a
 
Año VII - Madrid, viernes 29 de septiembre de 2006
 
Reportaje
 
El anuncio de Ence de trasladar la polémica fábrica a otra localidad uruguaya levanta todas las sospechas en el país
 
La papelera de la discordia

David Penado

 

El anuncio del presidente de la empresa española Ence, Juan Luis Arregui, de que propondrá al Gobierno uruguayo una alternativa de relocalización del proyecto de construcción de una planta papelera después de suspender la prevista inicialmente en la ciudad de Fray Bentos ha levantado todas las sospechas en Uruguay. El país se considera engañado y ve en este anuncio una primer paso en lo que será la retirada de la segunda inversión empresarial más importante en la historia de Uruguay, además de una nueva ocasión en la que los intereses de Argentina se imponen a los de su socio en el Mercosur.

Pese a las declaraciones de Arregui en el sentido de que su empresa "nunca ha dudado" del interés estratégico de hacer una fábrica de celulosa en Uruguay, los motivos esgrimidos por el presidente de la empresa española son, para los especialistas consultados por este medio, un motivo más que suficiente de sospecha.

Arregui ha justificado su decisión en base a que la construcción de otra papelera en Fray Bentos por parte de la compañía finlandesa Botnia hacía inviable el proyecto. Sin embargo, todos los estudios previos avalaban la continuidad de un proyecto que, por otra parte, la empresa española ya había iniciado.

Todos los análisis coinciden en señalar que las presiones del Gobierno argentino, opuesto a este proyecto por realizarse en las inmediaciones de su frontera con el río Uruguay, han podido jugar un papel clave a la hora de configurar esta decisión. Además, según el diario La Nación, buena parte de la decisión de Ence se determinó en la última visita de Kirchner a España, con contactos estrictamente reservados entre ministros y autoridades de la empresa.

Por lo tanto, el motivo de la decisión de trasladar el proyecto podría deberse solamente a la voluntad de no disgustar a Argentina, pero esta razón no basta para cuadrar todas las explicaciones. El mismo gobernador argentino de la localidad fronteriza de Entre Ríos, Jorge Busti, ha afirmado que "hay más olor a retirada que a relocalización". Otros lo tienen mucho más claro.

Indignación en Uruguay. "Probablemente la mayor estafa de la historia de Uruguay". Al menos así está claro para Diego Fau, delegado sindical de y portavoz de los aún trabajadores de Ence en Uruguay que, en declaraciones a Americaeconomica.com, no dudó en referirse al anuncio de Arregui en estos términos.

Unas valoraciones a las que, según Ence ha señalado a este diario, no piensan responder desde la empresa ya que no puede estar respondiendo a cada comentario que se haga. Por ello se limita a remitirse a lo previamente declarado por Arregui: "Ence hará una inversión concreta en Uruguay.

Sin embargo Fau asegura que con ese anuncio la empresa tan sólo pretende ganar tiempo ante la decisión que ya habría tomado de retirarse del proyecto. El delegado sindical basa sus argumentos en que conseguir una nueva licencia para un nuevo emplazamiento llevaría al menos tres años, sin contar con que las nueva localizaciones que se barajan, como la de Paysandú, sobre el Río Negro, frente a las costas de Colón, o en las provincias de Soriano o Rocha, resultan aún más polémicas que la de Fray Bentos por su valor ambiental.

Evidencias. Fau cuenta además con otros argumentos de peso cuando expone su opinión. Así asegura que la empresa española ya ha despedido a 14 empleados en las oficinas de Montevideo, y que ahora se dispone a hacerlo en Fray Bentos y ya ha avisado a los trabajadores españoles de que en diciembre deberán regresar a España. Aunque las negociaciones sindicales han servido para retrasar el ritmo de los despidos, el delegado sindical teme que sea tan sólo eso: un retraso.

Ayer mismo, Ence también comunicó que cerrará su Centro de Investigación y Tecnología (CIT), y su Departamento de I+D en Uruguay. Según Fau, "si hay un proyecto al menos a mediano plazo no suprimes la investigación que te aporta mejores niveles de crecimiento, producción y calidad en las plantaciones. Ese centro se financia con las mejoras producidas solamente en 200 de las 120.000 hectáreas que posee la empresa en Uruguay".

Una valoración en la que también coincide Juanjo Ramos, secretario de Relaciones Internacionales de la Central Sindical Uruguaya, en declaraciones a Americaeconomica.com. Para Ramos resulta contradictorio que la empresa hable de relocalización, pero "despide a más de la mitad del personal. Además en los nuevos puntos de los que habla -la opción de Colón es la que cobra más fuerza- tendrían que pasar por la Comisión Administradora del río Uruguay donde Argentina no lo va a admitir".

De hecho, Ramos vuelve a señalar las presiones argentinas como uno de los principales motivos que explican esta decisión de la empresa Ence. Los intereses que la empresa española y el Gobierno español tienen en Argentina, muy superiores a los que existen en Uruguay, habrían hecho a la empresa decantarse por satisfacer al Gobierno del presidente argentino, Néstor Kirchner.

Además, aunque ni Ramos ni Fau quieren apuntarlo directamente, también creen que la reciente reunión entre Kirchner y Zapatero podría haber tenido algo que ver en la decisión de Arregui. Un extremo que ha sido desmentido públicamente por la ministra española de Medio Ambiente, Cristina Narbona.

Cambio de poder en Ence. El segundo gran motivo que se escondería tras la decisión de Ence, según Fau, Ramos y otras fuentes consultadas por este medio, sería el reciente cambio accionarial en la empresa española que se produjo cuando los Albertos (Alberto Cortina y Alberto Alcocer, agrupados en Alcor Holdings) se aliaron con Juan Luis Arregui, que se hizo con la Presidencia de la compañía, e impulsaron en abril a Pedro Oyarzabal como consejero delegado de Ence, en detrimento de Juan Villena, artífice de la expansión de la compañía en Uruguay.

Desde entonces, tanto Arregui como los Albertos no han parado de incrementar su participación en la compañía, además de impulsar el relevo de los principales directores del periodo de Villena.

La nueva estrategia de la compañía pasaría por apostar fuerte por concentrar la actividad y las inversiones en la Península Ibérica y limitar la actividad en el exterior a tareas como la gestión forestal o la provisión de madera barata a la Península. Además de una fuerte apuesta por la producción de energía, no en vano Arregui es conocido por su vinculación al sector energético (tiene participaciones en Corporación Eólica y es el mayor accionista particular de Iberdrola).

Según fuentes consultadas por este medio, la empresa también pretendería duplicar los beneficios de sus accionistas en los próximos cinco años, por lo que no le interesarían los proyectos a largo plazo como lo era (o lo es) el de la papelera en Uruguay, además de que estaría buscando a toda costa reducir costes.

Así, se podrían explicar los últimos despidos de Ence que responden al plan de reestructuración de la empresa y que afectarían a los servicios centrales de Madrid y al centro de investigación de Pontevedra. Un plan que el sindicato español Comisiones Obreras (CCOO) ha denunciado porque, en su opinión, no está justificado.

Sin embargo, según ha podido saber este medio, la empresa también tiene en mente un traslado de las oficinas centrales a Pontevedra (Galicia, España) con el objetivo de permanecer cerca del centro de trabajo. Una interpretación que se vería reforzada también por otro de los motivos en los que Diego Fau fundamenta su convencimiento de que la empresa se retira de Uruguay, para él está claro: "Ence acaba de presentar un proyecto similar en Portugal y era Portugal o Uruguay".

Una decisión estratégica que Fau ya remonta al pasado. "Mientras el Gobierno uruguayo defendiá el proyecto de ENCE en la Haya, la empresa ya se presentó a una licitación para adquirir una planta de celulosa. Su oferta quedó en segundo lugar. Si hubiera ganado esa licitación, se caía automáticamente el proyecto Uruguay, ya que si no hay fondos para una mucho menos para dos".

La reacción del Gobierno uruguayo. Con todo, Fau cree que el Gobierno uruguayo aún podría tener algo que decir e intentar recuperar la inversión que ya habría hecho de 600 millones de dólares (471,6 millones de euros), ya que, según él, "por cada dólar que ha puesto la empresa, el Gobierno ha puesto otro. El país los apoyó porque prometieron empleo, sobre todo empleo, y ahora han despedido a los que llevaban años".

Una reacción que pese a su cautela, el Gobierno uruguayo ya parece haber empezado a tomar. El ministro de Economía uruguayo, Danilo Astori, anunció a finales de semana que su Gobierno revisará el régimen de zona franca que le había concedido a la empresa Ence para que instalara una planta de celulosa, luego de que esa compañía española anunciase su intención de reubicar el proyecto en otra zona del país.

Según sostiene el Gobierno uruguayo, este régimen se le concedió a la empresa con el objetivo de que realizase el proyecto de la planta de celulosa, por lo que una vez cancelado, ya no existen motivos para mantenerlo. Lo mismo sucedería con el puerto que ya se había construido en la zona de Fray Bentos.

Perspectivas. Sin embargo, tal y como están las cosas, aún podría haber alguna sorpresa de última hora ya que la primera empresa mundial forestal, Stora-Enso, ha entrado con fuerza en el país y las fuentes consultadas por este medio no descartan que pudiese continuar con el proyecto y que Ence le vendiese sus bienes patrimoniales, aunque también coinciden en que ahora mismo respecto a la cuestión de la papelera "vivimos de rumores".

Además, en el caso de Stora-Enso, al igual que con la finlandesa Botnia, no existiría uno de los conflictos que parecen encontrarse detrás del movimiento de Ence: la divergencia entre los intereses de la empresa y los de las inversiones de su país.

Desde Ence ni se confirma, ni se desmiente. Según un portavoz de la compañía, la declaración de Arregui ha sido clara: "Ence no se va del Uruguay, relocalizará la planta de Fray Bentos y duplicará su producción", y de momento no tienen nada que añadir.

Sin embargo, la percepción de los sindicatos se ha extendido ya a los medios de comunicación uruguayos: "Hemos sido engañados".

Mientras, un convencimiento larvado continúa extendiéndose lenta pero cada vez más profundamente en la sociedad uruguaya: Para ellos, Mercosur es papel mojado.

 
 

Americaeconomica.com
Internet

 

 


 


 
 
Copyright© Americaeconomica.com - All rights reserved
Asesores de Publicaciones, S.L - España