| Los
analistas creen que la crisis crediticia aumentará la vulnerabilidad
de las economías emergentes en Europa. Sin embargo, no
se ponen de acuerdo a la hora de localizar los países de
mayor riesgo y Hungría, Letonia y Rumania se convierten
en un quebradero de cabeza.
El último informe de Merrill Lynch en el que se elabora
un repaso sobre los impactos de la crisis crediticia en el mercado
global, mantiene una clara posición: las economías
emergentes europeas no se verán afectadas en el mercado
real. Ahora, si se mira a los mercados financieros, parece difícil
establecer claras conclusiones. Los analistas creen que Hungría
enfrentará serios problemas, al ser el país de la
región que presenta “dinámicas económicas
negativas reales”. Además, las características
del mercado de crédito húngaro son poco atractivas,
con unos requisitos de préstamo público muy elevados
y con un previsible estrechamiento del crédito privado
ante la crisis de confianza actual. Polonia, en cambio, representa
el ejemplo contrario, con un crecimiento económico robusto.
Contradicciones. Sin embargo, no todas las casas de análisis
comparten la visión sobre este sector. Desde Standar &
Poors, Letonia, Islandia, Bulgaria, Turquía y Rumania se
sitúan entre las economías más vulnerables
de los EMEA en caso de extenderse la crisis crediticia. Polonia
y Hungría se sitúan en una posición de riesgo
intermedia. Los datos de la agencia de calificación financiera
provienen del índice de vulnerabilidad de liquidez que
mide la capacidad de los activos en condiciones de mercado adversas,
es decir, en caso de un menor apetito de riesgo de los inversores.
Sin embargo, el aumento de vulnerabilidad no es suficiente, según
la agencia, para calificar estas economías en un ratio
negativo.
República Checa. La República Checa
se posiciona como la economía favorita de los expertos
y es que, como todo, la crisis crediticia también tiene
efectos positivos. La economía de este pequeño país
europeo se beneficiará de un descenso de las operaciones
de ‘carry trade’ al existir un menor interés
por el riesgo.
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