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A menos de 48 horas (al cierre de esta edición) para que 5,99 millones de guatemaltecos acudan a las urnas para elegir al que será su presidente de Gobierno, las últimas encuentas parecen indicar que el proceso se alargará un poco: hasta el 4 de noviembre, día en el que el Tribunal Supremo Electoral ha fijado la segunda vuelta si ninguno de los candidatos consigue la mayoría para gobernar en próximo día 9.
Y es que según los últimos sondeos publicados, podría haber un empate técnico entre los dos candidatos más valorados, Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (al que las encuentas otorgan un 31,8% de intención de voto) y Álvaro Colom, de la formación Unidad Nacional de la Esperanza, el candidato favorito durante toda la campaña, que durante los últimos meses ha ido cayendo hasta mantener sólo al 31,7% del electorado a su favor.
Lejos están ya las proyecciones de gobernar de la candidata indígena Rigoberta Menchú, que comenzó la campaña como segunda candidata mejor valorada por los electores, y poco a poco a ido perdiendo votantes hasta enfrentarse a los comicios con la previsión de un sexto lugar.
El actual candidato favorito de los guatemaltecos, Otto Pérez Molina, cuya premisa de campaña ha sido la promesa de aplicar mano dura a la delincuencia (ha llegado a prometer la pena de muerte) tenía en abril un apoyo del 17% de los electores; subió a 22,7% en mayo; a 25% en junio; a 29,9% en julio y, finalmente, se ha situado como líder en la encuesta realizada a finales de agosto, en la que ha conseguido un 31,8% de apoyo.
Por el contrario, Álvaro Colom, que en más de una ocasión ha declarado su admiración por los mandatarios brasileño, Lula da Silva, y chilena, Michelle Bachelet, e incluso por políticas más radicales, como las de Venezuela o Bolivia, y que empezó como el líder absoluto, con un 44,7% de intención de voto en abril, ha ido perdiendo apoyos en estos meses, ya que en junio sólo conseguía un 42,3% de intención de voto; un 39,5% en julio; un 37,6% en agosto, y un 31,7 en el último sondeo realizado.
Una de las promesas de campaña de Colom, que ha sido criticado por la cercanía de sus planteamientos a los de Hugo Chávez (el presidente venezolano) ha sido enfrentar la pobreza de la nación ofreciendo a la población maya (uno de los colectivos más depauperados) herramientas que ayuden a fortalecer la iniciativa privada pobre, pero "sin pelear con las estructuras de poder económico en el país", así como terminar con la violencia del crimen organizado y el narcotráfico y reestructurar el sistema de justicia.
Tras Colom y Pérez Molina se sitúan el resto de candidatos, entre los que el más valorado es Alejandro Giammattei, que se presenta por Gran Alianza Nacional (GANA), y al que las encuestas dan un 14,6%; seguido por Eduardo Suger, de Centro de Acción Social, con un 8,4%; Luis Rabbé, del Frente Republicano Guatemalteco, con 4,5%, y Rigoberta Menchú, de Encuentro por Guatemala, con un 3,1%.
Según varios expertos, dado el posible empate técnico en la primera vuelta, si las elecciones tuvieran que decidirse el próximo 4 de noviembre, Álvaro Colom tendría la victoria asegurada en el caso de que mantuviese una distancia de 10 puntos porcentuales respecto a Pérez Molina. En caso contrario, es decir, en una situación como la existente, en la que de hecho es Pérez Molina quien aventaja a Colom, el militar estaría en condiciones de presentar una dura ofensiva al progresista.
Si ha habido algo que haya destacado durante esta campaña electoral han sido los brotes de violencia que, en lo que va de año, han terminado con la vida de más de 40 activistas, candidatos y empleados de diferentes partidos. Especialmente, la formación Encuentro por Guatemala, de la candidata Rigoberta Menchú, sufrió varios ataques a mediados de agosto, que se saldaron con varias víctimas mortales.
A pesar de esto, la Organización de Estados americanos (OEA) no ha dado en ningúm momento muestras de disconformidad con el proceso, e incluso el secretario general del organismo, José Miguel Insulza, declaraba en alguna ocasión que los pronósticos de una "campaña bañada por la violencia" no se habían cumplido en absoluto.
Sólo queda esperar a ver cómo se salda la jornada electoral del domingo, aunque teniendo en cuenta que es poco probable que del próximo día 7 salga el futuro presidente de Guatemala. Al contrario, es mucho más probable, dada la situación actual, que hasta el 4 de noviembre los guatemaltecos no sepan quién será su próximo mandatario.
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