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La ministra argentina de Economía,
Felisa Miceli, asume este fin de semana la Presidencia del Grupo
de los 24 (G-24). Se convierte, por tanto, en la encargada de
presentar en la Asamblea Anual Conjunta del Fondo Monetario Internacional
(FMI) y el Banco Mundial (BM) las demandas de este grupo de países
que pretende una distribución más equitativa de
los votos en el Directorio del organismo y un cambio en el papel
que ha venido desempeñando el FMI en las últimas
décadas.
El Grupo de los 24 está
formado por un conjunto de países de renta media, entre
los que se encuentra la mayoría de las economías
emergentes de América Latina, como Argentina, Brasil, Colombia,
Perú o Venezuela.
Argentina, junto a la India y Brasil,
es el país que reclama con mayor fuerza cambios en las
cuotas de decisión y en las políticas de ajustes
exigidas en el momento en que el FMI destina la ayuda financiera
a los países en crisis, ya que considera que la promoción
permanente de estas políticas de ajuste en los países
en vías de desarrollo que el Fondo ha realizado en los
últimos años ha favorecido fundamentalmente los
intereses financieros de los países más desarrollados,
precisamente por ser los que acaparan mayor poder de voto en el
Directorio.
El proyecto de reforma.
Como consecuencia de estas protestas, el FMI ha elaborado un proyecto
para la redistribución del voto en el organismo y su director
gerente, Rodrigo Rato, se ha apresurado a afirmar que este proyecto
le conviene a América Latina. "Creo que no sólo
a Brasil, sino a toda América Latina le conviene que haya
un cambio en el Fondo y que el Fondo responda mejor a los intereses
de las economías emergentes y de los países pobres",
señaló Rato en una rueda de prensa en el marco de
la Asamblea Anual del organismo, que tiene lugar en Singapur.
Sin embargo, Brasil, Argentina
y la India son los únicos que han votado en contra de este
plan de reforma, porque temen que la revisión de la ecuación
que reparte el poder en el Fondo pueda reducir -al tener en cuenta
factores como el grado de apertura de una economía-, en
lugar de aumentar, su influencia en el organismo.
Para que entre en vigor, la propuesta
de reforma debe ser aprobada, con un 85% del voto a favor, por
la Asamblea de Gobernadores del organismo, que está compuesta
por los ministros de Economía de los países integrantes
del Fondo. La propuesta especifica que los miembros del FMI deberán
alcanzar un acuerdo sobre la nueva ecuación para el reparto
del poder a más tardar en septiembre de 2008.
En busca de un acercamiento de
posturas, Miceli se reunirá en Singapur con el titular
del FMI, Rodrigo Rato, y con el ministro de Finanzas de la India,
Shri Palaniapan Chidambaram. Además, el domingo participará
en la Reunión del Comité Monetario Financiero Internacional,
donde hará uso de la palabra en nombre de la "silla
regional", en representación de Paraguay, Chile, Bolivia
y Uruguay.
Como muestra de la importancia
que concede a la reunión, Miceli partió ya el martes
de Buenos Aires acompañada por los secretarios de Finanzas,
Alfredo Mclaughlin, y de Política Económica, Oscar
Tangelson; y por los subsecretarios de Programación Económica,
Martín Abeles; de Coordinación Económica,
Silvia Canela; y de Financiamiento, Alejandra Scharf.
La fortaleza argentina.
Argentina acude además en un momento de especial fortaleza
después de que se acaba de hacer público un informe
del FMI que asegura que la economía argentina crecerá
un 8% este año y un 6% el año que viene, lo que
convertirá al país en el motor del crecimiento regional.
Una región que también
crecerá este año por encima de lo previsto, un 4,75%,
según la última de las dos revisiones que el Fondo
realiza anualmente sobre la economía global. Es decir,
una corrección al alza el pronóstico de la primera
revisión, que situaba en un 4,3% el crecimiento estimado
para la región.
Pese a todo, el FMI también
ha mostrado su preocupación porque el gasto público
se ha incrementado a lo largo de los últimos dos años
en toda la región, sin que, en su opinión, todo
ese gasto tenga "un objetivo bien establecido" y también
le inquieta el sobrecalentamiento que aprecia en países
como Argentina.
Sin embargo, no parece que esta
apreciación pueda minar la fortaleza de la posición
argentina, dado que el Fondo también señala que
la mayoría de los países de Sudamérica mostrará
superávit en sus cuentas corrientes, excepto Colombia y
Uruguay, e incluso en estos países el FMI refleja perspectivas
de mejora.
Además de crecimiento,
acuerdos. El Gobierno argentino acumula más señales
positivas con la firma de un acuerdo con la petrolera hispano-argentina
Repsol-YPF y la brasileña Petrobras, que tiene el objetivo
de explorar el Mar Argentino, en el sur de la provincia de Buenos
Aires, y explotar y comercializar las reservas en el caso de que
se encuentre petróleo suficiente para que resulte rentable
la operación.
Un convenio que se suma al firmado
en enero, en ese caso también con la participación
de Petrouruguay, filial de la estatal uruguaya Ancap, para explorar
y explotar tres bloques en aguas profundas de la Cuenca Colorada
Marina, en el Mar Argentino.
También hay que tener en
cuenta el acuerdo entre los presidentes chileno y argentino, Michelle
Bachelet y Néstor Kirchner, respectivamente, de avanzar
en la consecución del Ferrocarril Trasandino Central, que
unirá a ambos países, al acordar la licitación
cojunta de la obra.
Un avance en la integración
regional que tan sólo queda en parte eclipsado con el reconocimiento
de ambos mandatarios de que aún existen importantes obstáculos
que separan a los dos países en materia energética,
ya que Kirchner y Bachelet supieron evitar las referencias al
precio del gas cuya última subida en las exportaciones
que Argentina realiza a Chile motivó un distanciamiento
entre los dos países después de que ésta
fuese mayor de lo acordado en las reuniones previas.
"Integrarse no es fácil,
tiene sus idas y sus vueltas, se trata de compatibilizar intereses,
de discutir y acordar, y a veces se disiente", declaró
Kirchner. Por su parte Bachelet añadió: "A
veces se puede ir más rápido, en otros temas se
avanza más lento, lo importante es continuar avanzando
y tener logros que permitan beneficios para nuestros pueblos".
Kirchner además salió
en defensa de Bachelet cuando, sin hacer referencias específicas,
pareció criticar a los sectores de la oposición
chilena que cuestionaron con dureza las decisiones argentinas
de, primero, racionar la exportación de gas y, luego, aumentar
el precio.
Por todo ello, Argentina se presenta
en una posición de fuerza en lo que puede ser un intento
decisivo de cambiar el actual proyecto de reforma del FMI.
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