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La actualidad peruana de esta semana
se ha visto marcada por el proyecto de ley del Congreso peruano
de eliminar la cuota de abono telefónica. Un proyecto que
según han declarado a Americaeconomica.com fuentes
de la Administración andina se verá amplificado
por dos proyectos más sobre telefonía. Además,
el presidente Alan García, ha tenido que hacer frente a
la primera manifestación contra su Gobierno y se ha producido
un nuevo conflicto en una empresa minera.
Los dos proyectos sobre telefonía
siguientes se refieren a la modificación de la tarifa relativa
al cobro de los minutos y segundos no consumidos y a la posibilidad
de cambiar de compañía manteniendo el mismo número.
Estos proyectos fueron aprobados por la Comisión de Defensa
del Consumidor, como en su momento lo fue el de la renta básica
(cuota de abono), pero no se han debatido aún en el Congreso,
si bien está previsto que eso suceda en las próximas
semanas.
No obstante, una vez los apruebe
el Congreso peruano, como ha sucedido con la ley de renta básica,
tienen el valor de leyes aprobadas, pero no promulgadas, ya que
deben ser revisadas por el presidente, en este caso Alan García.
El presidente tiene entonces dos opciones: el envío o el
veto de un proyecto de ley mejorado al Congreso.
Una situación que además
tendría el mal añadido de actuar en perjuicio de
las inversiones internacionales. Una cuestión que ya hizo
a García andarse con pies de plomo en las recientes renegociaciones
sobre los impuestos a pagar por las empresas mineras.
La eliminación de las cuotas
de abono telefónicas había sido una de las promesas
de campaña de Alan García, como también lo
había sido el aumento de los impuestos a las empresas mineras.
Una vez en el Gobierno, la importancia de conceder garantías
a los inversores internacionales, le ha obligado a revisar estas
pretensiones a la baja.
Los manifestantes piden más.
Precisamente la matización de sus promesas ha sido
el motivo de la primera manifestación en contra del Gobierno
de Alan García. Una manifestación que en lo que
se refiere al número de asistentes no ha alcanzado una
gran relevancia, pero que supone un aviso a García por
la reunión previa a la marcha de los dirigentes del sindicato
al frente de la convocatoria con el líder opositor Ollanta
Humala, que estuvo a punto de ganar la Presidencia. Sin embargo
la naturaleza sindical de la protesta hizo que éste no
participara.
La Confederación General
de Trabajadores del Perú (GCTP) explicó a traves
de su presidente, Mario Huamán, que habían convocado
la movilización porque, en su opinión, el Gobierno
de García no había cumplido con sus principales
promesas electorales: eliminar la contratación de las empresas
de personal fuera de plantilla, la reducción de las tarifas
de los servicios públicos y precisamente la eliminación
de la renta básica de la telefonía fija.
Además, el secretario general
de la CGTP, Juan José Gorriti, advirtió que si el
Gobierno no cumple las promesas que García hizo durante
la campaña, tomarán medidas más radicales,
como la convocatoria a un paro general nacional.
En respuesta a la convocatoria,
el primer ministro de Perú, Jorge del Castillo, afirmó
que la marcha de la CGTP no tenía justificación
alguna, "pues el Gobierno ha escuchado las demandas de los
gremios y está trabajando para satisfacerlas". Además,
consideró que la marcha no había tenido éxito
porque "la gente está respaldando al Gobierno y sabe
que estamos haciendo lo mejor que podemos para mejorar el país",
por lo que hizo una petición final de paciencia.
Conflicto también en
las minas. Para cerrar la semana, la fundición peruana
de Southern Copper, una de las diez mayores productoras de cobre
del mundo y que opera las minas de Toquepala y Cuajone y la fundición
de Ilo, ha sido bloqueada por habitantes de la región de
Moquegua, en el sur de Perú, en señal de protesta
por los daños ambientales que, en su opinión, habría
generado la empresa.
La manifestación cobra una
mayor relevancia porque es la segunda que se produce en el último
mes después de que la mayor mina de oro del mundo, Yanacocha,
fuese bloqueada a finales de agosto con similares reclamaciones
por parte de los lugareños. Por este motivo, fuentes consultadas
por Americaeconomica.com dicen que el Gobierno peruano
tendría ahora un interés especial en solucionar
cuanto antes el nuevo conflicto. El objetivo sería el de
evitar que este tipo de medidas de presión pasen a convertirse
en la norma.
Ahora, los manifestantes exigen
una indemnización de 400 millones de dólares (315,4
millones de euros) por parte de la empresa "para compensar
los problemas en salud, agricultura y actividad pesquera"
que la empresa habría ocasionado con sus actividades.
Sin embargo, Southern Copper argumenta
que su fundición cumple con las leyes ambientales vigentes
y prefiere ver un fin político en la protesta. Según
la empresa, la cercanía de las elecciones municipales y
regionales de noviembre, estaría detrás de la protesta.
Desde el Gobierno peruano, el ministro
de Energía y Minas, Juan Valdivia, ha declarado que el
Ejecutivo dialogará con la presidenta de la región
Moquegua y representantes de Southern Copper para buscar una solución.
No obstante, desde la empresa se
emiten señales de tranquilidad ya que, según revela
una fuente no identificada por la agencia Reuters, la compañía
dice tener stock suficiente para garantizar la producción
durante varias semanas.
El crecimiento peruano. Sin
embargo, pese a todo este conflicto, la economía peruana
ha recogido esta semana unos datos muy positivos.
El Producto Interior Bruto (PIB)
peruano ha crecido en julio a un ritmo del 9,04% como resultado,
principalmente, del incremento en la producción de cobre,
plata y gas natural, según ha señalado el Instituto
Nacional de Estadística e Informática (INEI).
Perú, el cuarto mayor exportador
de cobre del mundo, se ha beneficiado así de la acción
conjunta del crecimiento del 6,1% en su producción de cobre
y en el aumento de los precios de este metal al doble en los últimos
12 meses.
De esta forma, el Producto Interior
Bruto (PIB) ha crecido durante el último año en
Perú a un ritmo del 7,14%, el más alto en los último
ocho años. Perú supera así ampliamente su
objetivo anual de un crecimiento del 6,6%.
El valor de las exportaciones del
país, encabezadas por la minería, el gas y la harina
de pescado, crecerá a un ritmo del 29%, lo que supone un
total 22.000 millones de dólares (17.382,2 millones de
euros) para este año, según cálculos del
Ministerio de Economía y Finanzas.
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