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Año VII - Madrid, viernes 15 de septiembre de 2006
 
Reportaje
 
La ministra de Economía encabeza el esfuerzo de los países que proponen un cambio de fondo en el organismo financiero
 
Argentina frente al FMI
David Penado
 

La ministra argentina de Economía, Felisa Miceli, asume este fin de semana la Presidencia del Grupo de los 24 (G-24). Se convierte, por tanto, en la encargada de presentar en la Asamblea Anual Conjunta del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) las demandas de este grupo de países que pretende una distribución más equitativa de los votos en el Directorio del organismo y un cambio en el papel que ha venido desempeñando el FMI en las últimas décadas.

El Grupo de los 24 está formado por un conjunto de países de renta media, entre los que se encuentra la mayoría de las economías emergentes de América Latina, como Argentina, Brasil, Colombia, Perú o Venezuela.

Argentina, junto a la India y Brasil, es el país que reclama con mayor fuerza cambios en las cuotas de decisión y en las políticas de ajustes exigidas en el momento en que el FMI destina la ayuda financiera a los países en crisis, ya que considera que la promoción permanente de estas políticas de ajuste en los países en vías de desarrollo que el Fondo ha realizado en los últimos años ha favorecido fundamentalmente los intereses financieros de los países más desarrollados, precisamente por ser los que acaparan mayor poder de voto en el Directorio.

El proyecto de reforma. Como consecuencia de estas protestas, el FMI ha elaborado un proyecto para la redistribución del voto en el organismo y su director gerente, Rodrigo Rato, se ha apresurado a afirmar que este proyecto le conviene a América Latina. "Creo que no sólo a Brasil, sino a toda América Latina le conviene que haya un cambio en el Fondo y que el Fondo responda mejor a los intereses de las economías emergentes y de los países pobres", señaló Rato en una rueda de prensa en el marco de la Asamblea Anual del organismo, que tiene lugar en Singapur.

Sin embargo, Brasil, Argentina y la India son los únicos que han votado en contra de este plan de reforma, porque temen que la revisión de la ecuación que reparte el poder en el Fondo pueda reducir -al tener en cuenta factores como el grado de apertura de una economía-, en lugar de aumentar, su influencia en el organismo.

Para que entre en vigor, la propuesta de reforma debe ser aprobada, con un 85% del voto a favor, por la Asamblea de Gobernadores del organismo, que está compuesta por los ministros de Economía de los países integrantes del Fondo. La propuesta especifica que los miembros del FMI deberán alcanzar un acuerdo sobre la nueva ecuación para el reparto del poder a más tardar en septiembre de 2008.

En busca de un acercamiento de posturas, Miceli se reunirá en Singapur con el titular del FMI, Rodrigo Rato, y con el ministro de Finanzas de la India, Shri Palaniapan Chidambaram. Además, el domingo participará en la Reunión del Comité Monetario Financiero Internacional, donde hará uso de la palabra en nombre de la "silla regional", en representación de Paraguay, Chile, Bolivia y Uruguay.

Como muestra de la importancia que concede a la reunión, Miceli partió ya el martes de Buenos Aires acompañada por los secretarios de Finanzas, Alfredo Mclaughlin, y de Política Económica, Oscar Tangelson; y por los subsecretarios de Programación Económica, Martín Abeles; de Coordinación Económica, Silvia Canela; y de Financiamiento, Alejandra Scharf.

La fortaleza argentina. Argentina acude además en un momento de especial fortaleza después de que se acaba de hacer público un informe del FMI que asegura que la economía argentina crecerá un 8% este año y un 6% el año que viene, lo que convertirá al país en el motor del crecimiento regional.

Una región que también crecerá este año por encima de lo previsto, un 4,75%, según la última de las dos revisiones que el Fondo realiza anualmente sobre la economía global. Es decir, una corrección al alza el pronóstico de la primera revisión, que situaba en un 4,3% el crecimiento estimado para la región.

Pese a todo, el FMI también ha mostrado su preocupación porque el gasto público se ha incrementado a lo largo de los últimos dos años en toda la región, sin que, en su opinión, todo ese gasto tenga "un objetivo bien establecido" y también le inquieta el sobrecalentamiento que aprecia en países como Argentina.

Sin embargo, no parece que esta apreciación pueda minar la fortaleza de la posición argentina, dado que el Fondo también señala que la mayoría de los países de Sudamérica mostrará superávit en sus cuentas corrientes, excepto Colombia y Uruguay, e incluso en estos países el FMI refleja perspectivas de mejora.

Además de crecimiento, acuerdos. El Gobierno argentino acumula más señales positivas con la firma de un acuerdo con la petrolera hispano-argentina Repsol-YPF y la brasileña Petrobras, que tiene el objetivo de explorar el Mar Argentino, en el sur de la provincia de Buenos Aires, y explotar y comercializar las reservas en el caso de que se encuentre petróleo suficiente para que resulte rentable la operación.

Un convenio que se suma al firmado en enero, en ese caso también con la participación de Petrouruguay, filial de la estatal uruguaya Ancap, para explorar y explotar tres bloques en aguas profundas de la Cuenca Colorada Marina, en el Mar Argentino.

También hay que tener en cuenta el acuerdo entre los presidentes chileno y argentino, Michelle Bachelet y Néstor Kirchner, respectivamente, de avanzar en la consecución del Ferrocarril Trasandino Central, que unirá a ambos países, al acordar la licitación cojunta de la obra.

Un avance en la integración regional que tan sólo queda en parte eclipsado con el reconocimiento de ambos mandatarios de que aún existen importantes obstáculos que separan a los dos países en materia energética, ya que Kirchner y Bachelet supieron evitar las referencias al precio del gas cuya última subida en las exportaciones que Argentina realiza a Chile motivó un distanciamiento entre los dos países después de que ésta fuese mayor de lo acordado en las reuniones previas.

"Integrarse no es fácil, tiene sus idas y sus vueltas, se trata de compatibilizar intereses, de discutir y acordar, y a veces se disiente", declaró Kirchner. Por su parte Bachelet añadió: "A veces se puede ir más rápido, en otros temas se avanza más lento, lo importante es continuar avanzando y tener logros que permitan beneficios para nuestros pueblos".

Kirchner además salió en defensa de Bachelet cuando, sin hacer referencias específicas, pareció criticar a los sectores de la oposición chilena que cuestionaron con dureza las decisiones argentinas de, primero, racionar la exportación de gas y, luego, aumentar el precio.

Por todo ello, Argentina se presenta en una posición de fuerza en lo que puede ser un intento decisivo de cambiar el actual proyecto de reforma del FMI.

 
 

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