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menos de 30 días para las elecciones presidenciales brasileñas,
la última encuesta del instituto Datafolha vuelve a constatar
el liderazgo absoluto de Lula, que de seguir todos los pronósticos
se convertirá de nuevo en presidente de Brasil en la primera
vuelta de los comicios. El apoyo masivo del que de momento disfruta
Lula en los sondeos se debe en gran parte a sus tesis a favor
de los más pobres del país y a los positivos datos
macroeconómicos que presenta Brasil.
La útlima encuesta realizada
por Datafolha asegura que el actual presidente de este país
sudamericano ganará las elecciones que se celebrarán
el 1 de octubre sin necesidad de una segunda vuelta. El estudio
revela que Lula cuenta con el 51% de los votos, mientras que su
rival más directo, el socialdemócrata Geraldo Alckmin,
cuenta sólo con el 27%. Por detrás se encontraría
la izquierdista y antigua senadora del Partido de los Trabajadores
(PT) de Lula, Heloísa Helena, que obtendría un 9%
de los sufragios, según publica el mismo sondeo.
Ni los escándalos de corrupción
que han sacudido al PT durante los últimos años
ni las acusaciones de la oposición que culpaban a Lula
de fomentar el crimen organizado en la ciudad de Sao Paulo, han
podido minar la confianza que, aparentemente, los brasileños
tienen depositada en su presidente.
Según Carlos Lopes, un analista
político de la agencia Santafe Ideias Consultoria,
ubicada en Brasilia, Lula cuenta con el apoyo de las clases más
humildes sumado al hecho de que la nación disfruta actualmente
de un buen momento económico. "Parece invencible hoy
por hoy", reconoce el experto.
De acuerdo con otro analista, el
brasileño Ila Goldfajn, "Brasil puede estar entrando
en una nueva fase, donde la estabilidad y el bajo riesgo evitarían
las crisis del pasado vinculadas al crecimiento".
Y es que la producción industrial
de Brasil ha logrado recuperarse del bajón que tuvo en
la anterior etapa del año 2006, y en julio logró
aumentar la producción en un 3,2%, que comparado con el
descenso de 0,6% que experimentó este sector en los meses
previos, puede interpretarse como un avance positivo.
Este dato, además, coincide
con lo que pronosticaron los expertos, quienes auguraron un aumento
de 3,1% en la producción industrial del gigante sudamericano.
Las causas más importantes de esta recuperación
son la cantidad de máquinas y de bienes materiales utilizados
desde entonces, cuyo número aumentó significativamente.
Sin embargo, los expertos han advertido
que a pesar de este dato optimista, la economía de Brasil
mantiene un avance lento, debido sobre todo al fortalecimiento
de la moneda, que ha erosionado los márgenes de beneficios
de los principales exportadores del país.
Aún así, los datos
macroeconómicos brasileños son alentadores. La agencia
de estadísticas del Gobierno dijo este miércoles
pasado que el Índice de Precios del Consumo (IPC) subió
apenas un 0,05% en agosto, lo que da al Banco Central una mayor
libertad para seguir bajando los tipos de interés e impulsar
de este modo la economía del país.
Por otro lado, las expectativas
del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) se sitúan
en un 3,3% para el año 2006, según el Ministerio
de Planificación brasileño, que ha reducido esta
cifra ligeramente un 0,5%.
Con todo esto, Lula, llamado "el
rico de los pobres", tiene al alcance de su mano una reelección
en la primera vuelta, siempre y cuando sepa mantener la balanza
entre las exigencias de los más desfavorecidos y los sectores
empresariales más moderados.
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