Esta semana se han publicado los índices de pobreza en Argentina y Brasil. Mientras las cifras publicadas por el Gobierno argentino se encuentran bajo una gran sospecha, los guarismos brasileños, publicados por una agencia privada, parecen ajustarse mucho más a la realidad.
El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, ha afirmado que el índice de pobreza durante el primer semestre de 2007, se ha situado en 37 puntos menos que cuando comenzó su legislatura. Esta cifra se calcula, entre otras variables, a partir del Índice de Precios de Consumo (IPC), del que se sospecha que puede estar manipulado.
La medición de dicho índice se hace a partir del IPC, y el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República de Argentina (Indec) es el encargado de calcular el número de pobres e indigentes en base a los ingresos que declaran los hogares y del valor de las canastas de alimentos básicos. Según el organismo, la canasta básica en aumentó un 3,6%. De acuerdo con cálculos privados, el incremento real fue muy superior.
De acuerdo con la última medición del Indec, de la segunda mitad de 2006, el 26,9% de la población (10,3 millones de personas) era pobre. Y de este total, el 8,7% (3,3 millones), indigente, según informó el diario argentino El Clarín.
Kirchner, ante las críticas de manipulación de las cifras correspondientes al IPC, se defiende diciendo: “Me vuelve a la memoria el 60% de pobreza que teníamos y en algunas horas se va a anunciar que llegamos al 23%; es decir, 37 puntos menos”. El actual mandatario también ha criticado a los ex presidentes anteriores: “Tuvieron que salir por la puerta de atrás o en un helicóptero”.
Durante los primeros meses de 2007, se consideraba pobre a una familia en Buenos Aires cuando su salario mensual no llegaba a 914,30 pesos (207 euros), y se podía considerar indigente cuando este se encontraba por debajo de 425,25 pesos (96,5 euros), según informó el Indec.
A pie de calle es diferente, la mayoría de los ciudadanos considera irrisoria, por no decir indignante, las cifras que el Instituto argentino ha sacado a la luz. Fuentes consultadas por esta publicación dicen que los datos se encuentran totalmente tergiversados, que la realidad es muy diferente. Aseguran que los precios de los productos de la Canasta Básica Total (CBT), que son los que marcan el límite de pobreza, han aumentado mucho más de lo que se dice desde los sectores oficiales.
También Cynthia Pok, desplazada de la dirección de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), asegura que el equipo técnico que trabaja en su área tiene bloqueado el acceso a la base de datos, lo que alimenta las dudas acerca de la exactitud de la información sobre pobreza e indigencia.
Pero tal vez el hecho más sintomático sea el que se publicó ayer jueves cuando el Gobierno dio a conocer las cifras exactas de los índices de pobreza. Los trabajadores del Indec marcharon hacia el Congreso para protestar contra la presunta manipulación de dichos datos oficiales que ellos mismos denuncian.
Menos pobres en Brasil
Por el contrario, las cifras de pobreza en Brasil, parecen ofrecer muchas menos dudas que las de su país vecino, Argentina.
Los datos brasileños han sido publicados por la Fundación Getulio Vargas (FGV) de propiedad privada, y su estudio desvela que el número de personas que vive en la miseria en Brasil se redujo en seis millones entre 2005 y 2006.
Esta reducción significa que un 19,3% de la población brasileña vivía el año pasado en muy malas condiciones, lo que equivale a 36,1 millones de brasileños. En 2005 esta cifra era de 42 millones. La población total del país actualmente es de 189 millones de habitantes.
Mientras que Lula ya ha sido reelegido como presidente brasileño, la saga Kirchner está pendiente de la reelección el próximo mes de octubre, lo que hace aún más dudosas las cifras argentinas. “Los mandatos deberían durar dos años, uno para que prometan y otro para que cumplan”, apunta un dicho popular. La verdad es que estas “cifras-logro” serían bastante difíciles de alcanzar durante una sola legislatura, en realidad parecen estar bastante alejadas de la realidad social (en el caso argentino más que en el brasileño) |