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La devolución a Lima de
un estudiante peruano, Diego Segura, que hacía escala en
el madrileño Aeropuerto de Barajas, ha provocado un leve
conflicto entre Perú y España. La deportación
se habría producido sin motivo justificado y con el agravante
de insultos y vejaciones racistas, sin embargo, según han
declarado fuentes del Consulado peruano en Madrid a Americaeconomica.com,
este considera que el citado incidente no puede ocultar lo positivo
de las relaciones en materia de visados entre ambos países.
Según estas fuentes, aunque
el Consulado peruano ha solicitado un informe policial en el que
estas autoridades den su versión de los hechos, hasta ahora
siempre que se ha producido un incidente en el aeropuerto han
encontrado la mejor disponibilidad por parte de la autoridad pertinente
para llegar a una solución satisfactoria para todas las
partes.
El problema se habría producido
en esta ocasión porque al viajar el estudiante en fin de
semana, no consiguió contactar con la autoridad correspondiente
en el Consulado, sino que lo hizo directamente con el domicilio
particular del embajador en España. Una vez las autoridades
consulares consiguieron desplazarse al aeropuerto ya era demasiado
tarde como para conseguir que Segura pudiese continuar su viaje.
Todo comenzó cuando, una
vez llegado a Madrid, el estudiante se dispuso a facturar su equipaje
en el nuevo vuelo que le debería de llevar a la República
Checa, ya que si bien tenía en regla el visado pertinente
para este último país, no sucedía lo mismo
con el correspondiente al espacio Schenguen (acuerdo de la Unión
Europea por el que se constituye el espacio único en materia
de fronteras para los países que lo suscriben). Un fallo
del que se deducen tres responsabilidades: la de la compañía
aérea, Air Madrid, la de la agencia de viajes, por haberle
informado al respecto, y la suya propia, por no haberlo hecho
por sí mismo.
Por ello, en lo que se refiere
a la detención del estudiante, la razón jurídica
no se encuentra de su parte, por lo que toda la contraversia ha
de reducirse a la forma en que se le detuvo. Una forma por la
que el Ministerio de Relaciones Exteriores del país andino
ha emitido un comunicado en el que se instruye al embajador de
Perú en España para que presente la "más
enérgica protesta" y pida explicaciones a las autoridades
españolas.
Sin embargo, esta propuesta, tan
sólo tiene el valor de sentar precedente y de actuar como
acto de protesta, no tiene, por ello, ninguna consecuencia jurídica
en las relaciones entre los dos países. Corresponde ahora
al estudiante Diego Segura realizar las pertinentes acciones jurídicas
si lo considera conveniente, mientras que el Consulado, conforme
a la legalidad internacional, ha de limitarse a vigilar que los
trámites judiciales se desarrollen con la pertinencia debida
y sin discriminación alguna.
En respuesta a ese comunicado,
la Direccion General de Comunicación Exterior española
ha declarado a Americaeconomica.com que tiene constancia
de la nota del embajador, por lo que se encuentra recabando los
datos correspondientes de la Polícia de Fronteras para,
"en su momento, darle respuesta por los cauces diplomáticos
pertinentes". En cualquier caso, también coinciden
en que las consecuencias jurídicas deberán desarrollarse
a instancia del particular.
Por su parte, desde el Ministerio
de Exteriores peruano, la asesora jurídica Beatriz Romero
ha señalado a este medio que "Madrid se encuentra
realizando las acciones pertinentes para concederle el pasaje
a Diego Segura".
Todo queda pendiente por lo tanto
de dilucidar cuál ha sido el comportamiento de la policía
de fronteras en el momento de la detención.
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