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Abogado, economista, experto en inversiones europeas en América Latina, en general, y en Cuba, muy especialmente, Cecilio Herreros opina que, a pesar de la incertidumbre actual que existe sobre la isla, hay interesantes oportunidades de negocio para el capital extranjero. Herreros considera fundamental que el país caribeño ofrezca garantías jurídicas a los empresarios foráneos, explica la dificultad que tienen los inversores españoles para obtener financiación para sus operaciones en Cuba y cree que la transición cubana debe llevarse a cabo sin prisas. Una única moneda también es deseable. Con respecto a la transición del país, este experto tiene claro que el destino de la nación caribeña sólo corresponde a sus habitantes, aunque otros países puedan ayudar en el proceso, pero nunca con injerencias. Cecilio Herreros admira al pueblo cubano y por eso es optimista con relación a su futuro.
- ¿Cómo están viviendo los empresarios españoles con intereses en Cuba la actual situación de la Isla, con un Gobierno interino desde hace más de un año?
- Están a la expectativa de los pasos que vaya dando este gobierno. Y sobre todo el presidente en funciones, el general Raúl Castro, en sus intervenciones de estos 13 meses ha ido marcando una serie de pautas pueden darnos alguna idea de por dónde puede encaminarse el futuro inmediato de Cuba. Lo más importante que ha hecho el actual Ejecutivo cubano ha sido diagnosticar la situación del país. Una situación que, evidentemente, tiene sus partes positivas y negativas. Y con respecto a las partes negativas, el hecho de diagnosticarlas me parece positivo y además el deseo de querer subsanar esos problemas lo considero también algo favorable. Pero lo que más preocupa a los empresarios es, sin duda, el tema de las garantías que el inversor pide, o quiere, cuando va a realizar una inversión en un país que no es el suyo. Me parece fundamental que existan unas garantías jurídicas sólidas que haya una serie de leyes que afecten a las inversiones extranjeras que le den soporte y certidumbre a ese inversor. Es cierto que existe una ley de inversiones extranjeras en Cuba, lo que pasa es que se tiene que actualizar. Estamos hablando de una ley que tiene 10 años y que ha pasado por diferentes vicisitudes.
- Con esa incertidumbre que hay sobre Cuba, ¿cree que hay oportunidades de negocio en la Isla?
- Yo creo que sí. Y volviendo a lo que necesitan los empresarios para invertir en Cuba, un tema muy importante es el de la financiación de esas inversiones. Buscar financiación es muy complicado precisamente por esa falta de garantías de la que hablábamos antes. El propio sistema financiero español, siguiendo las directrices del Banco de España, obliga a provisionar cualquier inversión que se haga en Cuba, y el importe de la provisión debe ser igual al de la inversión y eso supone una carga adicional para el empresario. Cuba está considerada como un país de máximo riesgo y de hecho organismos como la Compañía Española de Seguro del Crédito a la Exportación (Cesce), el Instituto de Crédito Oficial (ICO), etc., hace años que no aseguran ni el comercio ni las inversiones españolas en Cuba. Las condiciones que se dieron en un momento determinado de impago de sus obligaciones por parte de la Administración cubana han supuesto que se haya acumulado una deuda que esos organismos ni quieren ni pueden asumir.
- Usted que es un buen conocedor de la realidad cubana, ¿cuáles cree que son los principales desafíos de la transición del país que ya ha comenzado?
- Esta transición, como cualquiera, se tiene que hacer sin prisa –porque las prisas no son buenas para nada-, pero sin pausa. La actual Administración cubana ha generado una serie de expectativas, ha denunciado los fallos que se han producido dentro del propio sistema, por ejemplo, el general Raúl Castro ha denunciado los problemas de productividad y corrupción que el Gobierno trata de atajar de una forma tajante, algo que creo es un primer paso muy importante a la hora de afrontar esos retos a los que se enfrenta el país. El Gobierno debe avanzar en mejorar las condiciones de vida de los cubanos, que sus salarios tengan poder adquisitivo y que los precios de los productos estén en consonancia con esos salarios. También sería determinante que la economía opere con una sola moneda antes había tres y actualmente persisten dos. Esa única moneda debería ser clave en la política monetaria y financiera de Cuba y también una sólida referencia para los inversores extranjeros.
- ¿Qué papel cree que pueden jugar los, por llamarlos de alguna manera, agentes externos en esa transición del país caribeño?
- Hace ya algunos años empecé a ir Cuba y a conocer ese país, al cual le tengo un gran cariño, y siempre he dicho que los que tienen que decidir y forjar su futuro son los propios cubanos, los cubanos de la isla de Cuba. Toda injerencia externa, en el sentido estricto de la palabra injerencia, otra cosa es la ayuda que pueda recibir Cuba por parte de la Unión Europea u otros países, incluso del propio EEUU, en el desarrollo del país, en la creación de infraestructuras, en su modernización económica, etc. Pero el futuro político de Cuba es sólo de los cubanos.
- ¿Usted cree que la próxima Administración de EEUU, que todo apunta a que podría ser de color demócrata, facilitará ese proceso en Cuba?
- Peor no va a ser que la actual ( y nuestro entrevistado no puede evitar reírse ). Creo que con respecto a ese ramo de olivo que le tendió el general Raúl Castro a EEUU en su discurso del pasado 26 de julio sería una postura muy razonable por parte de esa nueva Administración norteamericana eliminar las medidas que se tomaron durante el Gobierno de Bush de limitar los envíos de remesas –que lo único que hace es perjudicar a los ciudadanos cubanos que las recibían- y los viajes de los cubanos que viven en EEUU para visitar a sus familiares de la isla. Eso sería un primer paso muy interesante para normalizar las relaciones entre los dos países.
- Dentro de esas oportunidades de negocio en Cuba, ¿qué sectores considera usted cómo lo mejor situados para recibir inversiones extranjeras?
- Creo que no voy a descubrir nada si digo que el sector servicios, y especialmente el turismo, es el más idóneo para desarrollar la economía del país, aumentar el bienestar de los cubanos y que puede propiciar la atracción de una inversión interesante para la isla. Pero sobre todo en el sector del turismo, si no se crean las infraestructuras necesarias va a ser muy complicado que se cumpla esa expectativa de un incremento del turismo de calidad que haga que la economía cubana se desarrolle si no se realizan las inversiones necesarias para dotar de infraestructuras al país. Y ahí volvemos al principio: la necesidad de que la inversión extranjera cuente con la seguridad jurídica para que puedan crearse esas condiciones óptimas para que el sector servicios pueda crecer y convertirse en la locomotora de la economía cubana.
- Para terminar, D. Cecilio, ¿es usted optimista respecto a Cuba?
- Desde un punto de vista tanto profesional como personal y dado el cariño que le tengo a esa isla maravillosa, soy optimista, y sobre todo porque creo profundamente en el pueblo cubano. Me parece que es un pueblo muy preparado, con una gran sensibilidad, con una gran dignidad y considero que con ese bagaje, la sociedad de Cuba puede acometer el futuro con bastantes esperanzas. |