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La Comisión Europea intenta que todos los
países de la Unión mantengan la separación
patrimonial de generación y distribución, en lo
que a la energía se refiere. La oposición de Francia
y Alemania es total. Por otra parte, Bruselas está abriendo
batalla para liberalizar los mercados energéticos. En el
fondo de todo reside un problema real y de base: la energía
es escasa y se gasta cada día más. Además,
la energía que se deriva de los combustibles fósiles
parece condenada a terminar algún día, por mucho
que se especule sobre la magnitud de reservas de estos combustibles.
A largo plazo, la energía nuclear por fusión será
la solución. Se trata de reproducir las reacciones termonucleares
que se producen en el interior del Sol, cuya temperatura es del
orden de 20 millones de grados, lo que permite explicar el hecho
de que la temperatura del Sol permanezca constante a pesar de
radiar energía continuamente. La energía perdida
por radiación está compensada por la energía
liberada durante las reacciones termonucleares. Frente al ITER,
el reactor experimental de fusión termonuclear que va a
ser construido en Cadarache (Bouches-du-Rhône) se proyecta
ahora el HIPER (High Power Laser Energy Research), que será
otro gran reactor, en el que la radiación láser
será la protagonista. Este proyecto lo han firmado nueve
países: Reino Unido, Francia, España, Alemania,
Polonia, Italia, Portugal, República Checa y Grecia. Probablemente,
este nuevo reactor será instalado en Gran Bretaña.
En fecha reciente, se ha inaugurado en Barcelona la sede del Centro
de adquisiciones del ITER, que gestionará un presupuesto
de 4.000 millones de euros durante los primeros diez años.
El acuerdo sobre el ITER ha sido firmado por siete socios: Unión
Europea, Corea del Sur, China, Estados Unidos, India, Japón
y Rusia. La Unión Europea contribuirá con casi la
mitad de la inversión. Japón que fue candidato a
albergar el reactor recibirá un trato especial. India,
que ha aprobado una aportación de 620 millones de dólares
lo hará, principalmente, en forma de componentes del ITER
fabricados en aquel país por empresas del mismo.
De nuevo se vuelve a hablar de la fusión fría, que
fue anunciada, por primera vez, en 1989, por Martin Fleischmann
y Stanley Pons. Al parecer, se desarrollaba al pasar una corriente
eléctrica por un electrodo de paladio en una disolución
de agua pesada (agua que contiene deuterio). El hidrógeno
ordinario está formado por una mezcla de dos isótopos
estables: el protio y el deuterio. La proporción de éste
es del 0,02 por ciento. Además se ha encontrado otro isótopo,
el tritio que es inestable y cuyo núcleo se descompone
con un período de vida de 34 años.
De momento al menos, ha sido difícil confirmar los protones,
átomos de helio y neutrones que deberían producirse,
ni tampoco las grandes cantidades de energía, que se generarían.
En la actualidad, otras investigaciones han seguido un camino
diferente para caracterizar las partículas que debieran
producirse. Se ha ensayado también pasar la corriente eléctrica
por una disolución de cloruros de paladio y litio. Para
la detección de las partículas producidas, han empleado
una resina de policarbonato. De todos modos, los resultados son
confusos y no convencen a todos los expertos.
Que la fusión nuclear constituye la solución de
los problemas energéticos no lo duda nadie, pero su realización
industrial no será una realidad hasta dentro de varios
años.
Mientras, los combustibles fósiles y la fisión nuclear,
con todos sus problemas, constituyen el presente.
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