Durante esta semana se han dado importantes movimientos en materia energética en Latinoamérica. Repsol ha anunciado que completará la salida a bolsa de YPF en 2008, Antonio Brufao, su presidente, espera encontrar facilidades para la aventura bursátil de la petrolera argentina a la hora de expandir la compañía por los mercados de África y Oriente Medio.
La salida a bolsa de un 45% de las acciones de YPF le proporcionará a la española unos ingresos de 8.700 millones de dólares, unos 6.140 millones de euros. El plan de inversión está estimado entre 5.000 y 6.000 millones de euros anuales durante los próximos cinco años para la expansión hacia nuevos mercados. Este anuncio se produjo justo después del descubrimiento de un yacimiento en Libia y de la compra de algunas zonas de explotación en EEUU.
El plan inversor incluirá todas las áreas de actividad de la petrolera, pero estará más volcado en Exploración y Producción de hidrocarburos y prestará menor atención a Latinoamérica.
En este proceso, la petrolera prevé sacar al mercado entre un 15 y un 20% del capital de YPF, de manera que Repsol mantendría en torno al 55% del capital de YPF. Brufau informó de ya hay empresas interesadas en participar colateralmente en el proyecto, y esperan tener un nuevo socio para el primer semestre de 2008.
Siguiendo con Argentina pero cambiando de compañía, la semana también nos ha traído la noticia del cierre de una planta de la brasileña Petrobras. La Secretaría de Ambiente del Gobierno argentino ha clausurado una planta de la petrolera en el polo petroquímico de Dock Sud, Buenos Aires, a causa del derrame de hidrocarburos en tanques de depósito. Parece ser que debido a la proximidad de las elecciones de Kirchner quiere poner del lado de su mujer a los ecologistas del país.
Ahora hablando de la misma empresa pero cambiando de país, Petrobras ha recibido la licencia ambiental para construir una terminal de Gas Natural Licuado (GNL) en Río de Janeiro (Brasil), con la que el país disminuirá su dependencia del combustible que importa de Bolivia. Las obras comenzarán en cuanto obtenga otra licencia de la Agencia Nacional de Petróleo (ANP), según un comunicado divulgado por la compañía.
Más al norte, las grandes compañías energéticas también han tenido una semana movida. Pemex, la petrolera mexicana, se ha adjudicado tres contratos con el Estado mexicano, por un valor conjunto de 500 millones de dólares (unos 373 millones de euros) a los que también optaban varias petroleras internacionales. La compañía ha informado mediante un comunicado de que los contratos se basan en la realización de obras y proporción de servicios en instalaciones de su división de exploración y producción.
La mexicana también ha asegurado que la escasez de gas licuado en su país es irreal, porque el abastecimiento es suficiente. Pemex sugirió que la culpa del desabastecimiento es de las empresas distribuidoras, que deberían aclarar el destino del combustible y la razón de cobrar un sobreprecio por abastecer a los consumidores.
La verdad es que ha sido una semana en la que las grandes compañías no han parado de mover ficha, como en una partida de ajedrez pierden y comen piezas, se intuyen las estrategias que los grandes empresarios preparan, la necesidad de posicionarse lo mejor posible en un mercado energético cada vez más difícil, por razones obvias, los recursos cada vez son más escasos. |