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Año VII - Madrid, viernes 29 de septiembre de 2006
 
Reportaje
 
Las elecciones presidenciales del próximo 15 de octubre en Ecuador pueden virar radicalmente el rumbo del país
 
Correa, imparable

Rodrigo Montero

 

El izquierdista Rafael Correa, candidato de Alianza País a la Presidencia de Ecuador, lidera las últimas encuestas en intención de voto y su popularidad no deja de crecer. Su discurso fresco, moderno y renovador, alejado de un socialismo trasnochado, le han hecho convertirse en todo un fenómeno en este país. E incluso, según algunos analistas, Correa podría ganar las elecciones en una primera vuelta. De momento, como ha expresado a Americaeconomica.com Rafael Bielsa, jefe de la misión de los observadores electorales de la OEA, el resultado de las elecciones reflejará la voluntad de los ecuatorianos sin que se produzca un fraude masivo.

Dentro de dos semanas se celebrarán unos comicios que no sólo definirán el signo político del futuro Gobierno de Ecuador, sino que marcarán la dirección de una nación castigada por la corrupción y la politización de sus instituciones.

Este político, que ha sido calificado como la "cara nueva" de Ecuador por la prensa de ese país, encabeza las últimas encuestas en intención de voto con un 26%, lo que supone una ventaja de ocho puntos porcentuales por encima de su rival León Roldós, según la firma Cedatos-Gallup Internacional.

Aunque parezca insólito, varios expertos creen que Correa podría arrasar en los comicios en una primera vuelta, sin necesidad de llegar a una segunda votación.

Y no es de extrañar, porque el apoyo a Correa ha subido siete puntos en cuatro días, desde el 19% registrado el 19 de septiembre, hasta el 26% del día 23 del mismo mes. Además, la intención de voto para el izquierdista ha crecido 19 puntos entre el 30 de enero y el 23 de septiembre, mientras que Roldós ha perdido ocho puntos en el mismo periodo de tiempo, según Cedatos-Gallup Intenacional.

Esta popularidad de Correa se debe, principalmente, a su voluntad para acabar con la lacra de la corrupción y la falta de seguridad jurídica existentes en Ecuador.

Este candidato ha sido duramente criticado por sus rivales y por la prensa conservadora debido a la amistad que mantiene con Hugo Chávez. De hecho, al inicio de la actual campaña electoral ecuatoriana, Correa viajó a Venezuela y durmió en la casa del mandatario bolivariano.

El miércoles pasado el izquierdista llamó "torpe" al presidente de EEUU, George W. Bush, cuando fue preguntado en la televisión Ecuavisa por su opinión sobre las declaraciones de Hugo Chávez en la Asamblea de la ONU, en las que el presidente venezolano calificaba al líder estadounidense como "diablo". Fuentes de Alianza País, el partido de Correa, reiteraron a Americaeconomica.com que las declaraciones de su líder no pretendían ofender al pueblo de EEUU.

"El diablo será malvado, pero es inteligente. Bush es un presidente tremendamente torpe que ha hecho mucho daño a su país y al mundo", dijo Correa.

No obstante, el candidato de Alianza País aclaró que "una cosa es lo que pienso del señor Bush y otra lo que pienso del pueblo estadounidense, al cual quiero mucho y con el cual viví cuatro años", en clara referencia a los estudios superiores que realizó en EEUU.

Pese a sus declaraciones, el candidato presidencial añadió que Bush merece respeto como representante de una nación.

"Mi opinión personal es que Bush es una persona extremadamente limitada y recuerde -le dijo al periodista de Ecuavisa- que viví en EEUU cuando Bush ganó la primera elección, incluso con trampa", subrayó Correa.

Aun así, el candidato ecuatoriano parece que no derivará en una "cruzada anti-imperialista" de la mano de Hugo Chávez, pues diversos analistas sostienen que sus declaraciones responden más a una estrategia para captar votos en el país andino que otra cosa.

Una de las promesas electorales de Alianza País es la creación de la Asamblea Constituyente para la redacción de una nueva Constitución en Ecuador. Algo que podría ser resuelto "a la boliviana" pero, como dejó entrever hace dos semanas en una entrevista a este diario el candidato de ese partido a la Vicepresidencia del país, Lenin Moreno, acciones como la nacionalización de los hidrocarburos parecen poco probables si ganan las elecciones.

La gran duda se encuentra ahora mismo en la transparencia de los próximos comicios. Las instituciones ecuatorianas serán puestas a prueba bajo el fantasma del fraude que levantó Correa y un ex presidente del Tribunal Supremo Electoral de Ecuador (TSE), Nicanor Moscoso.

No obstante, según informó el martes pasado a Americaeconomica.com el jefe de la misión de los 120 observadores electorales de la Organización de Estados Americanos (OEA), Rafael Bielsa, hay pocas probabilidades de que se produzca un fraude masivo en las elecciones, si bien "pueden existir irregularidades" en algunas de las 40.000 mesas electorales del país.

Según Bielsa, un punto conflictivo en el proceso electoral será el transporte de las papeletas, que correrá a cargo del Ministerio de Defensa. Serán 600 los vehículos controlados por los militares que llevarán las papeletas hasta el lugar donde se efectuará el recuento, aunque antes de ese transporte, los votos "serán volcados a unas planillas en cada una de las urnas para que estas planillas sean escaneadas", ha afirmado el jefe de la misión de la OEA, quien dijo que en ese proceso de escaneado colaborará una empresa privada.

La OEA situará a cada uno de sus observadores en las mesas electorales de las principales ciudades, así como en las más conflictivas. Y Alianza País, por su parte, colocará un fiscal en la mitad de las mesas electorales, es decir, en 20.000 de ellas.

Sólo cabe esperar que la voluntad de los 9,1 millones de ecuatorianos que están llamados a las urnas no sea truncada por el fraude... le pese a quien le pese.

 
 

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