia en el bloque. Uruguay inclusoha iniciado
negociaciones con EEUU con vistas a un TLC, lo que se opondría
a las normas de Mercosur.
Este acuerdo fue suscrito por Argentina,
Brasil, Paraguay y Uruguay, socios fundadores de la unión
aduanera, en junio de 2005, antes de la incorporación de
Venezuela al mercado común del Cono Sur. Ahora comienza
a cobrar visos de hacerse realidad, aunque aún deberá
ser aprobado por la Cámara de Diputados. Se prevé
que el fondo sea de 100 millones de dólares (78 millones
de euros), que deberán ser aportados anualmente por los
cinco países mediante porcentajes diferentes y en base
al Producto Interno Bruto de cada uno. Brasil y Argentina contribuirán
con el 70% y el 27%, respectivamente, ya que aún está
por consignar la parte venezolana.
Finalmente, a Uruguay tampoco le
conviene quemar todas sus naves, ya que un fallo en su contra
de la Corte Internacional de Justicia de La Haya podría
obligarla a renegociar con una Argentina que, según analistas
consultados por Americaeconomica.com tan sólo lamenta
que las papeleras se construyan en la otra parte del río
y que los beneficios, por tanto, no repercutan en ella.
El Gobierno de Argentina argumenta
ante el Tribunal que Uruguay violó el Tratado del Río
Uruguay, firmado por los dos países en 1975, por el cual
las dos naciones se comprometían a administrar en forma
conjunta ese curso de agua, que hace de frontera entre los dos
países.
Sin duda, una vez se conozcan la
decisión de La Haya, se podrá valorar hasta que
punto la paz ha llegado a Mercosur.
|