| El
izquierdista Rafael Correa, candidato de Alianza País a
la Presidencia de Ecuador, lidera las últimas encuestas
en intención de voto y su popularidad no deja de crecer.
Su discurso fresco, moderno y renovador, alejado de un socialismo
trasnochado, le han hecho convertirse en todo un fenómeno
en este país. E incluso, según algunos analistas,
Correa podría ganar las elecciones en una primera vuelta.
De momento, como ha expresado a Americaeconomica.com
Rafael Bielsa, jefe de la misión de los observadores electorales
de la OEA, el resultado de las elecciones reflejará la
voluntad de los ecuatorianos sin que se produzca un fraude masivo.
Dentro de dos semanas se celebrarán
unos comicios que no sólo definirán el signo político
del futuro Gobierno de Ecuador, sino que marcarán la dirección
de una nación castigada por la corrupción y la politización
de sus instituciones.
Este político, que ha sido
calificado como la "cara nueva" de Ecuador por la prensa
de ese país, encabeza las últimas encuestas en intención
de voto con un 26%, lo que supone una ventaja de ocho puntos porcentuales
por encima de su rival León Roldós, según
la firma Cedatos-Gallup Internacional.
Aunque parezca insólito,
varios expertos creen que Correa podría arrasar en los
comicios en una primera vuelta, sin necesidad de llegar a una
segunda votación.
Y no es de extrañar, porque
el apoyo a Correa ha subido siete puntos en cuatro días,
desde el 19% registrado el 19 de septiembre, hasta el 26% del
día 23 del mismo mes. Además, la intención
de voto para el izquierdista ha crecido 19 puntos entre el 30
de enero y el 23 de septiembre, mientras que Roldós ha
perdido ocho puntos en el mismo periodo de tiempo, según
Cedatos-Gallup Intenacional.
Esta popularidad de Correa se debe,
principalmente, a su voluntad para acabar con la lacra de la corrupción
y la falta de seguridad jurídica existentes en Ecuador.
Este candidato ha sido duramente
criticado por sus rivales y por la prensa conservadora debido
a la amistad que mantiene con Hugo Chávez. De hecho, al
inicio de la actual campaña electoral ecuatoriana, Correa
viajó a Venezuela y durmió en la casa del mandatario
bolivariano.
El miércoles pasado el izquierdista
llamó "torpe" al presidente de EEUU, George W.
Bush, cuando fue preguntado en la televisión Ecuavisa por
su opinión sobre las declaraciones de Hugo Chávez
en la Asamblea de la ONU, en las que el presidente venezolano
calificaba al líder estadounidense como "diablo".
Fuentes de Alianza País, el partido de Correa, reiteraron
a Americaeconomica.com que las declaraciones de su líder
no pretendían ofender al pueblo de EEUU.
"El diablo será malvado,
pero es inteligente. Bush es un presidente tremendamente torpe
que ha hecho mucho daño a su país y al mundo",
dijo Correa.
No obstante, el candidato de Alianza
País aclaró que "una cosa es lo que pienso
del señor Bush y otra lo que pienso del pueblo estadounidense,
al cual quiero mucho y con el cual viví cuatro años",
en clara referencia a los estudios superiores que realizó
en EEUU.
Pese a sus declaraciones, el candidato
presidencial añadió que Bush merece respeto como
representante de una nación.
"Mi opinión personal
es que Bush es una persona extremadamente limitada y recuerde
-le dijo al periodista de Ecuavisa- que viví en EEUU cuando
Bush ganó la primera elección, incluso con trampa",
subrayó Correa.
Aun así, el candidato ecuatoriano
parece que no derivará en una "cruzada anti-imperialista"
de la mano de Hugo Chávez, pues diversos analistas sostienen
que sus declaraciones responden más a una estrategia para
captar votos en el país andino que otra cosa.
Una de las promesas electorales
de Alianza País es la creación de la Asamblea Constituyente
para la redacción de una nueva Constitución en Ecuador.
Algo que podría ser resuelto "a la boliviana"
pero, como dejó entrever hace dos semanas en una entrevista
a este diario el candidato de ese partido a la Vicepresidencia
del país, Lenin Moreno, acciones como la nacionalización
de los hidrocarburos parecen poco probables si ganan las elecciones.
La gran duda se encuentra ahora
mismo en la transparencia de los próximos comicios. Las
instituciones ecuatorianas serán puestas a prueba bajo
el fantasma del fraude que levantó Correa y un ex presidente
del Tribunal Supremo Electoral de Ecuador (TSE), Nicanor Moscoso.
No obstante, según informó
el martes pasado a Americaeconomica.com el jefe de la
misión de los 120 observadores electorales de la Organización
de Estados Americanos (OEA), Rafael Bielsa, hay pocas probabilidades
de que se produzca un fraude masivo en las elecciones, si bien
"pueden existir irregularidades" en algunas de las 40.000
mesas electorales del país.
Según Bielsa, un punto conflictivo
en el proceso electoral será el transporte de las papeletas,
que correrá a cargo del Ministerio de Defensa. Serán
600 los vehículos controlados por los militares que llevarán
las papeletas hasta el lugar donde se efectuará el recuento,
aunque antes de ese transporte, los votos "serán volcados
a unas planillas en cada una de las urnas para que estas planillas
sean escaneadas", ha afirmado el jefe de la misión
de la OEA, quien dijo que en ese proceso de escaneado colaborará
una empresa privada.
La OEA situará a cada uno
de sus observadores en las mesas electorales de las principales
ciudades, así como en las más conflictivas. Y Alianza
País, por su parte, colocará un fiscal en la mitad
de las mesas electorales, es decir, en 20.000 de ellas.
Sólo cabe esperar que la
voluntad de los 9,1 millones de ecuatorianos que están
llamados a las urnas no sea truncada por el fraude... le pese
a quien le pese.
|