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Los planes energéticos de la Comisión
Europea (CE) no dejan de ganar detractores. Ahora son los bancos
de inversión los que se oponen y muestran su preocupación
por las iniciativas que presentará el Ejecutivo comunitario
en los mercados del gas y la electricidad.
Según este sector, el mercado en el que se
comercializa la electricidad, el gas y sus derivados se asemejará
al mercado de bonos y acciones con esta nueva normativa. La industria
teme que este enfoque pueda crear un mercado excesivamente regulado
y con muchas cargas, algo que podría mermar la liquidez.
Tal y como recoge hoy Financial Times, seis organismos,
entre ellos la Asociación de Banca de inversión
de Londres y la Federación Europea de Comerciantes de Energía,
han remitido una carta al Ejecutivo comunitario en la que expresan
estas preocupaciones y en la que instan a Bruselas a mostrar argumentos
que justifiquen las nuevas propuestas.
En opinión de estas asociaciones, no está
razonado. La Comisión considera que las negociaciones en
los mercados energéticos carecen de transparencia y es
algo necesario para asegurar la competencia. Según los
planes de Bruselas, todas las transacciones de gas y electricidad
tendrán que comunicarse a los reguladores nacionales, incluyendo
todo tipo de detalles, como el precio y la duración. El
nuevo paquete legislativo está sujeto a revisión
antes de su presentación.
Separación. Otro de los aspectos más
polémicos del nuevo paquete legislativo que Bruselas tiene
previsto presentar el próximo 19 de septiembre es la cuestión
de la separación patrimonial de los grupos energéticos,
tanto los europeos, como los extranjeros que operan en el mercado
comunitario.
La Comisión pretende separar las redes de generación
de las de distribución. Algo que cuenta con la oposición
de algunos países como Alemania y Francia, que verían
como sus grandes empresas (E.ON y EDF respectivamente) serían
divididas.
Bruselas planea dos opciones para aplicar esta propuesta:
obligar a las compañías a vender sus redes de transporte,
o crear una empresa independiente a la que las compañías
cedan la gestión de la distribución.
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