|
El conflicto en el estado mexicano
de Oaxaca amenaza con convertirse en el principal quebradero de
cabeza para el presidente electo del país, Felipe Calderón,
del Partido de Acción Nacional (PAN). Todo un mérito
en una semana que comenzaba con un millón de personas declarando
al líder opositor Andrés Manuel López Obrador,
del Partido de la Revolución Democrática (PRD),
presidente legítimo mexicano en la convención nacional
convocada por él mismo.
Calderón necesita el apoyo
legislativo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para
llevar a buen puerto la labor de su futuro Gobierno, pero la resolución
de este conflicto, que amenaza la estabilidad de México,
parece pasar por la destitución del gobernador del Estado:
Ulises Ruiz, del PRI.
Las reivindicaciones iniciales
de los maestros han dado lugar a una protesta generalizada que
como un espejo de la situación en México se ha desbordado
hasta exigir cambios profundos en la estructura de poder. Una
condición incompatible con el apoyo priista a Calderón.
La fracción del PRI en la
Cámara de Diputados ya ha amenazado al PAN con retirarle
cualquier apoyo, incluso en la toma de posesión de Felipe
Calderón. Una situación que se ha visto agravada
con las palabras de la diputada panista Rocío del Carmen
Morgan Franco que ha calificado al tricolor como "un partido
podrido".
"Los sindicatos que tienen
en problemas a Coahuila y a Oaxaca forman parte del esquema corporativista
del PRI; al Gobierno federal actual le heredaron problemas que
están haciendo crisis ahora, pero que tuvieron décadas
incubándose", señaló Morgan Franco.
La respuesta del PRI no se hizo
esperar: "Si insisten en golpearnos, también sabemos
ser oposición". O al menos esas son las palabras que
se le han atribuido al coordinador de los diputados priistas,
Emilio Gamboa, cuando éste se encontraba alejado de los
micrófonos. La disculpa del PAN no tardó en llegar,
hasta el punto de retirar las palabras de Morgan Franco del acta
del debate sobre política interior que se estaba produciendo
en el Congreso mexicano.
Sin embargo todavía podría
producirse alguna nueva sorpresa, o... muchas sorpresas.
El culebrón llega a Oaxaca.
Algunos analistas sostienen que en la sombra del conflicto de
Oaxaca se encuentra la antigua número dos del PRI, Elba
Esther Gordillo, ahora en el Partido Nueva Alianza (Panal), que
se ha aliado en diversas ocasiones con el PAN. Según estas
versiones, Gordillo estaría utilizando las reivindicaciones
de los maestros para tumbar a Ulises Ruiz, aliado del mayor enemigo
político de Gordillo y líder del PRI, Roberto Madrazo.
De ser esto cierto, el escenario
en Oaxaca enfrentaría al PRI, necesario para el PAN en
el conjunto de la República, con el Panal -a su vez aliado
de hecho del PAN- y el PRD, que bajo el liderazgo de Andrés
Manuel López Obrador encabeza una estrategia de oposición
radical al PAN y a Calderón. Una ecuación que se
complica con la incompatibilidad política y animadversión
profunda que existe entre Gordillo y Obrador. Inverosimil, pero
puede que llegue a ser cierto.
Así se explicaría
que Roberto Campa Cifrián, ex candidato presidencial de
Nueva Alianza, haya negado estar negociando con el presidente
electo, Felipe Calderón, carteras en el Gabinete. Campa
incluso ha llegado a rechazar las posiciones de Gordillo hacia
Obrador y ha justificado las medidas del líder izquierdista:
"Estoy convencido que las decisiones de López Obrador
obedecen a una lógica política y que ha tomado la
decisión de convertirse en el líder de la oposición
en México. Y que para darle contundencia a este liderazgo
se fue al extremo de proclamarse presidente legítimo.
Calderón, inasequible
al desaliento. No obstante, Calderón sigue con sus
planes. El presidente electo mexicano comenzaba la semana con
la declaración de que en México "hay un solo
presidente legítimo, que es el que determinó el
Tribunal Electoral. Ahí, por supuesto, nadie debe dudar".
Esta declaración daba respuesta a la convención
nacional democrática en la que más de un millón
de seguidores del lider opositor del PRD, Andrés Manuel
López Obrador, declararon a éste "presidente
legítimo" el pasado día 16.
Calderón también
ha comenzado a definir el que será su círculo de
colaboradores más próximo durante el próximo
Gobierno mexicano. César Nava, portavoz y secretario general
del PAN durante la última campaña electoral, confirmó
a Americaeconomica.com que abandona estas funciones para
asumir su nueva posición como secretario particular de
Calderón.
El presidente electo ha comenzado
así el traslado de su equipo de trabajo durante la campaña
al nuevo Gobierno, lo que ha alentado las interpretaciones que
hablan de una separación entre el presidente electo y su
partido. Sin embargo, desde el PAN se dice que lo que se busca
es mantener el respeto institucional, por el cual el partido no
se involucrará en decisiones del Gobierno y viceversa.
Por su parte, el líder del
PAN, Manuel Espino, intentaba poner fin a los rumores de distanciamiento
entre el partido conservador y Calderón, al asegurar que
su partido contribuirá en la búsqueda de acuerdos
con las otras fuerzas políticas, así como en el
esfuerzo de la siguiente Administración de impulsar la
reconciliación.
El conflicto llega a la política
exterior. Una reconciliación que también habrá
de buscar en la escena internacional, después del último
conflicto con el presidente venezolano, Hugo Chávez. El
Gobierno del aún presidente Fox respondió esta semana
al no reconocimiento de Chávez a la victoria de Calderón
con una intensificación de la campaña de México
en favor de la candidatura de Guatemala al puesto de miembro no
permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Un puesto al
que también aspira Venezuela.
Previamente Chávez había
vuelto a señalar que desde su Gobierno "no reconocemos
al presidente electo de México", Felipe Calderón,
del Partido de Acción Nacional, porque, en opinión
de Chávez, "ahí pasaron cosas muy extrañas",
obra de "una derecha" a la que califica de "desesperada".
Además, Chávez añadía que desde su
Gobierno se ve "con mucha preocupación la situación
de México" ya que se considera que es reflejo de "esa
pugna que en América Latina está en primera plana
por los cambios".
Los negocios siguen su curso.
Por lo que respecta al mundo de los negocios, éste también
ha continuado al margen de los acontecimiento de la vida política
y se han producido dos noticias positivas para México.
Por un lado, la empresa mexicana
Cemex, tercera mayor productora de cemento del mundo, ha anunciado
esta semana que ampliará sus capacidades con una nueva
planta en Panamá que estaría lista para empezar
a producir en 2007. Una medida que es parte de un plan bianual
de inversiones en ese país de 70 millones de dólares
(55,2 millones de euros) y cuya finalidad es incrementar la disponibilidad
de cemento en Panamá y así concretar proyectos en
ese país centroamericano.
Además, la firma mexicana,
que realiza operaciones en más de 50 países, anunciaba
que espera que el tercer trimestre del año se cierre con
un aumento del 7% en sus ventas.
Por otra parte, el fondo de pensiones
que gestiona Banamex, filial de Citigroup, ha incrementado también
esta semana sus inversiones en bonos del Estado mexicano. Esta
estrategia del mayor fondo del país se producía
en respuesta a la proclamación de Felipe Calderon como
presidente de México y a su promesa de matener la inflación
bajo control.
Los inversores demuestran así
su confianza en que estas inversiones sigan aumentado una vez
que Vicente Fox haya abandonado la Presidencia y este y otros
fondos se queden con parte de la emisión de deuda que el
Estado mexicano ha colocado por un valor de 273 millones de dólares
(215 millones de euros).
Pero Calderón sólo
podrá cumplir estas promesas si comienza a resolver alguno
de los culebrones que cada vez con más frecuencia turban
la vida política mexicana.
|