| Evo
Morales no sólo se enfrenta a las petroleras extranjeras
en su proceso de nacionalización de los hidrocarburos y
la redacción de una nueva Constitución para Bolivia,
sino también a los sectores más adinerados del país,
que este viernes han paralizado cuatro provincias orientales.
Pero el mandatario boliviano no está solo: cocaleros y
campesinos han anunciado que tomarán las armas para protegerle.
De esta forma, vuelven a relucir una vez más la hondas
diferencias entre la mayoría pobre y la minoría
rica del país andino.
Este paro regional es la mayor
medida de presión que le toca afrontar al gobierno de Morales,
quien está a punto a cumplir ocho meses de gestión.
Después una etapa inicial de relativa tranquilidad, en
las últimas semanas la vida nacional se ha agitado fuertemente.
La decisión de ir a la huelga
fue tomada el martes por asociaciones civiles, empresarios, líderes
políticos locales y gobernadores de las cuatro regiones
más ricas de Bolivia (Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni)
para exigir que la nueva Constitución sea aprobada en todas
sus instancias por dos tercios de los votos de los representantes
en la Asamblea Constituyente. El partido de Evo Morales, Movimiento
al Socialismo (MAS), tiene allí la mayoría absoluta
pero no llega a los dos tercios.
En los últimos días,
los sectores empresariales de Santa Cruz y las otras regiones
anunciaron adhesión al paro, pero sectores sindicales y
de comerciantes, como no había ocurrido en el pasado ante
decisiones similares, dijeron que trabajarán normalmente.
Según mostraron el viernes
las imágenes transmitidas por distintas televisiones de
Santa Cruz, a unos 570 kilómetros al oriente de La Paz,
la circulación de los vehículos y las actividades
públicas y privadas se paralizaron significativamente,
pero sin denuncias de incidentes.
Por su parte, Morales ha descalificado
el paro regional convocado por los dirigentes políticos
de la región llamada ''Media Luna'', y ha insistido en
que la protesta obedece a intereses políticos para desestabilizar
a su Gobierno y sabotear la Asamblea Constituyente.
Además, el ministro de Defensa
boliviano, Walker San Miguel, anunció un día antes
del paro que las Fuerzas Armadas de Bolivia investigarán
a los grupos considerados "secesionistas" por el Gobierno,
haciendo clara referencia a los promotores de la huelga.
El ministro precisó que
las investigaciones comenzarían con un grupo llamado "Nación
Camba", con sede en la oriental ciudad de Santa Cruz, que
manifestó el martes pasado que la región de Santa
Cruz debería de independizarse si Evo Morales continúa
con sus "planes hegemónicos".
"Estamos averiguando quiénes
son esas personas y qué financiación tienen para
hablar de separación y división'', dijo San Miguel
después de señalar que ha ordenado a las Fuerzas
Armadas comenzar las investigaciones.
Esta huelga ha vuelto a poner de
manifiesto la división de clases que sufre Bolivia, pues
en los cuatro departamentos más ricos en los que hoy se
convocó al paro, ubicados en la Amazonía y Chaco
bolivianos, ganó el "sí" en el referéndum
sobre las autonomías realizado en julio y en ellos se concentra
la mayor oposición a Morales, especialmente en Santa Cruz,
el motor económico del país.
En las otras cinco provincias,
todas ellas andinas o vallunas, ganó el "no"
a las autonomías y la decisión de mantener el sistema
unitario actual, como pedía el oficialismo de Evo Morales.
La semana pasada, se aprobó
en la Asamblea Constituyente que el texto completo de la nueva
Constitución sea aprobado por dos tercios de votos y los
artículos por mayoría simple. El MAS y sus aliados
reúnen más de 60% de la cámara.
Y para añadir más
leña al fuego, cocaleros y campesinos partidarios de Morales
anunciaron que van a tomar las armas para defender al Gobierno
y la Asamblea Constituyente. Se trata de la Federación
de campesinos de Las Yungas, que a través de su secretario
general, Fabio Pérez, hizo saber que "los cambios,
la historia nos ha demostrado que se hacen a veces con las armas".
La situación en Bolivia
es frágil. Algunos medios alertan de futuros enfrentamientos
armados, mientras que tanto campesinos y cocaleros como empresarios
de las provincias con más recursos están polarizando
sus posiciones cada vez más.
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