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Año VII - Madrid, viernes 22 de septiembre de 2006
 
Reportaje
 
Tailandia y Hungría rescatan la sombra de inestabilidad en los mercados
 
Las crisis políticas hacen su efecto

Equipo "El Boletín"

 

El golpe de Estado en Tailandia y las protestas callejeras en Hungría han vuelto a generar un cierto clima de inestabilidad en unos mercados financieros, que anhelan cada día más dejar de recibir las consecuencias de las tensiones geopolíticas.

Los sucesos de Tailandia se han producido justo en el cierre de la cumbre del FMI y el Banco Mundial celebrada en la ‘vecina’ Singapur. Allí, un comunicado emitido por el director del FMI, Rodrigo Rato, recoge que “estamos siguiendo la situación de forma muy estrecha”, y que su impacto es por el momento “limitado”.

Limitado también es el calificativo de diversos bancos de inversión al referirse a las consecuencias del golpe de Estado de Tailandia, una situación que prevén, ¿o desean? que “no se contagie al resto de la región”.

La inestabilidad y la incertidumbre no son del agrado de los inversores, y hoy las bolsas asiáticas invirtieron su senda alcista. Los descensos alcanzaron el 0,98% en el índice Nikkei japonés. La Bolsa de Tailandia permaneció cerrada, y la divisa del país, el bath, se depreció más del 1% en los mercados internacionales.

Este rebrote de inestabilidad se produce en dos áreas, Asia y Europa del Este, que habían vuelto a ganar la confianza de los inversores en los últimos meses. Además, reabre el debate sobre la espectacular revalorización de los mercados emergentes. Entre los mensajes lanzados por el FMI durante la cumbre de Singapur se incluyó uno de prudencia ante posibles turbulencias en mercados de países no desarrollados.

Además, los sucesos de Tailandia concentran su impacto, al margen de en el sector turístico, de forma casi exclusiva en empresas asiáticas. Las japonesas Honda y Nissan han visto hoy paralizada la producción en sus plantas de aquel país. En el caso de Hungría es más destacada la presencia de grandes compañías europeas, como Deutsche Telekom (4,5% de su ebitda de 2005), Vodafone (1,2% de su clientes proporcionados), Banca Intesa (2% de sus activos a través de CIB), y Nokia, que tiene en Hungría su principal fábrica para el mercado europeo.

Por otro lado las crisis de Hungría y Tailandia pueden suponer una tempestad para los otros mercados emergentes, incluso para los todo poderosos BRIC (Brasil, Rusia, India y China) que parecían recuperarse de las dificultades de mayo y recuperar inversiones. En aquel momento, el resurgir de las tensiones inflacionistas acentuó la aversión al riesgo y las desinversiones en las bolsas de los países del BRIC. Pero luego, y hasta hoy, la tónica alcista habitual en el año volvía a consolidarse, y el índice MSCI BRIC acumulaba una revalorización desde enero del 23,8%.

Este porcentaje supera con claridad el rendimiento de las principales bolsas mundiales. Pero incluso antes de las crisis de Hungría y Tailandia, este aumento de rentabilidad estaba acompañado de un nuevo repunte de la volatilidad.

El interés y la exposición de los hedge funds en la zona, así como el desarrollo de los primeros ETFs referenciados al BRIC contribuyen a redoblar la volatilidad en estos mercados, dependientes a su vez de la evolución cambiante de los precios energéticos.

La rentabilidad acumulada en 2006 por el índice MSCI BRIC, el 23,8%, duplica con creces el 10,72% que logra el conjunto de los mercados emergentes, englobados en el MSCI Emerging Markets.

Dentro de la zona BRIC, Brasil se sitúa como la primera apuesta de los gestores, según una encuesta realizada por Standard & Poor´s, que sitúa como la segunda opción preferida en la zona la inversión en India.

 
 

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