| Argentina, Colombia, México, Chile, Brasil... todos los grandes países de la región han acelerado la redefinición de sus necesidades energéticas. Sin ir más lejos, el Gobierno chileno ha asegurado que el país necesita doblar su capacidad de generación en la próxima década.
Su ministra de Energía y Minería, Karen Poniachik, ante ejecutivos, inversores y analistas del sector en un roadshow realizado en Nueva York, afirmó que el Gobierno diseña un plan para captar unas inversiones en este área de 10.000 millones de dólares (unos 7.800 millones de euros).
Algunos expertos han comentado que buena parte de este esfuerzo podría corresponder a Endesa que, según datos de la Comisión Nacional de la Energía de Chile, posee en torno a un 32% de la potencia instalada en el país. La eléctrica española está pendiente de las OPA lanzadas por E.ON y Gas Natural. De momento, para finales de octubre, el Gobierno de Michelle Bachelet prevé adjudicar los primeros contratos para la construcción de nuevas centrales.
En algunos ambientes financieros se ha comentado que esta necesidad de dinero fresco para inversiones en la región podría condicionar un tanto la identidad final de los dueños de la gran eléctrica española.
Endesa también está pendiente de los nuevos planes del Gabinete de Néstor Kirchner. El presidente del país austral ha decidido reactivar la construcción de la central nuclear Atucha II. El objetivo final es evitar la dependencia del gas natural procedente de Bolivia.
Un peligro que también amenaza a Brasil. En este sentido, la estatal Eletrobras planea construir una nueva planta nuclear en el país. Aunque no es el único proyecto. El Gobierno de Brasil va a subastar el próximo 10 de octubre la adjudicación de un total de 131 nuevas centrales generadoras (incluye plantas térmicas, eólicas e hidroeléctricas, entre otras tecnologías). Fuentes del sector no descartan la presencia de Iberdrola y Endesa, que ya cuentan con una amplia presencia en Brasil.
Dificultades. Algunos expertos no descartan que los gobiernos y reguladores latinoamericanos aumenten la presión sobre las empresas del sector si se plantean posibles problemas de suministro. El último ejemplo ha sido Kirchner que, ante los problemas en el aprovisionamiento de fuel para motores diesel, quiere obligar a las petroleras a que importen más crédito. |