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El anuncio del presidente de la
empresa española Ence, Juan Luis Arregui, de que propondrá
al Gobierno uruguayo una alternativa de relocalización
del proyecto de construcción de una planta papelera después
de suspender la prevista inicialmente en la ciudad de Fray Bentos
ha levantado todas las sospechas en Uruguay. El país se
considera engañado y ve en este anuncio una primer paso
en lo que será la retirada de la segunda inversión
empresarial más importante en la historia de Uruguay, además
de una nueva ocasión en la que los intereses de Argentina
se imponen a los de su socio en el Mercosur.
Pese a las declaraciones de Arregui
en el sentido de que su empresa "nunca ha dudado" del
interés estratégico de hacer una fábrica
de celulosa en Uruguay, los motivos esgrimidos por el presidente
de la empresa española son, para los especialistas consultados
por este medio, un motivo más que suficiente de sospecha.
Arregui ha justificado su decisión
en base a que la construcción de otra papelera en Fray
Bentos por parte de la compañía finlandesa Botnia
hacía inviable el proyecto. Sin embargo, todos los estudios
previos avalaban la continuidad de un proyecto que, por otra parte,
la empresa española ya había iniciado.
Todos los análisis coinciden
en señalar que las presiones del Gobierno argentino, opuesto
a este proyecto por realizarse en las inmediaciones de su frontera
con el río Uruguay, han podido jugar un papel clave a la
hora de configurar esta decisión. Además, según
el diario La Nación, buena parte de la decisión
de Ence se determinó en la última visita de Kirchner
a España, con contactos estrictamente reservados entre
ministros y autoridades de la empresa.
Por lo tanto, el motivo de la decisión
de trasladar el proyecto podría deberse solamente a la
voluntad de no disgustar a Argentina, pero esta razón no
basta para cuadrar todas las explicaciones. El mismo gobernador
argentino de la localidad fronteriza de Entre Ríos, Jorge
Busti, ha afirmado que "hay más olor a retirada que
a relocalización". Otros lo tienen mucho más
claro.
Indignación en Uruguay.
"Probablemente la mayor estafa de la historia de Uruguay".
Al menos así está claro para Diego Fau, delegado
sindical de y portavoz de los aún trabajadores de Ence
en Uruguay que, en declaraciones a Americaeconomica.com, no dudó
en referirse al anuncio de Arregui en estos términos.
Unas valoraciones a las que, según
Ence ha señalado a este diario, no piensan responder desde
la empresa ya que no puede estar respondiendo a cada comentario
que se haga. Por ello se limita a remitirse a lo previamente declarado
por Arregui: "Ence hará una inversión concreta
en Uruguay.
Sin embargo Fau asegura que con
ese anuncio la empresa tan sólo pretende ganar tiempo ante
la decisión que ya habría tomado de retirarse del
proyecto. El delegado sindical basa sus argumentos en que conseguir
una nueva licencia para un nuevo emplazamiento llevaría
al menos tres años, sin contar con que las nueva localizaciones
que se barajan, como la de Paysandú, sobre el Río
Negro, frente a las costas de Colón, o en las provincias
de Soriano o Rocha, resultan aún más polémicas
que la de Fray Bentos por su valor ambiental.
Evidencias. Fau cuenta además
con otros argumentos de peso cuando expone su opinión.
Así asegura que la empresa española ya ha despedido
a 14 empleados en las oficinas de Montevideo, y que ahora se dispone
a hacerlo en Fray Bentos y ya ha avisado a los trabajadores españoles
de que en diciembre deberán regresar a España. Aunque
las negociaciones sindicales han servido para retrasar el ritmo
de los despidos, el delegado sindical teme que sea tan sólo
eso: un retraso.
Ayer mismo, Ence también
comunicó que cerrará su Centro de Investigación
y Tecnología (CIT), y su Departamento de I+D en Uruguay.
Según Fau, "si hay un proyecto al menos a mediano
plazo no suprimes la investigación que te aporta mejores
niveles de crecimiento, producción y calidad en las plantaciones.
Ese centro se financia con las mejoras producidas solamente en
200 de las 120.000 hectáreas que posee la empresa en Uruguay".
Una valoración en la que
también coincide Juanjo Ramos, secretario de Relaciones
Internacionales de la Central Sindical Uruguaya, en declaraciones
a Americaeconomica.com. Para Ramos resulta contradictorio que
la empresa hable de relocalización, pero "despide
a más de la mitad del personal. Además en los nuevos
puntos de los que habla -la opción de Colón es la
que cobra más fuerza- tendrían que pasar por la
Comisión Administradora del río Uruguay donde Argentina
no lo va a admitir".
De hecho, Ramos vuelve a señalar
las presiones argentinas como uno de los principales motivos que
explican esta decisión de la empresa Ence. Los intereses
que la empresa española y el Gobierno español tienen
en Argentina, muy superiores a los que existen en Uruguay, habrían
hecho a la empresa decantarse por satisfacer al Gobierno del presidente
argentino, Néstor Kirchner.
Además, aunque ni Ramos
ni Fau quieren apuntarlo directamente, también creen que
la reciente reunión entre Kirchner y Zapatero podría
haber tenido algo que ver en la decisión de Arregui. Un
extremo que ha sido desmentido públicamente por la ministra
española de Medio Ambiente, Cristina Narbona.
Cambio de poder en Ence.
El segundo gran motivo que se escondería tras la decisión
de Ence, según Fau, Ramos y otras fuentes consultadas por
este medio, sería el reciente cambio accionarial en la
empresa española que se produjo cuando los Albertos (Alberto
Cortina y Alberto Alcocer, agrupados en Alcor Holdings) se aliaron
con Juan Luis Arregui, que se hizo con la Presidencia de la compañía,
e impulsaron en abril a Pedro Oyarzabal como consejero delegado
de Ence, en detrimento de Juan Villena, artífice de la
expansión de la compañía en Uruguay.
Desde entonces, tanto Arregui como
los Albertos no han parado de incrementar su participación
en la compañía, además de impulsar el relevo
de los principales directores del periodo de Villena.
La nueva estrategia de la compañía
pasaría por apostar fuerte por concentrar la actividad
y las inversiones en la Península Ibérica y limitar
la actividad en el exterior a tareas como la gestión forestal
o la provisión de madera barata a la Península.
Además de una fuerte apuesta por la producción de
energía, no en vano Arregui es conocido por su vinculación
al sector energético (tiene participaciones en Corporación
Eólica y es el mayor accionista particular de Iberdrola).
Según fuentes consultadas
por este medio, la empresa también pretendería duplicar
los beneficios de sus accionistas en los próximos cinco
años, por lo que no le interesarían los proyectos
a largo plazo como lo era (o lo es) el de la papelera en Uruguay,
además de que estaría buscando a toda costa reducir
costes.
Así, se podrían explicar
los últimos despidos de Ence que responden al plan de reestructuración
de la empresa y que afectarían a los servicios centrales
de Madrid y al centro de investigación de Pontevedra. Un
plan que el sindicato español Comisiones Obreras (CCOO)
ha denunciado porque, en su opinión, no está justificado.
Sin embargo, según ha podido
saber este medio, la empresa también tiene en mente un
traslado de las oficinas centrales a Pontevedra (Galicia, España)
con el objetivo de permanecer cerca del centro de trabajo. Una
interpretación que se vería reforzada también
por otro de los motivos en los que Diego Fau fundamenta su convencimiento
de que la empresa se retira de Uruguay, para él está
claro: "Ence acaba de presentar un proyecto similar en Portugal
y era Portugal o Uruguay".
Una decisión estratégica
que Fau ya remonta al pasado. "Mientras el Gobierno uruguayo
defendiá el proyecto de ENCE en la Haya, la empresa ya
se presentó a una licitación para adquirir una planta
de celulosa. Su oferta quedó en segundo lugar. Si hubiera
ganado esa licitación, se caía automáticamente
el proyecto Uruguay, ya que si no hay fondos para una mucho menos
para dos".
La reacción del Gobierno
uruguayo. Con todo, Fau cree que el Gobierno uruguayo aún
podría tener algo que decir e intentar recuperar la inversión
que ya habría hecho de 600 millones de dólares (471,6
millones de euros), ya que, según él, "por
cada dólar que ha puesto la empresa, el Gobierno ha puesto
otro. El país los apoyó porque prometieron empleo,
sobre todo empleo, y ahora han despedido a los que llevaban años".
Una reacción que pese a
su cautela, el Gobierno uruguayo ya parece haber empezado a tomar.
El ministro de Economía uruguayo, Danilo Astori, anunció
a finales de semana que su Gobierno revisará el régimen
de zona franca que le había concedido a la empresa Ence
para que instalara una planta de celulosa, luego de que esa compañía
española anunciase su intención de reubicar el proyecto
en otra zona del país.
Según sostiene el Gobierno
uruguayo, este régimen se le concedió a la empresa
con el objetivo de que realizase el proyecto de la planta de celulosa,
por lo que una vez cancelado, ya no existen motivos para mantenerlo.
Lo mismo sucedería con el puerto que ya se había
construido en la zona de Fray Bentos.
Perspectivas. Sin embargo,
tal y como están las cosas, aún podría haber
alguna sorpresa de última hora ya que la primera empresa
mundial forestal, Stora-Enso, ha entrado con fuerza en el país
y las fuentes consultadas por este medio no descartan que pudiese
continuar con el proyecto y que Ence le vendiese sus bienes patrimoniales,
aunque también coinciden en que ahora mismo respecto a
la cuestión de la papelera "vivimos de rumores".
Además, en el caso de Stora-Enso,
al igual que con la finlandesa Botnia, no existiría uno
de los conflictos que parecen encontrarse detrás del movimiento
de Ence: la divergencia entre los intereses de la empresa y los
de las inversiones de su país.
Desde Ence ni se confirma, ni se
desmiente. Según un portavoz de la compañía,
la declaración de Arregui ha sido clara: "Ence no
se va del Uruguay, relocalizará la planta de Fray Bentos
y duplicará su producción", y de momento no
tienen nada que añadir.
Sin embargo, la percepción
de los sindicatos se ha extendido ya a los medios de comunicación
uruguayos: "Hemos sido engañados".
Mientras, un convencimiento larvado
continúa extendiéndose lenta pero cada vez más
profundamente en la sociedad uruguaya: Para ellos, Mercosur es
papel mojado.
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